Esther no esconde su fe religiosa ni su vocación por Fidel. Foto:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante Esther no esconde su fe religiosa ni su vocación por Fidel. Foto:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante CAMAGÜEY.- Esther Quintero Labrada hacia pocas horas que acababa de regresar de La Habana del encuentro, convocado para la celebración del 90 cumpleaños de Fidel y el aniversario 75 de la fundación del Consejo de Iglesias de Cuba, con la presencia de Miguel Díaz Canel, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

El cansancio reflejado en su rostro por el viaje no fue óbice para que en un ambiente íntimo y sosegado de su hogar, ubicado en la calle Madam Curie, reparto Previsora, habláramos de Fidel con quien personalmente compartió como líder religiosa más de una vez.

No podía faltar el rol desempeñado por Fidel para que los cristianos en el momento más crítico del período especial profesaran su fe religiosa en casas culto, acercándolas, de manera ordenada, lo más próximo posible a los hogares, siempre con la anuencia del Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia.

“En el período especial casi colapsa el transporte y las personas tenían muchas dificultades para venir a las diferentes iglesias, de ahí que se le solicitara tener cultos en algunas casas o pequeñas misiones para facilitar a los creyentes y, sobre todo, a las personas mayores o los que tenían niños, no perdieran la posibilidad de expresar su fe como siempre lo hacían, siempre que no molestaran a los vecinos”.

La pastora de la Iglesia de Dios Ortodoxa denota un orgullo sano de mostrar las fotos, situada en la sala de su hogar, en la que aparece con Fidel, y de un tiempo a acá, otras instantáneas al lado de Raúl.

Siente el orgullo de haber estrechado las manos y de haber hablado con Fidel. Fotocopia:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante Siente el orgullo de haber estrechado las manos y de haber hablado con Fidel. Fotocopia:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante

“¿Por qué ese orgullo? Es un orgullo sano tener la posibilidad de haber estado con los líderes históricos de la Revolución, primeramente con Fidel que estaba al frente del país, algo que me ha marcado para toda la vida.

“Jamás pensé tener esa posibilidad de verlo, abrazarlo y de oírlo de cerca, hablar, incluso, en algunas reuniones que tuvimos. Ha sido indescriptible como cubana, cristiana y como cubana tener ese privilegio”.

Esther leyó hace un buen tiempo el libro de Frei Betto: “Fidel y la religión”. De la visión del postulado de él por el cristianismo evoca:

“A partir de ese libro se abrió una puerta inmensa, donde los que ya conocían los sentimientos de Fidel sobre la religión se nos hizo mucho más claro. Es decir, a pesar de no ser creyente, se nota el respeto y la consideración hacia los creyentes honestos y sinceros sobre el verdadero pensamiento de fe”.

¿Se sintió discriminada en algún momento por su vocación religiosa?

“Te pudiera hacer una historia. Al principio de la Revolución hubo mucha confusión. Yo me sentía discriminada por la iglesia si vamos a hablar de discriminación. Estábamos en medio de dos fuegos, por un lado la iglesia pensaba que éramos comunistas, por otro lado, los revolucionarios nos miraban con cierta sospecha.

“Yo estaba bien clara cual era el pensamiento de Fidel, quién era Fidel, cuál era su política y nunca me sentí discriminada ni nunca hubo la más mínima contradicción entre la expresión de mi fe y el programa que la Revolución traía. Para mi era una cuestión natural”.

A parte de su vocación religiosa siente afición hacia la figura de Fidel y no me equivoqué cuando le pregunté: ¿Por qué?, mientras deja escapar una amplia sonrisa.

Esther , primera a la derecha. Fotocopia:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante Esther , primera a la derecha. Fotocopia:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante

“Fidel es como un profeta. La figura de Fidel nos inspira, es un hombre visionario, que mira y ve el futuro con ese don que lo acompaña de inteligencia y un pensamiento político, que es tan grande, que nos inspira.

“Además, Fidel ha sabido proteger a su pueblo a través de todos estos años de amenazas. Ha consagrado toda su vida y la ha consumido por el bien del pueblo. Allí lo tenemos todavía peleando por la humanidad. Óyeme seríamos muy ingratos si no sintiéramos admiración y el respeto por un hombre como él”.

¿Cuáles son los valores que distinguen a Fidel?

“La integridad, honestidad, el amor desmedido por su pueblo, el desinterés, entregarlo todo, dejar de vivir por él para vivir por el pueblo”.

Marco en la agenda la pregunta sobre el 90 cumpleaños de Fidel y dice sin escatimar un segundo: “Somos privilegiados que hayamos podido ver los 90 años de Fidel. Pido a Dios que le dé muchos más años con esa lucidez, esa mente tan clara y agudeza para prever los problemas y buscar soluciones. Ese es el Fidel que queremos tenerlo siempre entre nosotros”.

Recordó que el Consejo de Iglesias de Cuba ha hecho votos para que Fidel mantenga esa frescura de pensamiento y el obsequio enviado de una cruz y una Biblia, pidiéndole a Dios “que nos los deje muchos años más”.

Trajo a colación el texto bíblico: Romano 13.1 en el que se expresa el deber de respetar a las autoridades.

Esther hace algunos años que no ve personalmente al Líder de la Revolución. No obstante aprovechó para enviarle un mensaje: “Fidel siempre estás en el corazón de tú pueblo y de esa lealtad que hablaste en el VII Congreso del Partido cada cubana y cubano digno la mantendremos en pago a y tu consagrada vida”.

 Durante uno de los actos centrales por el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución José Martí. Fotocopia:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante Durante uno de los actos centrales por el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución José Martí. Fotocopia:Enrique Atiénzar Rivero/Adelante