CAMAGÜEY.- “El pensar en un teatro cubano, después del Triunfo de la Revolución, sin una figura como Mario Guerrero Zabala, sería un absurdo”, expresó el director del Teatro del Viento, Freddys Núñez Estenoz en la despedida que el pueblo de esta ciudad le dedicó al notable teatrista, desde el Guiñol de Camagüey, tras fallecer por dificultades hepáticas, el jueves, a los 69 años.

La muerte sorprendió a este exponente del teatro de títeres cuando se cumplían cinco décadas de su integración con “el Guiñol” y del impulso que le dio a ese género en esta provincia, y en el país, desde que iniciara su carrera artística en su pueblo natal, Nuevitas, en el 1968.

“A él le gustaba mucho montar obras de grandes formatos para sus espectáculos y después de su retiro nunca abandonó su vocación, por eso laboró con nosotros hasta el último día de su vida. Nosotros continuaremos motivados por su legado, por la estética que le imprimía a sus creaciones y el mejor homenaje que le podemos hacer es trabajar como lo hizo él, por la cultura y por los niños”, declaró a Adelante Digital el director del Guiñol, Osiel Veliz Ramírez.

Foto: Orlando Durán Hernández/AdelanteFoto: Orlando Durán Hernández/AdelanteDel ingenio de Guerrero Zabala, surgió el montaje de importantes piezas, basadas en éxitos de la literatura infantil como Pollito Pito, ganadora de premios de la altura del Festival Nacional de Teatro, El Gato con Botas y El Patito Feo. También ideó puestas para Los Ibeyis y el diablo, El papalote que llegó a la luna y su último espectáculo fue Cuentos Blancos, cuentos negros.

Sobre el carácter y la profesionalidad del que fuera directivo del Guiñol de Camagüey comentó la actriz y fundadora, Flora María Jiménez Labastida: “Era un innovador, una persona magnífica y sumamente exigente. En ocasiones nos hizo hasta llorar, pero después que actuábamos había que quitarse el sombrero ante esa obra dirigida por Mario Guerrero”. 

En la despedida del duelo se  escucharon las palabras de la funcionaria de la CTC provincial, María de los Ángeles Mora y de Freddy Núñez Estenoz. “Cuando me enteré de la muerte de Mario, llegué a mi casa, encendí la computadora y me puse a ver El Pollito Pito. Esa fue la manera de comunicarme con ese hombre capaz de generar una tormenta en un vaso de agua de la nada y capaz de generar los mejores actores, de la nada”, dijo Núñez Estenoz. Luego, los amigos y personalidades de la cultura presentes, le dedicaron un aplauso extendido.