CAMAGÜEY.- Alberto Valladares Valdés se siente representante de la cultura cubana. Aunque la orfebrería no es una herencia familiar, quizá la habilidad que tienen sus manos para dar forma a los metales está en la información de su ADN, resultado de la combinación de una madre tejedora y un padre tabaquero.

Y quizás así también sucede con sus hijos, a los que cree no haber enseñado nada: “Mis hijos dominan este trabajo de forma natural, tal vez por el mismo peregrinar de nuestra vida, creo que es genético. Mairim ha debutado como una excelente diseñadora de joyería, aunque en eso la ayudó mucho la Universidad, que la incentivó en la búsqueda y ha estudiado la obra de varios artistas. Ahora tendrá que seguir estudiando para darle continuidad a lo que hace”.

 

Junto a su padre, Mairim Valladares González llegó a Camagüey para participar en la feria de artesanía Arte 500+, que por cuarta ocasión se inserta dentro de las actividades por la Semana de la Cultura Camagüeyana para celebrar la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Para ella la orfebrería es parte de su vida también: “Desde que nací estoy con él en los proyectos y siempre le ayudé. Ya a los 18 años comencé en el taller a hacer las cosas a mi gusto, que por suerte también le gusta a la gente, y durante la carrera —me gradué de Ingeniería Civil hace poco tiempo— me mantuve siempre vinculada”.

La familia toda está relacionada con este arte que al padre llegó de manos de un gran maestro y cultivó más tarde en Francia: “En casa no se habla de otra cosa. Entre todos se colegian los proyectos y cada uno aporta su idea”, asegura la joven.

Su presentación en Camagüey se hizo a través de una pasarela retrospectiva de lo que han hecho en 25 años de labor. Así abrió sus puertas al público Arte 500+, donde aguardaba, además, una muestra dedicada al mes del amor con diseños muy originales de anillos de compromiso trabajados en plata.

Tal vez los nietos sigan estos pasos y la tradición familiar se llegue a convertir en herencia. Para ellos “la satisfacción más importante es la aceptación del público, que nos hayan recordado e invitado aquí a pesar de la lejanía”.

Que un cochero en la calle lo haya reconocido cuando le dijo su nombre y en qué funciones estaba en la provincia es una de esas muestras que le llenan de orgullo y agradecimiento. Para ese público que es parte de su razón de hacer, estarán abiertas las puertas del centro recreativo Casino hasta el próximo día 11, de 10 a.m. A 6:00 p.m., como otro de los regalos de la Villa a su cumpleaños 503.