CAMAGÜEY.- Lo conocí detrás de una cámara en Televisión Camagüey. No sospechaba que fuera de aquel estudio, Norlys Guerrero Pi se probaba a sí mismo desde otras zonas de la imagen. Entonces despuntaba como realizador debido a retos en su centro laboral, a los ejercicios en la Universidad de las Artes, y a las complicidades con sus compañeros de clase o jóvenes que confiaron desde el principio en su manera de re-presentar la realidad.

La ruta profesional al audiovisual comenzó después de graduarse como técnico de nivel medio en Electrónica. Al año se habilitó para asistente de dirección de televisión; y en el 2007 tomó el curso de camarógrafo, con el multipremiado Wilfredo Pérez, fotógrafo de la mayoría de las obras del documentalista Gustavo Pérez.

Norlys Guerrero hace poesía desde el ojo de la cámara. Le urge contar cuanto ve y calar en los rostros de este tiempo, porque su punto de vista es el de las esencias valederas de lo humano. Con Adelante comparte hoy de esos derroteros e inquietudes artísticas.

De lo técnico a lo artístico, ¿cómo retratas la fotografía en ti?

—Solo veo diferencias técnicas entre foto fija y la fotografía en movimiento, porque en cuanto al concepto, la fotografía como un todo forma parte de mí y me acompaña a todos los lugares. Ver lo extraordinario dentro de lo cotidiano es una idea que persigo siempre. Cuando camino las calles de mi ciudad no veo edificios, sino posibles planos y encuadres que transmiten una idea o historia. He tenido un vínculo especial con la fotografía documental, me encanta descubrir escenarios y personajes; también hacer una fotografía conceptual, jugando con los símbolos y sus significados.

Tu más reciente premio nacional fue del evento Santamareare, de la Uneac, por la visualidad de Calalú, obra dirigida por Alberto Santos. ¿Prefieres el documental?

—Sí, prefiero el género documental. Como director de fotografía he hecho varios cortometrajes de ficción y poder iluminar la escena, seleccionar los planos y movimientos de cámara, determinar la óptica, el tono y el color, es un proceso que me agrada; pero la magia del género, sobre todo si es de observación, es impresionante, me permite trabajar con la realidad que me rodea, la precisión de escoger y esperar el momento para grabar un plano que aporte a la dramaturgia del documental, el conocer al personaje e intentar captar su esencia para que quede plasmada en la obra, aprovechar la iluminación natural… me hace sentir realizado como fotógrafo.

También te desarrollas en la animación, cuéntame de esa inquietud…

—La animación es otra forma de comunicación muy interesante. Llegó mediante la fotografía, cuando descubrí la técnica del stop motion, que consiste en dar el movimiento a partir de una serie de imágenes fijas. Así, en el 2008, junto a un grupo de amigos realizamos un spot sobre la contaminación sonora.

“Luego experimento con la técnica de animación en 2D, la cual me parece ideal para contar historias en Cuba desde la animación, porque no se necesitan tantas capacidades tecnológicas para generar las imágenes, así realizo el cortometraje Pasatiempo, para un público adulto, recreando una historia a partir de una foto conceptual que había hecho por esos años”.

La serie contiene 23 capítulos, compartidos en tres temporadas. A sus personajes pusieron voz los actores Jorge Parrado, Lourdes M. Barreiro, Enia Aguilera, Gilberto Cardoso, Yumari Cruz y Javier del Toro. Esta propuesta le valió Mención en la Convención Internacional de Radio y Televisión en 2014.La serie contiene 23 capítulos, compartidos en tres temporadas. A sus personajes pusieron voz los actores Jorge Parrado, Lourdes M. Barreiro, Enia Aguilera, Gilberto Cardoso, Yumari Cruz y Javier del Toro. Esta propuesta le valió Mención en la Convención Internacional de Radio y Televisión en 2014.

¿Cuán azaroso ha sido el camino para que Juega y Aprende llegara a la Televisión Cubana?

Juega y Aprende llegó cuando supe que iba a ser padre. Estudié sobre la importancia que tiene en edades tempranas tener una alimentación sana y quise compartir esta con el mayor número posible de niños y padres. Lo hice en animación 2D, con un diseño sencillo e interactivo, para que los pequeños desde su casa pudieran participar como parte del programa. A partir de allí, cobró vida y creó su camino hasta llegar a la televisión nacional, lo cual me parece muy bien porque está logrando el objetivo inicial; sin embargo, no ha sido fácil, porque lamentablemente existen problemas burocráticos y falta de coordinación a la hora de respetar los derechos de autor.

Trabajas en Televisión Camagüey, ¿te limita la creación?

—En la actualidad laboro como director de programa en el Telecentro y realizo además la fotografía del espacio Arte soy, dedicado a la promoción de la Asociación Hermanos Saíz. La creatividad al hacer un producto comunicativo es vital, pero muchas veces se irrespeta dentro del ICRT a la hora de la puesta en pantalla. En mi caso siempre intento no limitar la creación y el estudio, pero es difícil: actualmente en Televisión Camagüey tenemos la mejor tecnología desde su fundación; sin embargo, existe un divorcio con su uso creativo por parte de realizadores y decisores.

¿Qué te gustaría lograr en el medio televisivo?

—Los modos de hacer televisión deben evolucionar como también han cambiado las preferencias de los públicos (heterogéneos) y sus formas de consumir la TV. Es importante que nosotros los jóvenes seamos humildes y receptivos con la experiencia de artistas brillantes, referentes, que en mi caso son Ángel García, Rafael Estrada, Juan Córdova, Wilfredo Pérez y Gustavo Pérez.

“Debemos estar conscientes de ello si queremos mantener ese vínculo con la teleaudiencia. Me gustaría que mi TV se pareciera más al pueblo, hacerla comunitaria, donde se vean reflejados los muchos personajes que forman parte de la realidad inmediata y el patrimonio, para que en un futuro, el registro audiovisual que muestre nuestra historia se parezca realmente a la que hoy construimos desde el presente”.