CAMAGÜEY.- Ha sido un primer año muy duro sin tu presencia física, con tantas cosas por terminar y hacer… Suerte que todo lo previste, y cuando las adversidades suceden, se repiten, las soluciones visten tu ejemplo aunque sea casi imposible pisar con sabiduría y destreza las huellas de tus largas zancadas sobre los peligros que acechan el porvenir.

Dolió, duele tu partida, y encima, el huracán devastador ensañado en reabrir las profundas heridas de la ausencia y los recuerdos del Flora y todos los demás fenómenos climáticos, pero reconforta imaginarte mojado hasta el tuétano, pero allí, donde la gente humilde con los hogares en el suelo al verte —en vez de lamentarse— clamaban: ¡Fidel, Fidel, Fidel…! porque —como ahora— sabían, saben, que jamás quedarían desamparados.

Desde lo más alto de tu pueblo donde estás, jamás confiaste —nosotros tampoco— en las coqueterías del norte imperial por sus enfermizas pretensiones de cercenar la libertad de Cuba, recetas burdas o sofisticadas sobre un bloqueo vetusto que nos enseñaste a burlar con ingeniosa voluntad popular de unidad inseparable desde nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos.

Y mañana, Comandante en Jefe, cuando su pueblo inicie los sufragios de las elecciones generales 2017-2018, tu voto ¿ausente? se multiplicará en más de ocho millones de cubanos para consolidar el sistema político que enriqueciste cada vez con el papel protagónico elector y elegido del pueblo que se gobierna para propio bienestar.

Contaron vecinos del Colegio Electoral No. 1 de la Circunscripción No. 13 en el Vedado, donde siempre emitiste tu voto, que llegabas temprano, y en una ocasión, cuando abrió el colegio, había personas esperando delante, y aunque quisieron cederte el primer puesto te negaste, porque querías hacerlo como los demás, como tu pueblo.

Y no hay buen cubano que no tenga congelada en su mente aquella imagen multicolor de tu figura sacando del bolsillo verde olivo izquierdo, del corazón, el Carné de Identidad, el intercambio con los integrantes del colegio, la boleta y el voto: cuando los pioneritos al unísono dijeron: ¡votó! y tus inquietos dedos de tus manos, tus manos, sobre las cabecitas de futuro acariciaron sus cabellos tocados de blanco y azul, cual la bandera, de triángulo rojo y la estrella refulgente que nunca te abandonará, porque queda mucho por labrar.

Este domingo, más de medio millón de camagüeyanos con derecho a los sufragios tampoco te fallarán: contigo en el corazón y por ti, elegirán —sin bombo ni platillos electoreros— a los más capaces y de mayores méritos, quienes dirigirán al Gobierno socialista cubano en la primera instancia local, cimiento popular que se consolidará con renovadas asambleas provinciales y un Parlamento popular diverso: con el Comandante en Jefe Fidel cabalgando al frente.