CAMAGÜEY .- Otilio Rivero Delgado –Tico para sus amigos—es el fotógrafo que más cobertura realizó durante los recorridos de Fidel por Camagüey.

Con la humildad de siempre y la capacidad de transmitir conocimientos a quienes lo necesiten y sin exhalar autosuficiencia por sus poros, recordó el momento más difícil de la profesión frente a Fidel.

“Él acababa de cubrirse la cabeza con un casco en la termoeléctrica “10 de Octubre”, de Nuevitas, como parte de las medidas de protección para quienes visitan o trabajan en esa industria. Lo enfoqué, tenía la imagen en el visor, en forma de close up, pero veo que me responde con una mirada al parecer arregañadiente; no obstante, apreté el obturador.

“Lo que te cuente es poco, me entró un nerviosismo. Después seguimos el recorrido y de lo mejor. Todo pasó muy bien”.

--¿Es una persona fotogénica?

“Como quiera que le tiraras las fotos quedaba bien, es la verdad, es fotogénico. Siempre estaba sonriente y con un buen aspecto, muy elegante, parecía un gigante, daba unos pasos tremendos que nosotros nos cansábamos”.

“Te voy a contar una anécdota. Una vez, después de varias jornadas trabajando en recorridos que hizo Fidel, al periodista que andaba conmigo le dijeron a mí lado: terminamos aquí. Serían las 12 y 30 o la una de la madrugada. No encontrábamos en la planta de arroz precocido por el camino de Maraguán”.

“El periodista dijo: ¡Ya! ¡Hasta aquí! No tuve más remedio que decirle: nos vamos a morir de cansancio en todos estos recorridos. Fue de lo más chistoso”.

--¿Es verdad que no resultaba fácil seguir los pasos a Fidel.

“Un paso de él, son dos o tres de los míos. Por ejemplo, yo no soy de piernas largas. Era difícil. Una vez en un recorrido, eran unos cuantos carros y nosotros estábamos en el último. Llegábamos, pero imagínate”.

“Recuerdo que en una vaquería de la comunidad Patricio Lumumba, de Sibanicú, estuvo en el centro de cría 10-201 de la granja México, arrancamos a correr hacia allí, nos miró y dijo: ¡periodistas! Los tienen agitados”.

“Eso fue de madre, él siempre se fijaba en lo que hacían los demás, incluso, nosotros”.

Esa anécdota ocurrió el 25 de julio de 1989. En otro momento Fidel, recuerda Otilio, preguntó apenas llegó a Lumumba:

“¿Merendaron? Y Maribel Acosta, por entonces de los Servicios Informativos de la Televisión Cubana respondió: “Sí, y algunos reenganchamos”. Dicho en otras palabras: repitieron.

El equipo que daba cobertura había llegado minutos antes a ese asentamiento rural y detrás de unos edificios multifamiliares, nos comimos un bocadito de jamón y queso y tomamos un refresco.

“Prepárense. Le propuse a Lázaro (Lázaro Vázquez García, quien era primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia), elaboraran en Tayabito una merienda reforzada para ustedes, porque hoy el recorrido es largo y vamos a terminar tarde”, explicó Fidel en un tono camaraderil.

De regreso a Camagüey, después de visitar la fábrica de quesos en ejecución en Sibanicú, tema para el que habrá nuevas e inéditas anécdotas, viajamos hasta Tayabito. Habíamos terminado de merenderar cuando llegó Fidel. No sospechábamos que ocurriera. En forma jocosa exclamó:

“¡Qué hambre tenían los periodistas. No quedó ni un pedacito de pan en la mesa!“

Otilio no recordaba la exclamación del periodista norteamericano que andaba en el grupo, quien elogió la preocupación de Fidel por el gremio en contraste con los presidentes de su país.

A Otilio no se le olvidó lo ocurrido al colega de Estados Unidos que integraba la cobertura. En la planta de zeolita El Chorrillo, en Najasa, había fango y ese hombre andaba con unos popi blanco Nike. Al montar al ómnibus “veo que los mete en una jaba y me dije: los va a lavar después, se puso otro y por la ventanilla lo tiró. A saber quien los encontró”.

¿Antes se hacía más difícil el proceso de obtención de las fotos por el uso de los rollos, de las químicas, el revelado y la impresión?

“Era mucho más difícil, precisaba exactitud en tirar las fotos, dominar la exposición, la intensidad de luz. No podías fallar en el tiempo de revelado, con la temperatura, con nada”.

--¿Ahora es mucho más fácil?

“No tienes que meterte en un cuarto oscuro, puedes tirar una foto de prueba, el equipo digital tiene acoplado un fotómetro, mides la luz y otras ventajas. Antes dependía del diafragma, del ASA y del tiempo…ahora tienes a tu favor: foto shop y otras herramientas que te hacen mucho más fácil el proceso”.

“Te voy a decir que la primera vez que le tiré fotos a Fidel fue, creo que en 1972, yo estaba en la Columna Juvenil del Centenario, en el acto de desmovilización de esa fuerza productiva. Ese acto fue tremendo: la gente empezó a correr y hubo su confusión. La gente empezó a moverse en forma ruidosa. Salió Raúl, habló y paralizó a todo el mundo: deténganse, parecen…”

Otilio cuenta que estaba arriba de la tribuna y que a Ariel García Suárez, quien era corresponsal de Granma en Camagüey, lo notó nervioso, fue un momento difícil.

--¿Tú has tenido la curiosidad de preservar las mejores fotos tiradas a Fidel?

“No. Me arrepiento, porque, incluso, fotos tiradas por mi no tuve la curiosidad de hacerlo y en aquellos tiempos tu tiraba las fotos, venía alguien buscaba el negativo para imprimir y si era de una empresa peor. y en realidad se han perdido negativos de momentos históricos importantes, pero cuando uno coge experiencia es tarde”.

-¿No obstante piensas compilar las fotos que tienes, llevarlas a un libro con impresiones tuyas?

“He seleccionado muchas y las estoy guardando, siempre hacen falta. Hay muchas personas a las que les interesa por la historia del lugar donde trabajan. Es lo que estoy haciendo últimamente. Donde quiera que me encuentro una foto, la copio si no está el negativo aquí por un problema de pérdida”.

¿Cuántos años vinculados al lente?

“Desde 1967. Antes de ser fotógrafo de prensa, era fotógrafo de estudio en la ciudad de Florida. Era muy joven, tenía 17 o 18 años. Salí de allí para una escuela de corresponsales de Juventud Rebelde en 1968 y cuando terminamos me dejaron de fotógrafo en este órgano por espacio de un tiempo. Después vino la zafra de 1970, hablaron conmigo, como era de Camagüey (nació en Esmeralda) me propusieron que integrara el equipo que laboraría aquí”.

“Estando en el equipo me citaron para el Servicio Militar, pasé al periódico de la Columna Juvenil del Centenario y a los tres años, después de desmovilizado, pensaba volver para La Habana, pero hubo problemas con la plaza y me presenté en el periódico Adelante hasta el día de hoy, desde 1973”.

Para Otilio fueron los mejores años de su vida como fotógrafo y dijo que igual privilegio tuvieron otros colegas: como Juan Afón Egido, Carlos Mencho, Jorge Florat Betancourt ( fallecidos), Manolo Zabalo, Orlando Durán y Manuel del Monte y González Claro, estos dos últimos quienes colaboraron para el periódico Adelante.

¿Te sientes contento de que este pasaje de tu vida ocurriera?

“Claro que sí y verlo todavía en su nueva trinchera para que se resuelvan los problemas de la alimentación animal y de ahí la de los seres humanos, inspirando a los hombres de bien para que cesen las guerras y evitar la extinción de la especie”.