MINAS.- Veintiséis puntos de homenaje se prepararon en los cinco Consejos Populares de este municipio para que el pueblo acudiera a firmar el libro de condolencias. La sede central del tributo es en el Museo Municipal, donde se realizó la primera guardia de honor por parte de los principales dirigentes políticos y administrativos del territorio.

Al cierre de este reporte, los mineños acudían en masa a las mesas de firma donde plasman el sentir de un pueblo que siempre estuvo junto a Fidel. En la noche la histórica Plaza 26 de Noviembre y comunidades como Senado y Lugareño serán sede de veladas culturales en recordación de la trascendental obra del líder histórico de la Revolución Cubana.

Irey Vigoa Abstengo, primer secretario de Partido Comunista de Cuba en la localidad, aseguró que Fidel estará en el día a día de los mineños. "En cada campesino vinculado a la producción de alimentos, en los jóvenes estudiantes, en nuestros combatientes, en la mujer trabajadora, porque nuestro Comandante vive en cada obra de la Revolución", expresó.

Para Maira Rodríguez Álvarez el 25 de noviembre es un día maldito pues hace unos años en esa fecha perdió a su padre, "y ahora, para colmo, la muerte me lleva a otro padre. Pero para Fidel la muerte no es cierta, porque ha hecho el bien durante toda su vida. Cuando llegue noviembre, siempre sentiré un gran dolor porque se fueron los dos paradigmas que he tenido; solo me queda cumplir con ellos".

El joven Yuri Arnaldo Pérez Nápoles aún no asimila la realidad: Para mí Fidel era el mayor ídolo. Llegué a pensar que nunca moriría; por mucho que lo intentó nunca logró preparar al pueblo para su partida física.

Freddy Rotillet Morara es un maestro que dice tendrá una gran tarea por delante. "Es mi deber ahora enseñarle a las nuevas generaciones quién fue Fidel. Hay que mostrarles que este gran hombre dio todo por la gente humilde y darles las claves para descubrirlo en toda su dimensión, para que conozcan al humano, al líder, al cubano, al guía..."

Hace unos días los cubanos sabíamos a Fidel en La Habana. Después del 25 de noviembre dejó de estar allí físicamente, pero, como repite el pueblo mineño, su deceso es mentira. Fidel está. Está en las filas de gente que lo llora, lo extraña y promete seguir el camino que trazó; está entre los habitantes de este pueblo de Camagüey, entre los de toda Cuba, que hoy lo piensan y lo traen dentro.