CAMAGÜEY.- La espera finalmente terminó y las expectativas de la gran noche inaugural no fueron defraudadas: la excelente sonoridad de la Sala de Conciertos José Marín Varona, en la ciudad de Camagüey, bien puede ubicarla entre las mejores del país.

Faltaba en una localidad donde la cultura forma parte de los aspectos inmateriales patrimoniales, los cuales favorecieron la condición que consideró la UNESCO para declararla Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Luego de varios meses de ardua labor reconstructiva a cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, la antigua capilla de la orden religiosa Hermanas Reparadoras, con el tiempo anexada como comedor a la escuela primaria Renato Guitar, pretende fomentar el rescate de la música de conciertos.

Ubicada en le céntrica calle Luaces, en el segmento del centro histórico de la urbe declarado en 2008 Patrimonio mundial, la institución está igualmente aledaña a la casa donde residió Carmen Zayas Bazán, la esposa de José Martí y madre de su hijo José Francisco, el Ismaelillo.

Los trabajos de restauración a cargo de la referida Oficina contaron con el apoyo de instituciones como la Fundación Caguayo y el Fondo Cubano de Bienes Culturales.

Sus ventanales de vitrales de casi tres metros de altura por 1,20 metros de ancho de la antigua capilla fueron totalmente reconstruidos, al ser diseñados e instalados por los artistas David y Dasmián Sánchez Prieto, especializados en ese tipo de obra artística, la cual respeta el lenguaje estético de la corriente neogótica del lugar en cada pieza.

Con precisión se rescataron y restauraron los elementos típicos de la arquitectura de principios del siglo XX y, además, se trabajó para remozar varias fachadas de casas y edificaciones colindantes con la nueva Sala de Conciertos.

Tiene capacidad para 150 espectadores, y su programación se destinará a concertistas y orquestas de pequeño y mediano formato en una sala totalmente climatizada.

Justamente en homenaje al destacado compositor camagüeyano del siglo XIX, José Marín Varona, la mayor parte de las interpretaciones musicales de la noche inaugural fueron de su autoría, todas con la complicidad de talento netamente lugareño.

La flor marchita, Dame un beso y Solo tú, algunas de ellas, fueron interpretadas por el Dúo Voces, que nuevamente impresionó ante la delicada y a la vez poderosa cadencia vocal del Dúo A tempo, de piano a cuatro manos, de excelente sonoridad.

Como colofón, A piacere, de contrabajo y piano, único por su formato en el país, en esta ocasión acompañado por la joven violinista Laura Barreras Valdés, cerró con impecable derroche interpretativo.

José Marín Varona, nombre de la nueva Sala de conciertos, fue un compositor y director de orquestas y bandas militares, nacido en Camagüey en 1859, y escribió numerosas obras para canto y piano, operetas y zarzuelas.