CAMAGÜEY.- Hace diez años la noticia recorrió todo el país. Hace diez años nos llegó el “título”,  pero no el asombro, para quienes, rellollos habitantes de esta comarca, la sabíamos mucho más que principeña. Desde el barro cocido a fuego de tradiciones, los adoquines y las plazas, las iglesias, el entramado de calles no apto para despistados hasta el espíritu de camagüeyanidad que nos singulariza, forman parte de esa condición que reverencia más que cinco siglos de historia.

Por eso la noticia corrió de boca en boca junto a las felicitaciones, ¡somos patrimonio!, y la Unesco puso “el cuño” que le faltaba a este orgullo natal por la tierra de Agramonte con tantísimas vergüenzas para empujar y preservar el rango. Celebremos los diez años del feliz nombramiento con el compromiso de seguir construyéndonos la ciudad patrimonial, obrando más allá del ladrillo y el cemento, porque Camagüey no es solo la ciudad que se habita, sino esa que nos habita dentro.

RAZONES PARA LA DECLARATORIA:

1. Ejemplo excepcional de un conjunto arquitectónico que ilustra un período histórico significativo. Destacan el trazado urbano irregular, los edificios religiosos y la arquitectura monumental y doméstica donde se aprecia la evolución de la villa.

2. Ejemplo excepcional de un hábitat humano tradicional, representativo de una cultura y de su interacción con el medio ambiente.

FECHAS “PATRIMONIALES”:

6 de julio del 2008: Se aprueba la inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial, en la 32 sesión del Comité del Patrimonio de la Unesco, celebrada en Québec, Canadá.

7 de julio del 2008: Llega la noticia a Camagüey y todo el que pudo fue al Parque Agramonte a celebrar.

10 de julio del 2008: Certificada la Declaratoria.

2 de febrero del 2009: Proclamación oficial en el Parque Agramonte