Memoria prodigiosa

CAMAGÜEY.- Por múltiples razones el 1ro de septiembre de 1976 es una fecha inolvidable en la vida de Elvira Siso, la primera directora del instituto preeuniversitario vocacional de ciencias exactas Máximo Gómez.

El diálogo que sostuvo Fidel fue sumamente interesante.El diálogo que sostuvo Fidel fue sumamente interesante.

Aunque en esa fecha acumulaba experiencia en el sector, como subdirectora provincial de educación, para ella esa responsabilidad constituyó una prueba de fuego. Tres días antes de la inauguración por Fidel del centro, Raúl Curbelo Morales, entonces primer secretario del Partido en Camagüey, le habló: “Necesitamos que asumas la dirección de la Vocacional”.

Con los años, Elvira pasó a la jubilación.Con los años, Elvira pasó a la jubilación.Elvira siente en su pecho la impresión de que fue ayer, sin embargo, las hojas del almanaque no se detienen y suman ya 40 años de aquel momento. Los recuerdos se le agolpan en la mente.

“Fue impactante por muchas cosas. Conocía a la Vocacional por los trabajos voluntarios, pero a partir de ese momento te imaginarás: un centro tan grande, con muchas complejidades y aprenderse todos aquellos datos, ya que Fidel pregunta en ráfagas. Tú le empiezas a responder, pero aun te falta alguna por explicar y vuelve a la carga”.

Elvira describe detalle a detalle el recorrido y lo expresado por Fidel, quien al mirar las áreas verdes, considerada por él de bellas y muy grandes, exclamó: “Vas a tener que sembrar vegetales o algo porque no van a poder mantener tanto espacio. No se le escapa nada”.

El periplo siguió por el anfiteatro, el que le llamó la atención por su estructura y los espacios habilitados para los artistas. Al lado de la piscina se sentó.

“Me imagino que a esta piscina puedan traer niños de otras escuelas”, comentó Fidel, aunque hubo que pensarlo por la lejanía de la ciudad y la carencia de transporte.

“La escuela tenía los mejores entrenadores en todos los deportes, en ocasiones se ganaban más medallas que el resto de los muchachos de otras escuelas”.

Amplio fue el recorridoAmplio fue el recorrido

]En el recorrido de más de una hora, Fidel pasó por aulas, dormitorios, por la cocina y allí se le explicó el objetivo del comedor-escuela, sobre lo que opinó al dirigirse a los que lo acompañaban:”Ustedes ven esto vamos a tener que hacerlo en otros lugares. Formamos especialistas, técnicos e investigadores de alto nivel y no saben comportarse en una mesa”.

Pasó por la dulcería, probó varios dulces, vio algunos locales de cultura con instrumentos que no había en otros lugares. En el gimnasio no pudo sustraerse de lanzar unas pelotas hacia el aro de baloncesto.

Suerte que el esposo de Elvira, entrenador de ese deporte en Camagüey, conocido por el Tío Flores y presidente del Consejo de Escuela, le advirtió a ella: “voy a echar en el maletero una pelota de baloncesto porque Fidel siempre que va a un gimnasio o área deportiva busca lanzar unas pelotas a la cesta. Creo que menos una, todas las demás las coló en el aro”.

La entrevistada señala que ni un detalle se le escapa. Preguntó por el arquitecto Reynaldo Tagones. Lo felicitó y finalmente, después de saludar a vanguardias, invitados por la ocasión, Fidel fue divisado y aclamado por la multitud que esperaba por el comienzo del acto, iniciado a las 5:00 de la tarde.

Al lado de la piscina hubo una interesante conversación.Al lado de la piscina hubo una interesante conversación.

“Las preguntas de Fidel te sorprenden. Me dijo: ¿Qué cantidad de litros de agua hay en el tanque elevado? Tenía cerca a un compañero de la construcción que le dijo la cifra a Noel Sánchez Ávila, entonces miembro del Buró Provincial del Partido de la esfera educacional y éste a mi en tono bajito. Se lo dije, con él no vale el argumento: acabo de llegar al cargo”.

Dice la entrevistada que estar frente al Líder Histórico de la Revolución impresiona por la memoria tan prodigiosa que tiene y recordó que antes de la inauguración lo que hizo fue caminar por los espacios aéreos, mirar y aprenderse los datos lo mejor posible.

“En ese momento, la escuela atendía el policlínico, metodológicamente salud pública, la base de transporte, los almacenes que no daban abasto y hubo que coger aulas para guardar todas aquellas cosas: materiales para la peluquería, tijeras, cepillos, peines, tintes y loción para la caspa.

“A esos niños cuando entraban se les daba pijama, a las hembras íntima, ropa interior, botas, ropas de cama, también los uniformes para las clases. Las sábanas si eran de la escuela, botas de goma para ir al campo a la siembra de malanga o chopo o al hidropónico”.

De Fidel le impresionó, además, de su inteligencia, el carisma que posee, la capacidad de estar informado e informar y la sensibilidad hacia los demás.

“Él siempre tiene un mensaje que dar. La vida demuestra que lo pronosticado sucede con una visión extraordinaria: los problemas medioambientales, político, la alerta del período especial ante el derrumbe del campo socialista, en fin, lo que prevé ocurre”.

De su época como diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular durante la primera legislatura, lo recuerda también como el hombre humano que no olvida a sus compañeros de lucha, vivencia observada muchas veces en los recesos de la merienda en el que él se acercaba al auditorio.

Elvira estuvo al frente de la vocacional durante cuatro cursos y no olvida el contenido del discurso inaugural en el que llamó a estudiar, a cuidar el plantel y de cómo debían de ser los alumnos, muchos de ellos convertidos en excelentes profesionales, incluso, como explicó, los que han emigrado se reúnen periódicamente en lo que llaman: El vocacional ausente.

“Cuando era el pase yo les decía a veces, al verlos con el desgano que iban a coger las guaguas: ¡caballeros apúrense! Y me respondían: la verdad es que nos vamos, porque tenemos que irnos. Se sentían bien”.

En la vocacional había un combo, una extensa programación cultural en el anfiteatro, estreno de películas, obras de teatro, bailables en las áreas exteriores con las mejores orquestas que venían a Camagüey y actuaciones de ballet. ¡Estaban encantados!.

Fueron treinta y tres minutos llenos de remembranzas, de conversación por los 40 años de una “escuela, que al decir de Fidel, mil veces mejor que las mejores que pudieran tener los burgueses….”.

Entre otras responsabilidades, Elvira fue secretaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Camagüey y hoy disfruta de una bien merecida jubilación, al calor de su otro hijo que está en Cuba y de sus nietos en el reparto La Zambrana.