CAMAGÜEY.- “Soy un intruso”, me dijo esa noche cuando nos despedimos en la galería camagüeyana de la Fundación Caguayo. Atrapé la frase como un cierre redondo para la entrevista, pero con Alberto Piloto nunca se termina.

“Sin la bendición no podía dormir, y yo era inquieto. Mi mamá pasaba y me daba una galleta. ‘Mima, pero si no he hecho nada’, entonces contestaba: ‘Bueno, para si vas a hacer algo, ya tienes una galleta por adelantada’”.

Aunque no se justifica la golpiza, ni siquiera él la condena porque busca a su mamá en el parte aguas de una tragedia. Cuando el abuelo enloqueció por una fractura al caer de un caballo, expulsaron a la familia de la finca donde trabajaba. La madre de Piloto quedó al frente, era la primogénita de nueve hijos.

“Viví en choza con comején sin radio ni televisor, en aquel subdesarrollo total que estaba Cuba. Tengo un imaginario grande porque vengo de la calle, y de lo más lindo del hombre, de adentro. No espero a que me den, y encuentro la felicidad”.

Al niño inquieto, la carrera de buscapleitos se le abría con amplios horizontes, pero los pronósticos se rompieron cuando este guajiro de Jimaguayú, le dio el sí a Vicentina de la Torre.

“En esa captación a principios de la Revolución, de 300 niños aprobamos 7, y me quedé solito por culpa de los prejuicios. Cuidé a las 200 muchachitas de la escuela. Fueron nueve años de estudio porque se pasaba una preparatoria. Luego pude fundar el Ballet de Camagüey”

No tenía idea del ballet, pero necesitaba una razón para salir del aula, porque al intentar el mejor tacazo hirió con una grampa la sien de un compañero.

“Vicentina me enseñó a respirar el aire puro, a saber elegir tu amistad, tu libro, tu amor. De Fidel aprendí la responsabilidad de vivir y de ser revolucionario ante la vida, pero Vicentina me enseñó a filtrar y me he mantenido impenetrable”.

Piloto muestra la cicatriz de la rodilla, aparte de dos puñaladas en la espalda, y recuerda el año y medio que durmió en un parque debido a las incomprensiones.

“Perdí a mi familia y a mis amigos. Era un fenómeno porque estaba en el ballet. Ese es un tabú provinciano, producto de una incultura, pero el ser humano debe superar el problema serio de su existencia. Todavía no sabe qué es en la paz, sin embargo está hecho un máster en la guerra”.

Nuestro diálogo sigue a la entrada de su taller, donde resaltan los troncos de níspero y aguacate, dos árboles que se empinan desde los cimientos de la casa. Me lleva a la serie de corazones en barro con nombre de cada fundador del Ballet.

“Vicentina caminaba en primera posición. Andaba como una hormiguita. Hice su corazón más grande y frondoso, desbordado de zapatillas. Le sigue Joaquín Banegas, un látigo lindo. Me enseñó a ser ecuánime. Amo tanto a esos profesores porque nos cogieron salvajes, y nos enseñaron a cuidarnos”.

Recuerda entonces aquel principio, en los altos del Teatro Tasende, donde no tenían agua ni pinceles para el maquillaje; y el rigor de los ensayos de las once de la noche a las dos de la madrugada, porque a esa hora les prestaban el Teatro Principal.

Entre las cerámicas hay una figura peculiar, Mamá Simone, el rol de campesina francesa de La Fille mal Gardée, su cúspide como bailarín de carácter.

“Fernando Alonso me decía: ‘La solista es Aidita (Villoch), no tú’, y yo me defendía: ‘Maestro, tengo que levantar la escena’. Después de 20 años en la compañía dejo de bailar por una fractura en la columna”.

Fernando le propuso para regisseur. No quiso. Se vio mediocre. Marchito, de paso por la calle República vio una convocatoria para diseñador de industrias locales.

“Saqué 100 puntos y una beca por dos años en Bulgaria. Me hice artesano-artista. Uno todo y sale un regular, aun así la gente me soporta con mis regularidades. Soy una caldosa de arte”.

La infinidad de Piloto se advierte en una cifra, las 1 200 pinturas hechas con jeringuilla, escondidas en una casa del pueblo de Bidot, sin contar la obra permanente en galerías de Alemania, Suiza y Estados Unidos. Se piensa que no duerme. Algo confirma la esposa con la señal de su cumpleaños. Nació “a conciencia” del primero de mayo. Piloto rinde honor al trabajo.

“Cuando era un niño, que no tenía lápiz ni escuela, me acostaba en el potrero y hacía figuras en las nubes. Descubrí que he sido un plástico toda la vida”.

No creo al ciento por ciento esa afirmación, por lo visto en la noche del domingo pasado en plena calle República. Ante Aurora Bosch, Joya Cubana del Ballet, hizo un paso trabajoso de lograr de conjunto con los actuales bailarines de la compañía.

“Lo que bien se aprende jamás se olvida. Por pintar paso tiempo en una silla, una función sedentaria, pero adentro está el bailarín. Un tendu es un tendu también con una barriga de este tamaño, y hay que poner las caderas y los hombros como van”.

Era la inauguración de su muestra de pintura, escultura, instalación y cerámica, El arte de dos vidas. Dos vidas desde el arte, donde representa el ballet, algo que en 35 años no había podido lograr porque las piernas y los puños le temblaban. Permanecerá en la Galería de Caguayo hasta el 30 de marzo del 2018.

Queda mucho en el tintero: su descarga con el cantautor chileno Víctor Jara, la dirección de una arrasadora comparsa estudiantil, el viaje a un festival mundial en Alemania con Arturo Sandoval y grandes artistas que entonces eran “chiquiticos”... pero, como alerté al inicio, con Alberto Piloto nunca se acaba. Por hoy tomaremos una pausa con su faceta de franco tirador.

“El Comandante Juan Almeida Bosque apareció en la casa: ‘Maestro, se ha puesto a pensar en la responsabilidad de los artistas con la Revolución. Nosotros lo que tiramos fueron cuatro tiros. Los tiros de ustedes son los importantes ahora. Tienen que saber dónde van a tirar’. Tengo mi fusil engranado. Sé dónde quiero tirar”.

La galería de Caguayo en Camagüey se localiza en la calle República No. 475.La galería de Caguayo en Camagüey se localiza en la calle República No. 475.

Piloto conserva sus imágenes de bailarín en una escultura con forma de zapatillas.Piloto conserva sus imágenes de bailarín en una escultura con forma de zapatillas.

Obra "Historia de una compañía", realizada en 2014 con técnica mixta.Obra "Historia de una compañía", realizada en 2014 con técnica mixta.

De la muestra "El arte de dos vidas. Dos vidas desde el arte", disponible hasta el 30 de marzo del 2018.De la muestra "El arte de dos vidas. Dos vidas desde el arte", disponible hasta el 30 de marzo del 2018.

Modeló corazones por cada fundador del Ballet de Camagüey.Modeló corazones por cada fundador del Ballet de Camagüey.