CAMAGÜEY-. Domingo Santos Pérez conserva en su memoria las escenas, los nervios, la alegría de los niños y la reacción de los maestros. A sus 63, afirma: “Es imposible olvidar cada detalle de aquel 1ro. de julio del año 1980, cuando Fidel nos sorprendió en la escuela”.

Como si no hubiesen transcurrido 37 años, el primer director del seminternado Batalla de Las Guásimas, del municipio de Vertientes, relata a Adelante Digital, en tiempo presente, sus recuerdos de la memorable jornada.

“Ese día aguardábamos la visita de algún dirigente del Partido Comunista de Cuba, pero no imaginamos que sería nuestro Comandante”, dice al iniciar su conversación con este medio de prensa.

“Luego de indagar por las labores que se realizaban en el central azucarero de la comunidad, llega hasta el mercado, desde donde divisó la escuela. Inmediatamente se dirigió hacia ella y le dí la bienvenida, muy nervioso, por cierto”, confiesa Domingo.

Para él, en la institución educativa que dirigió durante casi 30 años, no pudieron recibir a Fidel como se merecía. “Comandante, los muchachos están haciendo sus pruebas finales -le explico- y entonces solicita recorrer todas las aulas”.

Curiosos resultaron los acontecimientos en dos de ellas. “Cuando entramos a la de preescolar, un niño, espontáneamente, le pregunta si él es Fidel el del Moncada. ‘¿Por qué?’— interroga sorprendido el Comandante. Porque la maestra en las clases nos enseña que gracias a Fidel tenemos esta escuela, sin que nuestros padres tengan que pagar”.

Al instante, Domingo supo que ese diálogo estaría para siempre en la lista de los momentos más impresionantes de aquel día, afortunadamente inmortalizado en una foto en la cual se descubren sus 26, a pocos años de haberse graduado como maestro popular, para continuar más tarde la licenciatura en Educación Primaria.

En otra de las escenas presenciadas por el Líder de la Revolución Cubana y por nuestro entrevistado, resalta un nuevo protagonista de corta edad. Esta vez se trata de un pequeño de segundo grado. “¡Permiso Comandante para decir la consigna!”, exclama el niño, quien se desempeñaba como jefe de grupo. “Ese comportamiento fue admirable , demostró la disciplina y el respeto de nuestros alumnos”, opina Domingo.

“El 1ro. de julio de 1980, Fidel conversa con los estudiantes, les pregunta de qué es el examen, toma en sus manos alguna que otra hoja y los felicita por saber tanto, porque —según les dijo— él no hubiese podido responder todo”, detalla con precisión el educador, ya con 46 años al servicio de ese sector.

Luego de unos cuantos minutos de conversación en la comodidad de su casa, Domingo, hoy psicopedagogo de un centro escolar del poblado El Brazo (a unos kilómetros de la comunidad de Batalla), comenta, refiriéndose a la fotografía que les tomaron: “Imagínate, con tanto nerviosismo ni supe de eso, me enteré después, cuando vinieron los periodistas a entrevistarnos. Ese es el testimonio gráfico de la visita del Comandante, relevante e inolvidable hecho de la historia del seminternado Batalla de Las Guásimas”.