CAMAGÜEY.- Después que saboreas una comida nutritiva con todas las de la ley es difícil que, aunque pase el tiempo, se olvide con facilidad. Creo que luego del banquete de comedia ofrecido por los artistas participantes en la Jornada del Humor, El tropelaje, en el primer espectáculo del Teatro Principal, los camagüeyanos terminaron con la barriga llena y posiblemente el efecto del corazón contento sea más duradero de lo pensado.

El responsable de presentar el “menú” fue Maykel Cerralvo Peñate, director de la Leña del Humor, quien no se limitó a su trabajo de moderador e interactuó con el público utilizando el choteo y el comentario ácido como principal arma. Su víctima favorita, nada más y nada menos que Kike Quiñones y sus ficticias normas, establecidas entre los artistas, para contar un chiste.

Continuó la degustación con un sketch del grupo Etcétera, basado en la manida trama de pasiones y desengaños de las telenovelas. Los protagonistas, Isabel, Miguel y Sebastián conformaron un complicado triángulo amoroso que terminó con un cambio de roles y de elecciones sexuales que dejaron boquiabierta, a la fémina.

La misma sorpresa se llevó el auditorio cuando los actores ejecutaron una versión muy particular del clásico literario Los tres cerditos, atemperada a los estereotipos sociales y a la pérdida progresiva de valores generada por el querer dinero, sin importar cómo, una actitud frecuente en la actualidad. Sobre esa misma línea de la reflexión, solapada bajo la risa, versó también la trama de su tercera interpretación, El príncipe y el hechicero, una obra que sin dudas satisfizo el gusto de los presentes.

Al “colorín colorado…”, de Etcétera le siguieron las profundas disquisiciones del profesor Mentepollo, personaje encarnado por Carlos Gonzalvo. El ilustre pensador -que adquirió fama gracias a sus intervenciones en el programa Deja que yo te cuente- filosofó en torno a temáticas de carácter internacional que, por supuesto, siempre trató de comparar con su realidad circundante. Uno de sus comentarios trató acerca de la tecnología inteligente y, tras preguntarse “¿Para qué necesito yo un refrigerador inteligente?”, apeló a la manera práctica de ver la vida, propia de los cubanos.

Pusieron un sabor picante las actuaciones de los integrantes del Club de Rueda, de la provincia anfitriona, que esta vez volvieron al escenario con los personajes del teatro vernáculo cubano. La mulata, el gallego y la negrita surtieron su repertorio con un rosario de bromas, bailes y frases pegajosas que resumen el carácter pícaro y dicharachero de la mayoría de los cubanos.

Al final del espectáculo los focos apuntaron a uno de los platos fuertes de la noche: Kike Quiñones. El inmueble se sacudió en carcajadas al escuchar las historias de un fallido amorío del pinareño en Argentina, sus ocurrentes chistes sobre racialidad y una versión sobre la canción de Tony Ávila, Científicamente negro.

Tras concluir su número Quiñones agradeció al pueblo de Camagüey por su hospitalidad y declaró, sin reservas, que se sentía como en casa. Por su parte, los habitantes de esta ciudad brindamos un aplauso extendido a los comediantes por llenarnos la panza con tal agradable banquete de excelente comedia.

Las funciones para reír a mandíbula batiente iniciaron el nueve y continuarán hasta este domingo. Hoy sábado se presentarán a las 8:30 p.m., en el Teatro Principal, Michel Pentón, Mustelier y el Club de Rueda y a las 10:30 p.m., subirán al escenario del Teatro Avellaneda Kike Quiñones y La Leña del humor.