CAMAGÜEY-. “Un hombre culto, hijo de los libros y de la lectura, devenido padre de innumerables títulos y dueño de importantes premios y reconocimientos, intelectual lúcido,  preocupado y ocupado siempre por el destino cultural de esta nación”. Así caracteriza Aracely Aguiar al intelectual Luis Álvarez Álvarez.

Aguiar, quien asumió durante varios años la dirección del Centro Provincial del Libro y la Literatura, afirma además que el poeta, investigador, ensayista, crítico y maestro, “es un camagüeyano que contiene en sí mismo a su ciudad, como arraigo, identidad, y también como símbolo de lo que ha construido, del lugar donde ha amado y ha crecido”.

Conversar con el otro a través de la lectura fue el título del diálogo establecido en torno al autor de Pensar la cultura en cubano y La Avellaneda: novela histórica y contextualización.

Para el homenaje, que se incluye en el programa teórico - literario de la feria del libro en esta urbe, fueron invitados artistas del patio y de otros territorios del país.

De la ciudad de los parques “llegó” la escritora Lourdes González, quien confesó haber conocido a Álvarez como ensayista. “Para mí la poeta era yo, y él, el ensayista”, dijo y causó risas, antes de compartir su texto El tiempo se llama Luis.

“¿Dónde estaba Luis Álvarez mientras muchos de nosotros creíamos pastar solos en los divinos campos de la poesía? ¿Dónde y cómo se ocultó sin mostrarnos este austero modo de escritura?”, leyó González, y luego argumentó, —refiriéndose al estilo de sus versos—: “Él no tiene prisa, va colocando cada silencio en su lugar exacto, cada sonido donde hace falta”.

También Ernesto Agüero, prestigioso poeta camagüeyano, compartió sus consideraciones respecto a lo que, para él, es ser un promotor cultural: “No un pregonero de feria, sino ir a las esencias, marcar caminos que están allí, y como los viejos trillos, a veces se olvidan. Luis me enseñó que la cultural es integral y se promueve desde el hondo convencimiento de que ella existe”.

Agüero manifestó sentir un profundo respeto por el hombre que “convoca a un evento, pero que además convida, permanentemente, a la lectura de zonas culturales que han escapado de nuestra visión y a recordar figuras injustamente olvidadas; eso es también promoción cultural”, afirmó de forma categórica.

 

 

Otros asistentes al panel expresaron también su relación profesional con el autor de Lecciones de vuelo: la lectura en nuestro presente. Armando Pérez Padrón, coordinador en esta provincia del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica: “cada jornada de trabajo en su compañía es un proceso de aprendizaje”; Nadiezda Proenza, profesora de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz: “se es alumno de Luis y se ostenta esa condición como un premio”; y el investigador espirituano Edel Morales: “uno de los elementos sustanciales de su obra es el diálogo constante entre lo local y lo global”. 

Para finalizar, Álvarez Álvarez, quien recibirá este sábado el Premio Nacional de Literatura 2017, recordó —entre anécdotas y sonrisas— cómo conoció a cada uno de los que hoy, en la Casa del Joven Creador de esta ciudad, se refirieron a su labor.

Luego, añadió: “Por más premios que le den a uno, por más que se haya vivido, nunca lo sabemos todo (…) Ha sido muy grato estar aquí, por favor no lo repitan; estas son cosas para hacerlas una sola vez en la vida”.