CAMAGÜEY.- Recibí este mensaje de la Dra. Magda A. Cortina Licea, con 47 años en ejercicio de su profesión, esa que integra el ejército cubano de batas blancas, el más puro, desinteresado, y despojado de arma cualquiera, solo llevan una consiga: la de llenar de conocimiento y salud a quien lo necesite dondequiera que esté, sea cual sea su color de la piel, su credo o definición política.

Ella me dijo al referirse a Fidel, ese que entristeció a todo un pueblo al partir anoche hacia la inmortalidad: “Demorarán muchos años para que nazca un hombre en el mundo con sus cualidades, virtudes y deseos de luchar por la independencia de los pueblos, pero su ejemplo seguirá en nosotros y en muchos hombres del mundo; sus enemigos seguirán criticándole y lamentándose de no haberlo podido enfrentar, ni desaparecer, mucha gente irresponsable y mal agradecida; hoy algunos le critican y hasta festejan su muerte, dando la justa medida de tener el cerebro vacío… porque nadie debe alegrarse de la muerte de un ser humano… lo que les duele es no poder negar el alcance de sus ideas, que levantaron la polémica de los más poderosos magnates de este mundo y a pesar de ello la Revolución siguió allí. Ojalá que las nuevas generaciones sepan aquilatar lo valioso de su obra y se rectifiquen algunos pasos, que en la actualidad no favorecen nuestro futuro, y sin él menos, gracias. ¡Hasta la Victoria Siempre!

Cuando las recibí le pedí publicarlas y ampliarlas con algunas preguntas que venían a mi mente. Con suma gentileza accedió y aquí comparto.

¿Dónde está cumpliendo misión y cuál es su mayor responsabilidad? —En África, exactamente en Guinea Bissau, donde trabajo en la Facultad de Medicina Cubana que forma los médicos para este país, por un acuerdo solidario desde hace muchos años entre Amílcar Cabral y Fidel. Imparto las clases de Propedéutica y Semiología Clínica y Medicina Interna a estudiantes del tercer y sexto años de la carrera de Medicina, muy pobres en su mayoría, que aspiran a ser profesionales de bien para su país, además brindo mis servicios a la población en el Hospital Nacional Simao Mendes.

Tiempo de la misión actual y si ha cumplido otras, ¿dónde y por qué tiempo?

—Estoy en este país desde febrero del año 2015, he cumplido misiones anteriores en Nicaragua en los años 1983 hasta 1985; Libia, durante 1986; en Guinea Ecuatorial desde el 2000 al 2003; y en San Vicente y las Granadinas, por dos años a partir del 2007; en todas en la formación docente de estudiantes de Medicina y en la labor asistencial.

¿Cómo fue su amanecer hoy 26 de noviembre con la noticia de la muerte de Fidel?

—Me quedé sin palabras, al recibir la llamada de mi hijo desde Cuba para darme la noticia, realmente no puedo describir mi sentimiento, solo sé que sentí un dolor muy grande, me parecía imposible. Creo que nunca estuve preparada para escucharla, tan impactante, es que creo que a veces los revolucionarios consideramos que era inmortal física y espiritualmente. Tal vez porque le conocí de cerca como muchos desde muy joven cuando llevé a cabo la Alfabetización, en tantas tareas como estudiante, luego como profesional gracias a la idea brillante de abrir un plan de becas que permitió a los pobres en Cuba llegar a la Universidad, que era antes solo un derecho de los ricos y de los blancos... hoy me resulta difícil pensar que su figura ya no estará.

¿Qué piensa de la postura de Fidel relacionada con la Salud Pública cubana?, ¿cumplió con sus preceptos del Moncada?

—No solo los cumplió, sino que los superó con creces. No puede hablarse de Salud en Cuba sin mencionar a Fidel, siempre estuvo atento no solo en ofrecer atención médica a los que lo necesitaron desde el mismo triunfo de la Revolución, lo que hasta entonces era un lujo para muchos; Fidel se encargó personalmente de que se formaran todos los recursos humanos necesarios para brindar salud al pueblo, con la mejor calidad. Día a día dedicó muchísimas jornadas de su apretado tiempo en aras de atender el desarrollo y fortalecimiento profesional, ético e ideológico de este sector.

“Recuerdo cuando era estudiante, cuántas veces nos visitaba a cualquier hora en Victoria de Girón en La Habana, en la Escuela de Medicina, en 25 y J , en la Plaza Cadenas en la Universidad de la Habana, cómo se interesaba por todo lo que se necesitaba, siempre atento e incansable, transmitiendo valores éticos para nuestra profesión, cómo fue necesario modificar los planes de estudio cuando se fueron los profesores en los primeros años, cómo incrementar el número de médicos, recuerdo que cariñosamente siempre le decíamos que era el Ministro de Salud, porque en toda su vida, esta fue una rama donde su presencia nunca faltó, para el presente y para el mañana.

“Pasa por mi mente cómo se ocupó desde los primeros años por el desarrollo científico con una visión profética del futuro que hoy nos ha permitido tener un prestigio internacional por los proyectos científicos que se realizan, con resultados impactantes para el mundo, cómo no olvidó en medio de su grandeza, a los más necesitados jamás y a partir de este sector comenzaron las misiones internacionalistas hace muchísimos años, que permitieron llevar el consuelo y la esperanza a muchas naciones, la mayoría de sus habitantes no habían tenido la posibilidad de ser atendidos y tocados por un médico, una enfermera o simplemente hacerse un examen de laboratorio, sería interminable hacer un recuento de qué ha significado para la Salud Pública.

“Fidel es, ha sido y será el paradigma, cuando queramos considerar qué es la excelencia en salud, a él se lo debemos. Nos enseñó a luchar, por ser mejores no para ser los dioses de la salud, sino para ser profesionales humildes, confiables, embajadores de paz y seguridad para el pueblo de Cuba y los pueblos del mundo”.

Se infiere entonces, ¿cuánto ha beneficiado su legado a los más excluidos de este mundo?

—Qué decirte, solo mencionar su incansable lucha por denunciar la pobreza de este mundo, la lucha por la alfabetización de los pueblos, la prevención de enfermedades, la educación de cientos de jóvenes de otros países en profesiones y oficios necesarios para el desarrollo de sus pueblos. Sería imposible resumir en pocas palabras qué ha significado Fidel para el mundo. En el país donde trabajo ahora hay muchos profesionales, todos estudiaron en Cuba, se fueron muy pequeñitos y regresaron graduados de las diferentes universidades. Digo esto porque ellos con orgullo se llaman Los Cubanitos y dicen con mucha alegría que todo lo que hoy tienen se lo deben a la Revolución cubana pero sobre todo a Fidel, y hoy no cesan las visitas, las llamadas porque quieren honrar también a su Comandante. Me pregunto en cuántos países está sucediendo algo similar, porque este país no es la excepción, sino regla de su inmensa obra”.