A mediados de la céntrica calle República, el visitante puede apreciar 147 piezas, que representan la quinta parte de un tesauro acopiado en el simposio de alcance mundial, desarrollado aquí desde 1999.

Ese espacio cumple parte del proyecto de Oscar Rodríguez Lasseria y Nazario Salazar Martínez, representantes del Movimiento de la Nueva Cerámica Camagüeyana, e impulsores principales del evento.

“La curaduría de la colección será semestral, por lo que para apreciarla completa harán falta unos tres años”, comentó Nazario Salazar, director artístico de la institución.

Un diálogo franco establecen las obras de Cecilia Moriamez (Chile), Rikio Hashimoto (Japón), Thimo Pimentel (República Dominicana), Diana Irago (Argetina), Marcela Salas (Costa Rica), Pierre Blais (Canadá) y de los cubanos Amelia Carballo y Pastor Fumero, entre otros activos colaboradores.

El local dispone áreas para muestras transitorias y para la comercialización de obras de alta calidad; y como parte del proyecto, socializará el conocimiento de una práctica milenaria que ha fijado mucho de la identidad de Camagüey.

Una evidencia de la intención de imbricar allí las diferentes manifestaciones artística emerge de las lozas con las huellas de intelectuales cubanos como el poeta Waldo Leyva, el teatrólogo Omar Valiño o el escritor Senel Paz, guionista de la película cubana Fresa y Chocolate (1994), quien trazó “una palma de la suerte” en la edición del 2007.

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