Pues en el mismo centro del municipio Jimaguayú se agrupan cada día decenas de niños, jóvenes y adultos que padecen este tipo de “fiebre”.

El proyecto sociocultural comunitario Cuando yo sea grande deviene una verdadera revolución artística dentro de un municipio con altos índices de indisciplinas sociales y gran desmotivación hacia la cultura. Esta situación impulsó, hace dos años, a Pilar Peralta Figueredo a crear un movimiento que brindara a los más jóvenes opciones de superación artística y hábitos de recreación sana con talleres de Música, Danza, Artes Plásticas, Teatro y Literatura en la Casa de la Cultura Esteban Borrero.

La gestora principal de Cuando yo… no pensó jamás que su sueño alcanzaría tanta madurez: “Con la ayuda de los instructores de arte comenzamos a trabajar en la enseñanza primaria. Los niños siempre se mostraron interesados y asimilaban muy bien los talleres, la danza, y el canto les atraían mucho. En los jóvenes de secundaria y preuniversitario la tarea fue más compleja, pues ellos ya tenían gustos formados y enseñarles a valorar nuestra cultura tradicional resultó difícil. Poco a poco fuimos moldeándolos y mostrándoles las bondades de las artes plásticas y el teatro, hoy el panorama es otro.

“Más adelante nos percatamos de que los adultos que acompañaban a sus pequeños a las actividades también mostraban interés en nuestros talleres y tratamos de sumarlos al grupo, ellos también querían ser grandes. Así fue creciendo el proyecto, ahora trabajamos con todos los grupos etarios y presentamos un desarrollo notable en todas las manifestaciones artísticas”.

UN LUGAR EN LA PREFERENCIA

En Jimaguayú las opciones recreativas son limitadas, aisladas fiestas nocturnas donde prevalece el consumo de alcohol y las malas conductas conforman el triste panorama. Sin embargo, desde hace algún tiempo el proyecto ha tomado varios espacios con el objetivo de transformar esta realidad y los resultados ya son palpables. El evento de mayor impacto comunitario es el espacio Quédate conmigo que se realiza todos los viernes en la Pista Joven con la asistencia de alrededor de 200 personas.

Según Zoila Pozo Franco, metodóloga cultural y gestora del proyecto, “allí se presentan la mayoría de las manifestaciones artísticas y los vecinos bailan y cantan junto a los muchachos. Además, con el apoyo del Gobierno local, llegamos a comunidades alejadas como Caracuna y La Potencia para brindarles alegría y atraer a sus habitantes a nuestro trabajo. Una vez a la semana los integrantes del proyecto se insertan en la programación de la radiobase municipal, ese día la audiencia es mayor. Aunque aún no estamos satisfechos, ya le hemos ganado espacio a las malas prácticas, la violencia y la banalidad”.

Independientemente de los avances en materia sociocultural Cuando yo... ha merecido reconocimientos en festivales de cultura tradicional, foros investigativos, en el Festival Escaramujo y otros eventos. Sin embargo, sus integrantes no se conforman con el nivel alcanzado y piensan participar en cursos de superación en maquillaje, títeres, guion y espectáculo. Su aspiración inmediata es conformar una gran representación que agrupe todas las manifestaciones que han desarrollado para presentarlo en los seis Consejos Populares del territorio. También pretenden crear una filial del grupo La Colmenita, y utilizar esta “fórmula” para atraer más niños a sus filas.

Actualmente el proyecto cuenta con el apoyo de las autoridades del territorio y la admiración de su pueblo, pero no se conforman. Sueñan con rescatar esa parte tradicional de nuestra identidad y convertirse en un movimiento de impacto provincial, no ven obstáculos, su meta es ser cada vez más grandes.

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