Todos seguimos al Comandante, pero ninguno le iguala el paso. Con largas zancadas para andar los caminos, las almas y la Historia, suele sacar ventaja a quienes le acompañamos en el empeño de la Revolución.

Fidel echa adelante la mirada y el verbo previsor, pero él mismo es su propia vanguardia y prefiere dejar atrás su sombra para presentarse en los sitios de peligro, hacer los trayectos incómodos y llenar los escenarios singulares que le retan el oficio de conductor de pueblos.

La Isla entera está llena de huellas fidelísimas. Aun las lomas conocen de memoria la marca firme de esas botas de campaña que ahora, mientras convalece, esperan inquietas en algún sitio de su puesto de trabajo. En el andar la Patria a lo largo de décadas guerrilleras, el Comandante ha visitado decenas de veces Camagüey, provincia que conoce particularmente bien porque una parte inmensa de cuanto se ha hecho en sus llanuras le tiene como principal gestor.

Adelante.cu quiere hacerse a sí mismo y hacerles a sus lectores el regalo de reseñar algunos de los recorridos camagüeyanos de nuestro guía más alto.

 Imagen guerrillera, fusil en mano, en la inauguración de la Planta Mecánica.Imagen guerrillera, fusil en mano, en la inauguración de la Planta Mecánica.

AÑO DE PRIVILEGIO: ¡TRES VECES FIDEL!

Foto histórica de un hecho histórico: el 26 de Julio de 1989, cuando reveló una verdad que estremeció el mundoFoto histórica de un hecho histórico: el 26 de Julio de 1989, cuando reveló una verdad que estremeció el mundo

La última vez que el Comandante en Jefe nos visitó fue en 1996, un año de especial satisfacción para los hijos de Agramonte porque tuvimos tres veces a Fidel entre nosotros. El 12 de febrero vino, según confesó en diálogos informales, a estimular y estimularse con el cumplimiento del Cándido González, que ese año fue el primero del país en llenar los sacos de su plan de azúcar. Pero antes que en ese ingenio, estuvo en el vecino Jesús Suárez Gayol, como recorriendo espacios marcados por el nombre ejemplar de dos héroes de su tropa.

Caballeroso como siempre, se mostró satisfecho de ver que entre las gigantescas masas y ruedas dentadas del Gayol, una mujer administrara. En el Cándido otorgó una herramienta para pelear en serio: la Réplica del Machete Mambí al puntero en el plan de azúcar de ese año en Cuba.

Públicamente habló de análisis económicos, ahorro, costos, crecimiento cañero, mecanización... sin embargo, otro diálogo dijo más: a la entrada del pueblo, al cruzar una valla, Fidel pidió al chofer que aminorara la marcha: quería contemplar la imagen de Cándido, recordar en silencio al compañero...

No repuestos de esa emoción, otra llegaría el primero de abril, también por la senda del azúcar. Media hora de sorpresa en Brasil, complejo con dificultades fabriles, bastó a Fidel para reorientar la estrategia de zafra agramontina.

Se interesó además por las obras del pedraplén que, rumbo a los cayos del Norte, partía en dos el mar desde Jigüey. Esa vez la zancada alta no fue metáfora: los periodistas llegamos cuando el Comandante partía en helicóptero; en cambio, los diálogos con la gente nos permitieron .entrevistarlo porque, muchas horas después, la voz de Fidel seguía en boca de la gente.

En su mente y en su paso, Fidel es un adelantadoEn su mente y en su paso, Fidel es un adelantado

Volvió el 5 de mayo de ese propio año. Fue un contacto más privado, con dirigentes políticos y azucareros, para discutir compromisos agramontinos. La tarea fue concreta: 460 mil toneladas métricas. Enterados en la tarde de la querida visita, los camagüeyanos le habían dado, sin verla, el mejor de los saludos: 120 mil hijos de esta tierra estaban movilizados, por propia voluntad, en los cortes cañeros.

UN 26 EN EL PARTEAGUAS DE LA HISTORIA

Era el miércoles 26 de Julio de 1989. Pocos en el mundo sospechaban la lluvia de crisis que se avecinaba para la izquierda .ambidextra. y el cáncer terminal de cierto socialismo. A las celebraciones moncadistas de ese año llegaron incluso saludos de una Unión Soviética que .por fuera o desde afuera. parecía entera. Fidel, en cambio, ya tenía un diagnóstico: podía desaparecer el socialismo y podía caer, segada por divisiones internas, la propia URSS, pero Cuba y su Revolución resistirían porque nuestro derecho no nos lo dio nadie, lo conquistamos nosotros y lo defendemos nosotros.

"Creo en los pueblos y creo en mi pueblo, y sé de lo que es capaz nuestro pueblo"., diría ante más de 150 mil hijos de El Mayor que, en pleno anuncio de lo que luego se llamaría período especial, habían hecho un esfuerzo especial: más de 15 millones de horas de trabajo voluntario para asaltar, de amor por Cuba, ese 26.

En todos los escenarios, un excelente comunicador.En todos los escenarios, un excelente comunicador.

LA IDEA DE CAMAGÜEY COMO MODELO

Un año de veras fructífero para la proyección del avance agramontino fue 1987. Entre el 9 y el 12 de marzo el Comandante estuvo por acá. Su paso parecía aún más veloz: ora en la camaronicultura santacruceña, ora en el combinado pesquero, ora en el microdistrito Ignacio Agramonte y en la entonces no inaugurada Planta Mecánica él mismo le daría apertura oficial el 27 de noviembre de 1988., ora en la Termoeléctrica 10 de Octubre, en el Puerto Tarafa, en el Instituto Superior de Ciencias Médicas...

Rápidamente se sabría el proyecto de Fidel. Tres horas y 26 minutos de reunión con los dirigentes d

el territorio, en la Escuela Provincial del Partido, le bastarían para exponer su exigencia de que Camagüey, que según reconoció era de las que mejor marchaba en el país, no podía dormirse en los laureles sino luchar por la sede nacional del 26 de Julio y por convertirse en modelo de la producción de alimentos y la construcción socialista.

Con su agilidad característica, el Comandante nos había llenado de misiones el futuro, pero nos alentó sobremanera con una revelación: se marchaba fresco, descansado, estimulado...

CUANDO EL KATE PERDIÓ LOS TITULARES

El 23 de diciembre de 1985 Cuba tendría una nueva fábrica de cerveza; se llamaba Tínima y la inauguró Fidel en esta ciudad. Ese lunes participó además en el pleno del Comité Provincial del Partido donde la educación y la salud, dos conquistas particularmente cercanas a él, eran los temas en agenda.

Un día después visitó las obras en Planta Mecánica, la fábrica de carabinas deportivas que cuatro meses antes había inaugurado Raúl, y se interesó en Minas por un programa de mejoramiento de suelos.

Eso no fue todo en ese año. Un mes antes, el 22 de noviembre, el moncadista mayor vino a Sierra de Cubitas y a la ciudad de Camagüey. Le siguió las huellas al huracán Kate, investigó los daños, se interesó por la construcción de las viviendas afectadas y la reposición de las cubiertas de tejas. Al entonces director del central Brasil le preguntó por los perjuicios económicos al paso del ciclón. No eran pocos: la mitad de la caña de zafra estaba en el suelo. El Comandante se despidió con su verbo de Revolución cumplido: cuando se fue, hasta el cañaveral quería levantarse.

FIDEL, RAÚL Y AGRAMONTE

En coyunturas especiales, estos tres hombres han estado juntos en el nuevo Puerto Príncipe. Se les vio unidos el 30 de diciembre de 1973 en el resumen de la maniobra militar XV Aniversario del Triunfo de la Revolución, en el Polígono Nacional de las FAR que lleva el nombre de El Mayor. Allí, el Líder de la Revolución declaró que millones de cubanos estaban decididos a convertirse en ejército en caso de agresión y lucharían en defensa de la Patria y la Revolución.

Cuando Cuba entera recordaba el centenario de la caída de Agramonte, Fidel hizo un discurso en la Plaza de San Juan de Dios, el propio 11 de mayo del aniversario, en el que analizó, con profundidad martiana, los detalles de la guerra y las realidades de Céspedes, Agramonte y la independencia.

Como nuevo mambí, inconforme con la tribuna, el día 12, respetuoso, fue a los potreros de Jimaguayú a un encuentro de jefes de una misma Revolución. Cual si no bastaran sus palabras de la jornada anterior, él quería darle un homenaje más cercano a nuestro Ignacio.

CINCO DÍAS A POTRERO LIMPIO

En 1966 nuestra zafra contó con el aporte de un machetero singular.En 1966 nuestra zafra contó con el aporte de un machetero singular.

En el itinerario agramontino de nuestro guía, destaca también un año en que estuvo durante cinco días seguidos en estas suaves llanuras. Era el de 1966, concretamente en septiembre. Fidel, que en abril había cortado caña en Vertientes, examinaba varias proyecciones productivas para un territorio profundamente atrasado por el abandono de los gobiernos anteriores.

Con 40 años recién cumplidos, se le veía en un jeep de campaña, de dos puertas, sin capota, a veces con la poco protocolar cantidad de ¡ocho pasajeros! abordo, quienes escuchaban las orientaciones puntuales que sobre la marcha .aquí la expresión es más que literal, el Comandante del carro iba dando a diestra y siniestra.

Era el entonces llamado Camagüey grande, convocado a asumir por dentro, en un mayor desarrollo social, ese calificativo meramente geográfico hasta la fecha. Turiguanó, Cunagua, Palma City, Vilató, Oriente Rebelde, Minas..., integraron las escalas. Fidel durmió una noche junto a los trabajadores madereros en Cunagua y otra en la escuelita rural de Vilató, esperó paciente el café que una campesina le brindó y se maravilló con la belleza de Los Cangilones, que enseguida se propuso poner a la vista del pueblo con la proyección de un centro turístico.

De ese periplo, queda muy fresca una frase del Líder que todavía tiene que mover las mejores voluntades patrióticas: .¡La batalla de la agricultura se gana o se pierde en Camagüey!.

EL ROSTRO DEL TRIUNFO

Tras el triunfo de la Revolución, pese a la intensidad de aquellos días, puede decirse que Fidel resultó un asiduo visitante .activo visitante. de Camagüey. En 1959 estuvo no menos de diez veces en nuestra provincia, la primera de las cuales, por supuesto, fue aquella en que vino cargado de barbas y sonrisas, al frente de la Caravana de la Victoria, el 4 de enero.

Varias de esas visitas estuvieron dirigidas a chequear y fortalecer el impulso de la reforma agraria, a la que se enfrentaba un caduco sector opuesto a los cambios del Gobierno Revolucionario. Particular relevancia tuvo el viaje que hiciera el 21 de octubre para frenar, junto al pueblo, la intentona contrarrevolucionaria que un reducido núcleo de traidores pretendía establecer en la ciudad.

El 30 de octubre, cuando Cuba entera lloraba la pérdida de Camilo, Fidel dirigió los trabajos de búsqueda desde suelo camagüeyano. La Revolución exponía una de sus verdades: para las satisfacciones y el mayor dolor, su principal dirigente estaría con el pueblo.

REVOLUCIÓN ES OBRAR

Ningún texto podrá recoger, en ningún sitio del mundo, las visitas de Fidel. Él, como Martí, viene de todas partes y hacia todas partes va. Incluso en los sitios donde no se le ha visto físicamente, ha estado en su palabra o en su letra, en su discurso o en su consejo, en su moral o en su ejemplo... que preceden y rebasan su cuerpo verde olivo.

Convocados por él mismo, Camagüey está lleno de fideles: en la Ciudad Escolar Ignacio Agramonte, que nos inauguró; en el Hospital Amalia Simoni, que abrió con su presencia; en la Escuela Vocacional Máximo Gómez, semillero de noble sapiencia que él fundó; en el Politécnico de la Salud Octavio de la Concepción, igualmente alistado ante su presencia, y en las obras que haremos por él.

Fidel llena Camagüey con los dos 26 conseguidos y con el que batallamos por conquistar, se acerca a la sensibilidad de cada hombre o mujer con la frase más enérgica y el susurro de amigo Comandante, impresionante para cuantos le conocen. Sin embargo, a la hora del resumen en esta jornada de cumpleaños, vale aclararlo: él nunca será visitante.

El Comandante, sin dejar de ser de Cuba, del mundo y de Birán, es, para cada hijo del Camagüey, un aventajado agramontino, paradigma de cubanía rebosante de vergüenza. Por la misma senda de Ignacio ha crecido este patriota de humanidad al que hoy, representada por sus voces más limpias, la humanidad agradece tanto bien rubricado con límpida mano.

Hay visitas fugaces y esencias perennes. El 25 de julio de 1953, en tránsito a los disparos del Moncada, el joven Fidel Castro almorzaba frugalmente en Camagüey. Poco tiempo después, él nos dio una libertad aun más grande que la provincia mayor, independencia del tamaño de Cuba que, en días fidelistamente granmenses como hoy, multiplica los deseos de hacer Revolución.... aunque nadie le iguale las zancadas.

Una combinación gráfica sugerente. Tras la Caravana de la Victoria, se fundó una Cuba nueva en la que la Revolución derrotó firmemente a los enemigos del pueblo.Una combinación gráfica sugerente. Tras la Caravana de la Victoria, se fundó una Cuba nueva en la que la Revolución derrotó firmemente a los enemigos del pueblo.