CAMAGÜEY.- A la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte, en esta ciudad, no se llega con la cabeza baja, por múltiples razones históricas, pero hoy en particular un papalote eleva el mentón de quienes en Cuba llevamos con dignidad el dolor por la pérdida física de Fidel Castro.

Moisés Alberto Pérez Estrada tiene 48 años de edad, y como le gustan tanto los comentas, vino a volar el suyo esta mañana en la plaza, como una de las muchas maneras con que el pueblo de Camagüey ofrenda su homenaje.

“Este papalote debe tener unos 14 o 16 años. Lo trajo El Chino, un compañero de trabajo, cuando regresó de un evento en Francia de cometas y objetos volantes. Lo restauramos, lo hemos ido cuidando. Lo volamos el 13 de agosto, día del cumpleaños de Fidel en el Estadio con la foto de Fidel y hoy decidimos volarlo aquí”, cuenta el profesor del Combinado Deportivo San Juan de Dios, en La Belén.

¿Cómo lo trata el viento?

― Estoy aquí desde las ocho y media de la mañana. El edificio me hace torbellino y a veces lo tira. Tengo que estar pendiente porque si me lo vira de cabeza se me puede caer. Por eso no lo he podido amarrar.

¿Qué hay que tener en cuenta para que vuele así?

― Tener bien los frenillos, tomar las medidas y tener un poquito de conocimiento porque ellos tienden a caer, a tirarse de cabeza, además este es un cometa que no tiene cola hay que estar pendiente para que no se caiga.

¿Cuántas veces ha volado papalote?

― Desde que era un niño, y qué suerte, he podido trabajar en lo que me gusta. El departamento de Recreación tiene la especialidad de cometas y objetos volantes. Le puse atención y ahí estoy.

¿Cuánto es capaz de resistir para que el viento no se lo lleve?

― Si te digo, te miento. Dentro de un rato tendré que bajarlo, porque el viento está fuerte, para que no me lo dañe. Mira, por este han hecho tres papalotes, pero ninguno vuela igual. Los otros se tiran mucho para los lados. Ninguno se mantiene como este.

Usted es el hombre del papalote…

― Me da orgullo. Es una forma de presentarle respeto al Comandante. Esto es nada comparado con las cosas que hizo por nosotros. Todo el que pasa me felicita. Un General de Brigada me dio un abrazo y me dijo: “Cuídalo, no lo dejes caer”.

Mirándolo desde aquí, ¿en qué piensas?

― El papalote tiene unos 500 metros de cordel. Comparando con el edificio de 18 plantas, le pasó por arriba. Hacía falta mucho más grande y más hilo para ponerlo más alto todavía.