La homenajeada, quien comenzó su carrera a muy temprana edad y ejerció el magisterio como graduada de un curso emergente para instructores de arte en la década de 1980, dijo sentirse muy feliz, a gusto con la vida y con muchos deseos de continuar trabajando para el disfrute de los demás.

Ileana agradeció a su esposo Joel Jover, también renombrado creador cubano, por las enseñanzas brindadas todos estos años, y reconoció como momentos trascendentales de su trabajo cuando vio por primera vez sus obras expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes, y en importantes galerías de Europa y América.

Comentó estar en el arte por amor y sentirse profundamente orgullosa de saberse cubana y nativa de la ciudad de Camagüey, urbe que identifica como musa inspiradora por su arquitectura, paz y tranquilidad ciudadana, de la cual no puede estar alejada mucho tiempo.

Nunca dejo de trabajar, añadió, y en estos momentos acabo de terminar una pieza dedicada a la bandera llamada Estado de gestación, la cual se expondrá en el mes de enero próximo en La Habana, y hace alusión a esas nuevas generaciones.

Merecedora de la Distinción Espejo de Paciencia, máximo galardón que otorga el sectorial de cultura en el territorio, desde su Galería-Taller, Ileana Sánchez pinta tanto para espacios expositivos de París, Madrid o Nueva York, como ambienta gratuitamente, con sus murales, lugares públicos de esta ciudad.    

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