CAMAGUEY.- Escribe para el público y, por lo general, con la mirada en la cuartilla lleva en la mente a los habitantes de una comunidad rural de esta provincia, ha dicho la camagüeyana Martha Acosta Álvarez, quien acaba de ganar la edición XVII del Premio Iberoamericano Julio Cortázar con el cuento El olor de los cerezos.

“Vivo en La Habana por cuestiones de trabajo pero soy de Siboney, un central que queda en el municipio de Sibanicú, del cual tengo los mejores recuerdos de mi infancia. Allí vive mi familia. Allí paso mis vacaciones. Es un privilegio tremendo llevarle a la gente de mi pueblo las cosas que he hecho muchas veces pensando en ellos mismos”, precisó aquí hace unos días.

Martha labora en el departamento de extensión universitaria de la Universidad de las Ciencias Informáticas de Cuba, y aprovechó la coincidencia de sus vacaciones a principios de agosto con la edición XV de la Cruzada Literaria, que organiza la Asociación Hermanos Saíz.

En esa ocasión comentó acerca de su crecimiento a esa organización, aglutinadora de la joven vanguardia artística, por la filial de Camagüey, porque “representa a los jóvenes, nos ayuda a compartir, a tener un espacio, una voz y un voto como artistas, nos da oportunidades de promoción”.

A principios del 2018, Martha Acosta se convirtió en la segunda camagüeyana que conquista el Premio Celestino de Cuentos del sello Ediciones La Luz, y ahora se eleva con el Julio Cortázar, que mereció la coterránea Legna Rodríguez Iglesias en el 2011 por el relato Hasta Feldafing no paro.

Desde el punto de vista de los lauros su destaque ha sido vertiginoso, logró mención en el Premio David (2015) y el Premio Pinos Nuevos (2016), y en el 2017 ganó el Premio Calendario, el de Ciudad de Nueva Gerona, el Paco Mir (Nueva Gerona), la Beca Dador de Narrativa, el premio Mabuya de Ciencia Ficción y el Mangle Rojo.

Entre sus publicaciones con el sello de editoriales cubanas y extranjeras están los libros Pájaros azules (Letras Cubanas, 2016), Doce años es demasiado tiempo (Guantanamera, España, 2016) y Paraísos perdidos (Ediciones Abril, 2018).