CAMAGÜEY.- Osvaldo Doimeadiós no vino a esta ciudad como actor pero está defendiendo el teatro como director de La cita, un espectáculo que enaltece y al mismo tiempo eleva los retos al Centro Promotor del Humor.

“Se piensa que en los géneros dramáticos es donde el actor descubre su fibra”, señaló en un encuentro con la crítica donde fue rotundo: “El humor se tiene como hijo menor”.

El Premio Nacional de Teatro respondió a la curiosidad de quienes se interesaron por el proceso creativo junto a su hija Andrea Doimeadiós, autora de los textos y actriz de la puesta junto a Venecia Feria.

“Mi trabajo fue como curar o hacerle la dramaturgia a esos textos que ella empezó a escribir con 21 años de edad y se montaron a sus 23”, contó.

La primera lectura de la obra ante un público fue en la peña literaria de Laidi Fernández de Juan, en el Centro Dulce María Loynaz.

“Yo creo en el valor de las peñas literarias cuando se asumen de esta manera. La peña de Laidi dio la medida de cómo puede funcionar para los diferentes públicos que fueron a ese espacio”, enfatizó.

Desde el rol de director trató con la misma exigencia a su hija y a Venecia Feria, oriunda de Holguín, como él, y donde trabajó en los grupos Trébol Teatro y Etcétera.

“El teatro es un pensamiento colectivo. Ellas empiezan como dos caballos compitiendo y terminan hablando un idioma común. Terminan como debe ser en el teatro: uno dice un pensamiento y el otro respira”, resaltó.

Andrea y Venecia encarnan a dos actrices convocadas a un casting, quienes asumen diferentes personajes entre la ficción y la realidad, hasta llegar el supuesto encuentro entre la cantante Marilyn Monroe y la pintora Frida Khalo.

“Se puede hacer humor con toda la producción de ideas que lleva una realización teatral”, ejemplificó con esta obra, de las mejor acogidas de la programación del Festival Nacional de Teatro de Camagüey.

La última función de La cita será en la noche de hoy, en el Complejo Cultural José Luis Tasende, prueba fehaciente de la estirpe y de la buena herencia de Osvaldo Doimeadiós.

“Siempre he estado a medias. En el ISA (Instituto Superior de Artes)  los humoristas me decían que era demasiado serio y los teatristas que era ligero”, concluyó quien para sus colegas, los críticos y el público es un artista cabal.