CAMAGÜEY.-Para seguir la ruta del huracán Irma por Camagüey basta con pasar lista a los daños que provocó en las instalaciones deportivas de prácticamente toda la provincia.

Como es lógico, la mayor devastación se concentra en la mitad norte del territorio, donde toda la infraestructura del Inder muestra diversos grados de afectación. En declaraciones a Adelante Digital, Luis Camacho Escudero, director provincial de organismo, resaltó la situación del coliseo Ángel Alberto Martínez, de Nuevitas, la principal sala techada ubicada fuera de la capital agramontina, que a comienzos de este año había reabierto sus puertas luego de un amplio proceso reconstructivo.

“Allí se perdieron unos 1 200 metros cuadrados de techo, que representan casi la mitad del área de competencias. Aunque se trata de tejas de zinc, y pudimos recuperar buena parte de ellas, por el alto grado de deterioro que presentan y las exigencias de ese tipo de instalación, muy pocas podrán volverse a utilizar”.

También en la Ciudad Industrial se lamentó la pérdida de la cubierta de los dormitorios de la Academia Provincial de Remo, que iniciaba el curso escolar con una imagen renovada. Sin embargo, la afectación debe solucionarse en lo que resta de semana, con el concurso de los propios trabajadores del centro y recursos que habían quedado de la inversión concluida hace pocas semanas.

Como sucedió con el resto de los sectores socioeconómicos, el tránsito hacia Occidente de Irma dejó para el Inder un rastro de daños. En Sierra de Cubitas quedaron en tierra cincuenta metros de la tapia del estadio Mario Herrero Toscano, y se perdieron la mayor parte de los techos del gimnasio de boxeo y de la sede del combinado deportivo Eladio Ibáñez, en la Comunidad Cubitas; similar situación presenta la dirección municipal de la vecina Esmeralda, y las salas utilizadas por el pugilismo y la lucha, en las que no se pudieron conservar las cubiertas. Junto al derrumbe total de la academia de ajedrez, la pérdida más importante de Inder en la localidad, llama la atención el hecho de que el viejo estadio Mártires de Esmeralda prácticamente no perdiera tejas, siendo sus mayores afectaciones las sufridas en parte de la cerca perimetral. Daños menores se reportan también en la comunidad de Jaronú, en tanto el municipio de Minas confirma algunos en los parques beisboleros de Lugareño, Senado y la población cabecera.

DEL CURSO Y OTRAS INSTALACIONES

“En la ciudad de Camagüey nuestros esfuerzos se concentran en la Escuela de Profesores de Educación Física Inés Luaces, donde quedaron sin techo casi la mitad de las aulas. Estamos aprovechando lo que resta de semana para crear las condiciones mínimas que permitan reiniciar el curso el lunes próximo, aunque pudiéramos realizar ajustes en el plan de clases para que los estudiantes no se atrasen en sus contenidos”, detalló Camacho Escudero. En la vecina Escuela de Iniciación Deportiva Cerro Pelado los daños son menores: se concentran en la plaza central de la institución y no afectan su reapertura. “Tan pronto cuente con estabilidad del servicio eléctrico podremos declararla lista”, señaló el funcionario.

La “Inés Luaces”, con alrededor de cuatrocientos estudiantes, y la “Cerro Pelado”, con más de novecientos, constituyen el “núcleo duro” de la enseñanza deportiva en Camagüey.

Más allá también deberán dedicarse esfuerzos al rescate del estadio de atletismo Rafael Fortún (que casi a punto de su inauguración ha perdido más de sesenta metros de muros y vallas perimetrales), el Palacio de los Deportes Rafael Fortún (dañado en su caballete y canales de drenaje pluvial), y el estadio Cándido González (con pequeñas afectaciones en luminarias, cercas y acolchonamiento). Otros daños se reportaron en los nuevos techados del parque “Mario Pérez Cuesta”, de Vertientes, y la Academia Provincial de Boxeo. Otro motivo de preocupación es la Academia Provincial de Gimnasia, que antes del paso de Irma había iniciado una reparación de su techo que nunca se llegó a concluir.

“Las primeras evaluaciones nos han mostrado la magnitud de los daños que dejó Irma, en muchos casos en instalaciones que estábamos terminando o se acababan de inaugurar”, explicó el director provincial del Inder camagüeyano. “Pero ahora solo podemos trabajar. El compromiso no puede ser otro que recuperarnos”.