CAMAGÜEY.- El paseo del San Juan Camagüeyano es un espectáculo inigualable en Cuba, que atrae a familias enteras para disfrutar de quienes vencen con ritmo y color la fatiga del largo recorrido por el centro de esta ciudad.

Anoche, en el primero de los dos previstos este año, alrededor de 1100 personas caminaron más de dos kilómetros con sus trajes e instrumentos para alegrar la vista y provocar el cuerpo a través de sonoridades y acrobacias.

La enorme fila organizada en cuatro bloques salió de la calle Avellaneda esquina a San José, cerca de las ocho de la noche, y cerró pasada la medianoche con las evoluciones de la conga Los Comandos en la plaza de la Caridad.

 

Pareciera demasiado esfuerzo el de tantos hombres y mujeres, sin embargo, una mirada a sus rostros en cualquiera de los puntos por donde pasan vale como prueba contundente de su gusto por estar ahí, por actuar para los demás.

Los organizadores han hablado de mucha austeridad para asegurar la fiesta en general, debido a la tensa situación económica del país, sin embargo se ha visto digno el paseo del San Juan Camagüeyano 2019.

Acrobacia de los ciclos forman parte de los atractivos del paseo.Acrobacia de los ciclos forman parte de los atractivos del paseo.

Se nota en los vestuarios de los integrantes de las congas, las carrozas y las comparsas, con variados colores y diseños con mejor presencia, aunque la población aspira siempre a mayor vistosidad.

A ese deseo de grandilocuencia del espectáculo callejero aportan invitados de Caibarién con trajes de las famosas parrandas del centro del país, especialmente confeccionados para las de Remedios, Caibarién, Camajuaní y Vueltas en Villa Clara.

Pasarela de fantasía Glamour francés, con vestuarios de diseñadores de las          parrandas del centro de Cuba.Pasarela de fantasía Glamour francés, con vestuarios de diseñadores de las parrandas del centro de Cuba.

Glamour francés lleva por título la pasarela con la recreación de vestuarios de la época de la monarquía francesa de María Antonieta con su imposición de la moda, una idea impulsada con el sello indiscutible del director artístico Orlando Antúnez.

Los villaclareños Edel Martín, Richard Ermida y Yasmani López concibieron los trajes que pesan hasta 15 libras y lucieron extraordinarios en los camagüeyanos del grupo de modas D´Leiva, encargados de esa pasarela de fantasía en la calle de más de un kilómetro, desde el parque Agramonte hasta la plaza de la Caridad.

Las carrozas tienen mejor visualidad, temas musicales y proyección escénica.Las carrozas tienen mejor visualidad, temas musicales y proyección escénica.

Personajes de tradición como los ensabanados y los monos viejos para “asustar” a los niños van abriendo paso al amplio desfile que ha de repetirse el 27 de junio, y que también por pequeños grupos llegará a varias comunidades.

Decenas de patinadores vestidos de mujer y jóvenes en motores despliegan sus acrobacias, sin obviar la bicicleta gigante ni las exhibiciones del club de las llamadas motos clásicas.

Hay expresiones corporales que responden a las provocaciones del tambor.Hay expresiones corporales que responden a las provocaciones del tambor.

Las carrozas representan escenas de cabaré y llevan su dramaturgia, con personajes como el Elegua que protege el camino a la carroza del Mindus, cuyo vestuario alude las palmas y la bandera cubana, y que baila al ritmo del tema Isla bella, de Orishas.

Al final del camino, en la plaza de la Caridad, aguarda un jurado que mide los detalles, desde actitudes individuales hasta las proyecciones colectivas, la precisión en las coreografías y la pasión en cada paso.

En este jolgorio salen los vendedores por cuenta propia con ofertas de todo tipo.En este jolgorio salen los vendedores por cuenta propia con ofertas de todo tipo.

Son hombres la mayoría de los líderes de las agrupaciones populares, pero una mujer sigue rompiendo la norma, se trata de Cristina Ramírez, a quien aplauden al pasar porque con 84 años y a pie sigue dirigiendo la conga Los Caribes.

Las congas resultan verdaderos imanes populares, y por las maneras de interactuar dan pistas de los corazones y de las pasiones de los barrios, al menos eso transmiten los cerca de 70 integrantes de la conga Los Retoños.

No se le nota el cansancio a este farolero de la conga La Arrolladora, a pesar de la caminata de unos dos kilómetros.No se le nota el cansancio a este farolero de la conga La Arrolladora, a pesar de la caminata de unos dos kilómetros.

También uno ve rostros de la gran escena, como los de los músicos profesionales del grupo Rumbatá en la comparsa Las Estrellas, y comprende mejor la sinceridad de su raíz y el éxito rotundo de la rumba auténtica.

Valen la pena entonces las noches y las madrugadas de mayo con el sueño a cuestas, cuando comenzaron a calentar los tambores guardados en las casas durante un año, y los ensayos hacían de la ciudad un retumbar profundo y una algarabía de sonoridades comunicantes de las almas populares de los siglos.

No se vive a plenitud este paseo si no se suda, si no se arrolla, y arrollar quiere decir gozar la fiesta en la esquina o desde la acera donde se mira y se baila, pues espontáneamente los camagüeyanos salen a la calle cuando hay paseo, porque aman y defienden su San Juan.

En la plaza de la Caridad, cada unidad artística también es valorada por un jurado de expertos.En la plaza de la Caridad, cada unidad artística también es valorada por un jurado de expertos.

La luz es uno de los símbolos del paseo del San Juan, apreciado desde lo evidente como en lo insospechado.La luz es uno de los símbolos del paseo del San Juan, apreciado desde lo evidente como en lo insospechado.

El sonido de los metales ensambla con los toques de los tambores para aportar al ritmo y la espiritualidad heredada de las fiestas del San Juan.El sonido de los metales ensambla con los toques de los tambores para aportar al ritmo y la espiritualidad heredada de las fiestas del San Juan.

La música de las comparsas lleva a bailar la rumba natural de los ancestros.La música de las comparsas lleva a bailar la rumba natural de los ancestros.

Es un ritual, pero si no se calienta el cuero, después los tambores no dan los colores que deben según el legado musical.Es un ritual, pero si no se calienta el cuero, después los tambores no dan los colores que deben según el legado musical.