CAMAGÜEY.- Las congas en Cuba no están registradas como grupos portadores, aunque sus integrantes preservan herencias, de ahí la relevancia de la Beca de la Cultura Popular Tradicional entregada hoy a Los Comandos, en esta ciudad.

Desde 1997, el Centro Nacional de Casas de Cultura otorga 10 000 pesos para la sustentabilidad de cada una de las tres expresiones comunitarias elegidas, que en este caso debe emplearse en instrumentos musicales, vestuarios y calzado, enfatizó Rafael Lara González, metodólogo nacional en Cultura Popular y Tradicional.

Los Comandos es la segunda conga cubana que merece esa beca, antes concedida a Los Hoyos, de Santiago de Cuba, y que en Camagüey ya ganaron Caidije y Bonito Patuá, de raíces haitianas; y Vaqueros de Blanquizal, de Guáimaro.

Alfredo Lima, metodólogo del Centro Provincial de Casas de Cultura, explicó que Los Comandos lleva más de 70 años trasmitiendo el sonido de Camagüey: “Estamos trabajando porque esté viva, porque se mantenga. Gracias a la cultura cubana que es la que hace que ella (la conga) sea una realidad”.

El director de Los Comandos, Roberto Cebrián García, forma parte de ella desde los cinco años de edad, aseguró que está al frente desde los 13, y ya, con más de 40, sigue liderando a los 75 integrantes entre tocadores y bailadores: “Nos seguimos identificando por el toque, la sonaja -como se le conoce al instrumento que es la cruz de madera con chapitas de botella- y la trompeta”.

Desde hace tres semanas, el sonido de Los Comandos se escucha en esta ciudad, por la zona de Palma, debido a los ensayos previos al San Juan Camagüeyano, que tradicionalmente se celebra del 24 al 29 de junio.

Pero el recibimiento de la beca mereció la excepción de sacar los tambores esta mañana, para festejar con los participantes de la VII Jornada de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, en la casa de la Diversidad Cultural, frente al Parque Agramonte.

Como este evento concluye cada 25 de mayo, Día de África, la última jornada científica dispuso de la conferencia de Reinaldo Echemendía con demostraciones prácticas del Ballet Folklórico de Camagüey acerca de bailes y música de origen africano, trasmitidos desde la oralidad.

También Rosa María Rodríguez Argilagos, miembro del proyecto Ruta del Esclavo, presentó el libro Voces negras desde la plantación esclavista, de Lázaro Estenoz Cosme, y partir de este caso de estudio en Matanzas destacó la importancia de las historias locales y del llamado al sistema de Educación para "enseñar a las nuevas generaciones a no asumir el silencio con nuestras raíces".