CAMAGÜEY.- Ellos se dicen locos, lo cierto que algunos lo están, pero otros son tan cuerdos que nadie los entiende, sí, son locos, locos por el arte y no por cualquier arte, solo forman sus locuras por el buen arte y les ha dado resultado ayer abordaron su nave doctores en ciencias, jóvenes y hasta adolescentes.

Ayer la nave despegó, como ya es costumbre estuvo capitaneada por la escritora Yohandra Santana, subdirectora del Consejo de las Artes Escénicas, ella es de las pocas cuerdas que hay allí y tiene que estarlo para organizar tal manicomio. Los viajeros de ayer disfrutaron de las experiencias de Regina Balaguer al frente del Ballet de Camagüey.

Entre las narraciones de Zaida Montels, narradora oral del grupo Catalejo de Cuentos, los poemas del multifacético Karel Leyva, coordinador de la Colección Sur, y las lecturas de los poetas de casa Domingo Peña González y Alejandro González, el viaje en la nave de los locos se fue y sus pasajeros ni cuenta se dieron de que habían llegado ya a su destino. Las turbulencias y el mal tiempo no impidieron a su capitana realizar un feliz aterrizaje.

En medio del vuelo se subastó el libro La casa de los días, editado hace diez años por Ácana y fue rescatado por un bando de locos del almacén donde se encontraba abandonado. No le coja miedo a viajar en la Nave de los Locos, quizá hagan sus locuras, es verdad, pero al concluir el trayecto, como por arte de magia, usted saldrá más cuerdo que loco.