VERTIENTES,CAMAGÜEY.- Las tres veces que Pedro Calero Hernández habló con Fidel lo marcaron para toda la vida. La primera sucedió cuando apenas tenía 25 años y trabajaba en el área energética del central Batalla de Las Guásimas, en Vertientes.

Corría el primero de julio 1980,  la llegada de Fidel a la primera industria azucarera, creada por la Revolución, conmocionó al colectivo. Joven, por entonces, y recién graduado de ingeniero eléctrico en la Universidad Central de Las Villas Martha Abreu, Calero permanecía en su puesto.

Desde el principio, de cómo enfocó la pregunta inicial, referida a la capacidad de cada turbogenerador, empecé a percatarme de su inteligencia y del dominio que tenía del asunto y la facilidad de fijar las cosas, explicó el entrevistado, nacido hace 63 años detrás de la loma de Chambas en la provincia Ciego de Ávila.

“Cada uno –eran tres los generadores-- de cuatro MegaWatts, aproximadamente, argumentó, y respondió: Mira esta planta posee más capacidad que la que tenía la ciudad de Camagüey (la Manuel Julién Gómez), con un potencial de diseño de cinco MegaWatts”.

De ahí, recuerda Calero, recorrió todas las instalaciones, tuvo la posibilidad de apreciar a los jóvenes. El testimoniante distinguió que en esa época Aldo Sánchez, asumía la responsabilidad de primer secretario del Partido en Vertientes.

En 1980 fue la primera visita de Fidel al central Batalla de las Guásimas, cuando se encontraba en fase de construcción. Foto:Archivo de Adelante En 1980 fue la primera visita de Fidel al central Batalla de las Guásimas, cuando se encontraba en fase de construcción. Foto:Archivo de Adelante

Después, la comitiva, encabezada por Fidel, recorrió las demás áreas de la fábrica de azúcar y compartió con los pobladores de la nueva comunidad Batalla de Las Guásimas.

La segunda vez ocurrió el 10 de marzo de 1987 en el santacruceño central Jesús Suárez Gayol. Parece que la experiencia anterior le sirvió de mucho a Calero, pero con todo y eso, hubo preguntas, de detalles que no pudo responder.

Llovieron las interrogantes: ¿Cuánto costó la bomba de alimentación de la caldera, la bomba de vacío de la zona de la casa de caldera, la capacidad de los tachos, “preguntas técnicas, nada sencillas ni mucho menos”, sostuvo Calero.

“La tercera y última ocasión lo vi también en el Suárez Gayol, cuando vino a tratar sobre la Operación Agramonte como estrategia para derribar toda la caña de la provincia, tanto en el norte, en el ingenio Brasil, como en el sur”.

Carlos Díaz Barranco, al frente del Partido en la provincia de Camagüey, había invitado al reconocido especialista azucarero a participar en el encuentro.

Para Calero son inolvidables las tres veces que estuvo cerca de Fidel.Foto: Orlando Durán Hernández/ Adelante Para Calero son inolvidables las tres veces que estuvo cerca de Fidel.Foto: Orlando Durán Hernández/ Adelante “Nos hizo unas cuantas preguntas, pero una nos puso a pensar: ¿Dónde es más eficiente el vapor, por la planta o por la caldera, por qué y en qué proporción. Ninguno en ese momento sabíamos en cuánto”.

Calero comentó que un ingeniero muy brillante que tenía Camagüey, nombrado Esturo, trabajó incansablemente para despejar la incógnita y dar los valores exactos. “Sabíamos que era más eficiente por la casa de caldera, sin embargo, no sabíamos cómo”.

--Para ti cuáles son los aspectos que distinguen la personalidad de Fidel?

“Te lo voy a resumir de la forma siguiente y de todo corazón: en mi vida soñé en ser como dos hombres, uno como mi padre y el otro como Fidel. Todo lo que tengo en mi vida, mi profesionalidad, se lo debo a los dos”.

“Puedo decirte que si mi sangre sirviera para alargar la vida de Fidel un día más, la daría con gusto. Vive convencido, es lo que puedo decirte de lo que pienso de Fidel”.

No hay una sola persona con la que he conversado sobre Fidel que no lo distinga con tal cualidad, de hacer preguntas que pone a pensar a su interlocutor, a prepararse mejor cada día más y, sobre todo, que él cuando llegaba a cualquier lugar estaba impuesto del o los temas a tratar.