Dr. Leonardo Ramírez Rodríguez.Foto: Cortesía del entrevistadoDr. Leonardo Ramírez Rodríguez.Foto: Cortesía del entrevistado

CAMAGÜEY.- Hace apenas unos minutos recibí una llamada telefónica desde la República Bolivariana de Venezuela. Era el Dr. Leonardo Ramírez Rodríguez, médico, y amigo consecuente con nuestro sistema social. A él le escribí ayer y como hoy no recibió respuesta, quiso decirme por esa vía que ya me había respondido.

No fue una conversación larga, sí llena de cariño, sentimientos percibidos desde la distancia y el deseo de que hiciera llegar a sus compañeros, colegas y amigos que desde ahora el comportamiento tiene que ser mejor, más apegado a las ideas de Fidel, ese grande que se fue, solo para probarnos que su legado estará vivo por siempre en cada uno de nuestros actos.

Leonardo tiene 54 años, es especialista en dermatología, Profesor Asistente, y permanecerá por aquellas tierras durante tres años, y se desempeña como vicejefe Nacional para la Asistencia Médica. Sé de antemano que como abraza los principios de solidaridad y humanismo, de los cuales el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, fue su más ferviente abanderado, ya había dejado en alto el nombre de Cuba en Guinea Ecuatorial, también durante tres años, esa vez como jefe de la misión cubana en esa nación.

Al indagar acerca de su sentir al conocer de la desaparición física de Fidel, me respondió:

—Desde que se conoció la noticia, el dolor ha sido inmenso, no solo en mi persona sino en cada uno de los miles de colaboradores que hoy formamos parte de esta honrosa misión; nuestro Comandante en Jefe nos fue preparando para este momento, pero a los seres queridos nunca quisiéramos que les llegara este duro momento y Fidel es parte de nuestras vidas.

“Estamos distantes de la Patria, pero latimos cual suerte de parte de un mismo corazón ante cada acontecimiento de nuestra Cuba y en momentos tan duros como estos, debemos mantenernos firmes, ecuánimes, para cumplir a cabalidad la indicación de Raúl, de permanecer al lado de este pueblo bajo cualquiera que sean las circunstancias, o sea, cumplir el legado que nos dejó Fidel y demostrar que somos un Comandante en Jefe dondequiera que nos encontremos”.

¿Cómo notaste el sentir de ese pueblo amigo?

—Desde que se conoció la dura noticia no han parado de sonar los teléfonos o recibir mensajes de condolencias, agradecimientos y compromisos, esto es reconfortante; ayer en horas de la tarde se efectuó un acto solemne en el Cuartel de la Montaña donde descansan los restos del Comandante Hugo Chávez, en el cual el Presidente Nicolás Maduro, acompañado de su equipo de vicepresidentes, realizó una brillante intervención, que nos hizo sentir muy emocionados en momentos tan difíciles como los que estamos pasando, asistieron numerosos colaboradores con la presencia de la máxima dirección cubana en el país, y también usó de la palabra nuestro embajador Rogelio Polanco.

“Luisana Melo, la Ministra de Salud de Venezuela, envió una carta de condolencia a todos los colaboradores cubanos, llena de amor, respeto y cariño hacia nuestro Líder, la cual será entregada a cada uno de nuestros compañeros”.

¿Qué piensas del alcance de Fidel, su visión acerca de los más
desposeídos del mundo desde una mirada como la tuya que ha vivido de
cerca la miseria en otras naciones y la Salud Pública con precio alto?

—El Comandante en Jefe Fidel siempre va a estar presente con su ejemplo, su obra y su sabiduría, que se multiplica en nosotros, quienes tenemos el gran compromiso de trasmitir a las nuevas generaciones, su visión se resume en su Concepto de Revolución cuando nos dijo: ‘Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo’.

“Somos embajadores de la Revolución Cubana, y seguidores de su ejemplo, ayudando a los más pobres y demostrando la certeza de sus palabras cuando dijo tantas veces: ‘Un mundo mejor es posible’.

“Es cierto enfrentaremos obstáculos, dificultades, pero los venceremos; su visión de ayuda a los más desposeídos, la preparación y experiencia que se va adquiriendo nos hace más fuertes para seguir cumpliendo su legado.

“Nos podemos considerar privilegiados de haber podido compartir en vida sus orientaciones, sus experiencias, y su historia”.

Pensé que aquí terminaban las opiniones del Dr. Leonardo, mas me sorprendió un pedido personal que hago público:

—Solo quiero pedirte una cosa, cuando pases por el lugar donde estarán sus cenizas, deposites una flor en nombre mío, de mi esposa que está aquí conmigo, y del resto de los colaboradores camagüeyanos que junto al gran ejército de batas blancas, como él nos nombró, forman parte de esta misión médica, que es parte también de sus sueños hechos realidad.

Y mi respuesta igual la hago pública… Puedes contar con eso amigo.