PANAMÁ.- (PL) Una vez más las abejas de La Colmenita pusieron a bailar a los niños panameños, quienes entre risas, aplausos y bailes degustaron una exquisita miel llegada desde Cuba con sabor a son.

La emblemática obra infantil La cucarachita Martina fue la excusa perfecta para que los pequeños de la escuela República de Italia, enclavada en el popular barrio de San Miguelito, confraternizaran con las niñas del Hogar de la Divina Misericordia.

Al igual que en los anteriores espectáculos, infantes de barriadas periféricas o del interior del país pudieron disfrutar del arte de los integrantes de la agrupación que dirige Carlos Alberto Cremata, quien agradeció a Panamá por tanta hospitalidad.

Pero la gratitud fue recíproca, y por la parte istmeña el mensaje llegó de la voz del presidente, Juan Carlos Varela, que visiblemente alegre y relajado reconoció el talento, el arte y la entrega de estos embajadores de buena voluntad de la Unicef.

El mandatario, quien no pudo aislarse del contagio musical y "tiró sus pasitos" junto a los pequeños, dejó la invitación abierta para una nueva actuación en tierras canaleras, una vez concluida la restauración del emblemático Teatro Nacional, enclavado en el Casco Antiguo, Patrimonio de la Humanidad.

Sin embargo, el regreso de este "fenomenal proyecto", como lo calificara una de las profesoras presentes en el capitalino teatro Anita Villalaz, podría ser más pronto, pues a juicio de Cremata uno de los objetivos de sus funciones aquí es retomar la creación de La Colmenita en Panamá, fundamentalmente en los barrios de El Chorrillo y San Miguelito.

Cremata precisó que con anterioridad, entre 2010 y 2013, existió una agrupación similar en el Istmo integrada por niños y niñas de comunidades vulnerables a problemas sociales, como la que pretendemos formar ahora.

Para ello, "primero debemos mostrar lo que nosotros sabemos hacer, para luego compartir nuestros conocimientos con los niños y la familia panameña", aseguró Tin, como cariñosamente lo llaman sus abejitas, quien resaltó que en esta ocasión el barrio ha venido al teatro para verlos actuar.

Y sin lugar a dudas la presentación no pudo ser mejor, muestra de ello fue el rostro de satisfacción y las palabras de elogios de los adultos, quienes al igual que los pequeños no ocultaron su alegría "por lo mucho que disfrutaron con estos fantásticos niños".