En septiembre de 1960 el Donna se deslizó a lo largo de la costa norte. Debido a su cercanía y amenaza el Departamento de Seguridad Pública Revolucionaria con la ayuda del Ejército Rebelde evacuó alrededor de 11 000 personas de poblados costeros de la provincia de Oriente, la mayor realizada hasta entonces en el país.

No era para menos, el Donna fue el huracán más destructivo de la temporada. Tras alcanzar categoría 5 en el océano abierto a principios de septiembre, pasó por las Antillas Mayores como categoría 4 torciendo al norte para arremeter contra la Península de La Florida, donde causó más de 400 muertos.

Desde el punto de vista meteorológico 1963 se presentó muy activo y en octubre el sexto ciclón de la temporada tocó a nuestras puertas. Flora, que ya venía errático desde el Caribe y obligó a medidas extremas de protección en el país azotó desde el 4 de octubre la provincia de Oriente acompañado por torrenciales aguaceros, salió al golfo de Guacanayabo por Manzanillo y recurvó de manera sorpresiva para entrampar a Camagüey y dirigirse de nuevo al Oriente hasta salir por la costa norte de esa provincia.

El 6 de octubre Fidel pasó por Camagüey y fue testigo de las afectaciones en nuestro territorio, en lo que sería su primer contacto “ciclonero” con la provincia.

 Imagen: Archivo Imagen: ArchivoSIGUIENDO DE CERCA EL CICLÓN

Aún con los amargos recuerdos del Flora, el 22 de agosto de 1964 el Observatorio Nacional de la Marina de Guerra Revolucionaria anunció la inminente llegada del huracán Cleo que, según su trayectoria y con la experiencia del Flora nos iba a pasar a ojo.

Llegaba desde el sur de Santo Domingo donde dejó grandes inundaciones y numerosas muertes, y enrumbó con dirección a Cabo Cruz entrando al golfo de Guacanayabo, donde hizo una inflexión al noroeste para amenazar las costas de la provincia de Camagüey. En menos de 24 horas, el Ejército Rebelde evacuó miles de personas de la cuenca del Cauto.

A media mañana del 25 de agosto ya con las ráfagas de Cleo en las cercanías de nuestro país, Fidel llegó a Santa Cruz del Sur en compañía de los comandantes Ernesto Guevara, René Vallejo, Crescencio Pérez, el Capitán Antonio Núñez Jiménez y otros jefes y dirigentes, instalando en la sede del Gobierno un punto de observación meteorológica y organización de las medidas para la evacuación de la población de las zonas costeras de esa localidad, y de las comunidades de Korea, Yamaqueyes, Las Maboas y Guayabal, lugar este último de donde se reportaban fuertes marejadas.

Fidel caminó zonas inmediatas a la costa hasta playa Bonita y comprobó la seguridad de los centros de albergue instalados en Vertientes, Aguilar, La Jagua y la ciudad de Camagüey, así como el trabajo de las comisiones de auxilio, transporte, sanidad comunicaciones y otras, que junto la Cruz Roja se dedicaron a la protección de la población y los alimentos.

A las once de la noche, el Comandante en Jefe escuchó por la radio el boletín número 11 del Observatorio Nacional donde se informaba que Cleo había rebasado Santa Cruz del Sur y se encontraba a unos 80 km al sur suroeste de Júcaro, ganando en intensidad y organización, por lo que resultaba necesario reforzar las medidas de precaución entre Camagüey y Las Villas, pues era posible que tocara tierra entre Júcaro y Casilda.

Media hora después Fidel salió rumbo a Ciego de Ávila, para dirigirse luego hacia Sancti Spíritus, donde coincidió con el Presidente de la República Osvaldo Dorticós y el Comandante Juan Almeida.

En Sancti Spíritus, y con la ayuda de un barómetro que traía el Capitán Núñez Jiménez, mas algunos mapas meteorológicos, Fidel estableció comunicación con Meteorología para señalarles cuál sería la ruta del ciclón, dado que él se encontraba en el justo sitio por donde sin dudas cruzaría Cleo.

Seguro ya de su derrotero, Fidel y la comitiva que le acompañaba regresó a Jatibonico a esperar el paso del ciclón que efectivamente tocó tierra por las inmediaciones de Júcaro y salió sobre las siete de la mañana del día 26 por los mares próximos a Morón.

En definitiva, Cleo tocó tierra cubana con fuerza de categoría 1 sin ocasionar daños de consideración y beneficiando con sus aguaceros los mantos freáticos de esa región de la provincia, pues tras alcanzar un máximo de 145 kilómetros por hora, las aguas más frías y los vientos de nivel superior lo debilitaron de forma constante hasta su disipación.

EN EL OJO DEL HURACÁN

A partir de Cleo, Cuba comenzó a conformar, junto a una eficiente red de estaciones meteorológicas y obras hidráulicas, un sistema de defensa civil que con los años ha devenido cultura popular con la que hoy nuestro pueblo no solo ha aprendido a mantenerse alerta y protegerse, sino también a recuperarse y seguir adelante.

Fidel lideró todo ese proceso de inversiones, capacitación y desarrollo, y ante cada amenaza de la Naturaleza ha seguido al detalle junto a los meteorólogos y otros especialistas sus posibles trayectorias y riesgos y ha estado en los sitios de mayor peligro, junto a su gente, frente a las ráfagas de viento, en el ojo del huracán.

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