CAMAGÜEY.- Las intoxicaciones exógenas, sobre todo en los niños, no siempre tienen la atención requerida, las personas no piensan mucho en esos sucesos y para sacarnos de este error contamos con la Dra. Arianna Sugrañes Montalván, especialista de Primer Grado en terapia intensiva y emergencias, en ese perfil pediátrico, Máster en enfermedades infecciosas, Profesora Instructora, y jefa del servicio de la Unidad de Terapia Intensiva Polivalente del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de esta ciudad.

Ante mi interrogante obligada explicó: “Las intoxicaciones exógenas son las que ocurren por ingestión de sustancias tóxicas o de medicamentos, o por contacto. Dentro de las primeras mencionadas tenemos el keroseno, la gasolina, el cloro, y un poco menos, pero peligrosas también los herbicidas y plaguicidas de manera general”.

Si los medicamentos son indicados por los galenos, ¿por qué las intoxicaciones por ingerirlos?

−Dentro de los medicamentos el grupo es mucho más amplio porque la mayoría de los niños que nos llegan con este tipo de intoxicación se deben a aquellos que toman los padres, abuelos, a su alcance y son más variados, es menos frecuente por sobredosis, más bien son accidentales por descuido.

“La epidemiología de este problema de salud casi siempre ocurre en los niños más pequeños, en los menores de tres años, ellos no son conscientes del peligro y lo hacen como un juego, o por conducta guiada e imitan a los adultos. Hemos tenido casos que los padres permiten el uso de frascos de medicamentos para ser utilizados como maracas y entretenerlos, porque los colores son vistosos, suenan y no piensan que son capaces de abrirlos y tomarlos, pues incluso en ocasiones los asocian con caramelos.

“Una dosis de medicamento que para los mayores resulta terapéutica, en los niños es tóxica e incluso, puede ser letal, y a pesar de todo lo que se haga por salvarlos no sobreviven, porque esa cantidad fue capaz de destruir el funcionamiento celular.

“La mayoría de los fármacos repercuten en el sistema nervioso y aunque sean para otros fines al consumirlos por niños en dosis elevadas afectan el nivel de conciencia, llegan a estado de coma, de agitación psicomotriz, vomitan, convulsionan. Son cuadros muy aparatosos, con dificultades respiratorias y algunos no respiran por ellos mismos, afectan las funciones de órganos vitales como el hígado y el riñón, que son básicamente depuradores y no eliminan el tóxico por esas vías, no evacuan el medicamento y se acude a las diálisis, a las diálisis peritoneal que es un proceso muy trabajoso en los niños pequeños, pues el calibre de sus vasos sanguíneos a veces no permite colocar catéteres de depuración, de ahí que son calificadas como medidas heroicas.

¿Se acude a las diálisis porque los riñones se paralizan?

−No siempre es esa la causa. En ocasiones se emplean porque sabemos que ciertas sustancias no son eliminadas por el riñón aunque este funcione, aunque el niño orine no lo eliminan, ni se depura por el hígado o los intestinos. Los médicos tenemos que saber cuáles son estos medicamentos y en otros casos sí ocurre; sin embargo, son consumidos por dosis elevadas y debe ayudarse porque hay que acelerar el proceso, y de enfrentar dudas contamos con el Centro de Toxicología Nacional con guardia las 24 horas y, de requerirlo, nos asesoran, porque a veces ni los padres saben qué es lo que ingieren sus hijos.

“Con el keroseno eso es tremendo porque ese gas sube a los pulmones y provoca una neumonía tal que causa trastorno de la oxigenación de la sangre, los intubamos, los acoplamos a un equipo de ventilación y algunos han resultado fatales. Hemos enfrentado casos tan severos como algunos que se han ahogado porque se caen dentro del recipiente y sus pulmoncitos se inundan de esa sustancia, y también se les afecta el sistema nervioso central porque se inflama el cerebro.

¿Cuál es el medicamento que más intoxicaciones de este tipo reporta la provincia?

−Por ingestión de blacofeno. Esta es la provincia que exhibe el mayor número de este suceso en los niños por ese fármaco a nivel de país, así está reportado por el Instituto Nacional de Toxicología. Al año atendemos entre dos o tres casos por este medicamento y algunos han fallecido, porque produce alteraciones a muchos niveles y en el sostén de órganos vitales.

¿Ocurre con una sola tableta?

−Por lo general sucede con más de una, como los niños son tan pequeños y no contamos con una cuantificación sanguínea, o sea, no sabemos el nivel de baclofeno en sangre y en no pocas ocasiones ni siquiera los padres lo conocen. Ellos traen los pomitos, saben que faltan pastillas, pero no cuántas.

“Este es un relajante muscular usado en los adultos para casos de neurología con espasmos musculares, contracturas musculares, y para la cervicalgia (dolor de cuello), sacrolumbalgias (afección dolorosa de la región sacrolumbar), incluso a quienes se lo indican pueden sufrir de disminución de la atención, no debe vincularse con bebidas alcohólicas. El organismo está cubierto por músculos, incluidos los vasos sanguíneos; el corazón es un músculo, en fin produce en todos los niveles una reacción tal que bajan la presión y la frecuencia cardíaca, es decir produce un estado de shock y a nivel de sistema nervioso lleva a un coma profundo que es capaz de simular la muerte encefálica.

“En casos así los ventilamos y aplicamos todo lo necesario para sostener los órganos vitales hasta que el organismo elimine la mayor parte del tóxico. El riñón debe recuperar su función, orine y se elimine la sustancia. Se dice que en las primeras 36 horas se excreta la mayor parte, pero estudios demuestran que hasta cinco días se mantienen y es muy difícil”.

¿En qué condiciones llegan estos niños al hospital?

−En su mayoría en estado de coma, con toma del nivel de conciencia porque los padres no saben que ellos ingirieron el medicamento y ya los traen por los síntomas, algunos los han visto con los pomos y las tabletas en sus manitas y no le han dado importancia, porque lo otro es que las personas no tienen interiorizado todo lo que les puede ocurrir y los traen cuando el niño está con vómitos, no despierta y viene directo a la terapia intensiva con todo el riesgo de infecciones, de daños de sus órganos vitales y en algunos las secuelas.

“Otros fármacos, como la aspirina, tan ingerida por los adultos, y una de las intoxicaciones más graves es por salicilato hasta por pequeñas dosis”.

¿Puede acarrear sangramiento?

−Es un antiagregante plaquetario y puede producirlo; no obstante, este no es el efecto fundamental de esa intoxicación, más bien sucede al alternar con otras enfermedades con trastornos de la coagulación, por ella misma su efecto negativo es a nivel celular y produce un cuadro de acidosis metabólica (trastornos del equilibrio ácido-base, caracterizado por un incremento en la acidez del plasma sanguíneo) severa con alcalosis respiratoria porque el niño respira muy rápido y lo lleva a un estado de coma, esto es en los más graves. Este año no hemos recibido niños ingresados por esta causa, pero en otros entre tres y cuatro.

¿Y por medicamentos recetados a los niños?

−Pueden intoxicarse, como con los antihistamínicos, de manera grave y los padres no lo saben, se toman más de la dosis o el pomito de benadrilina, al igual que con el paracetamol, que trae preparados comerciales, por eso debe estarse atentos a los milígramos del medicamento porque el daño hepático es tan grande que requieren de un trasplante urgente.

A los niños no podemos responsabilizarlos por sucesos de esta naturaleza, por tanto, ¿cómo evitarlos?

−Los padres son los responsables o los mayores que en ese momento los tengan a su cuidado. Aunque el accidente es un evento no planeado y no deseado que provoca un daño, siempre puede evitarse aunque parezca una frase muy trillada, porque constituye la consecuencia de una negligencia y los niños no tienen incorporada esa conciencia.

¿Qué diría a las madres y a los padres?

−La responsabilidad de traer un hijo al mundo incluye la de evitar que ocurran hechos como estos. Los medicamentos lejos del alcance de los chicos, nunca en sus armarios o closet, y mucho menos para jugar, no son juguetes.

“El niño no puede estar sin la vigilancia de los mayores por mucho rato, la supervisión continua y constante es vital. Y estos suceden por tener los medicamentos muy cerca y por perder de vista a los infantes.

“Los padres que se enfrentan a esos problemas de salud sufren doblemente, por verlos graves o morir y por la responsabilidad de ellos, que es indiscutible. Si los mayores ven a sus hijos o familiares con un frasco de pastillas en las manos es mejor que los lleven al médico sin síntoma y al final se procede y no pasa nada, a esperar los signos, pues mientras más tardíamente lleguen a los servicios de salud todo es más complicado.

“Hasta las vitaminas son un problema, algunas tienen ricos sabores y si las toman en demasía, como la A, por ejemplo, dañan el hígado, inflaman el cerebro, en fin, no son tan inocuas como se piensa; hay que leer el prospecto de los medicamentos, en ocasiones recomiendan qué hacer ante una intoxicación”.

Un médico amigo me decía que el mejor medicamento es el que no se toma, ¿qué piensa de esto?

−Muy cierto, no hay fármaco inocuo. En toxicología se dice que nada es tóxico y todo es tóxico, en dependencia de la dosis. Siempre escuchar al facultativo, no guiarse por familiares y amigos.