CAMAGÜEY.- La anemia es la reducción de la concentración de la hemoglobina o del volumen de los glóbulos rojos por debajo de los valores reconocidos en las personas sanas, y varían de acuerdo con la edad, el sexo, la raza y la altura sobre el nivel del mar, aun así no debe considerarse como una entidad concreta debido a que es el resultado de múltiples procesos subyacentes, nos explicó la Dra. María Josefa Plá del Toro, especialista de 2do. Grado en Hematología, Profesora Auxiliar, Máster en Atención Integral al Niño y jefa del servicio de Onco-hematología del hospital pediátrico provincial Eduardo Agramonte Piña, de esta ciudad.

¿Cómo se clasificarían entonces?

—Se han propuesto varias maneras, desde una visión de la forma de los glóbulos rojos o hematíes, de las causas y los eventos que la desencadenan, desde el punto de vista fisiopatológico (estudio de los procesos de las enfermedades, físicos y químicos que tienen lugar en los organismos vivos durante la realización de sus funciones vitales).

Si las causas son diversas, ¿cuál es la más frecuente?

—El déficit de hierro es la nutricional más extendida en el mundo. Se estima que un 30 % de la población padece de anemia por la escasez de este elemento químico y la mayor parte de esas personas se encuentran en los países en vías de desarrollo.

¿Qué relación tiene el nivel del mar?

—Conforme nos alejamos del nivel del mar, el aire contiene menos oxígeno.

En el caso de los niños, ¿cuál es la etapa de la vida con mayor incidencia?

—Múltiples estudios demuestran que el grupo más afectado lo encontramos en aquellos entre uno y tres años de vida.

¿Y en Cuba?

—Nuestro país no queda exento de este problema, pero con la diferencia de contar con una vigilancia sanitaria bien estructurada, desde la atención primaria de salud, donde tenemos los médicos y enfermeras de la familia, y las policlínicas, con protocolos de promoción, prevención y tratamiento bien diseñados.

¿Qué provoca esta dolencia?

—Al nacer, la mayor cantidad de hierro se encuentra en los glóbulos rojos, el que desciende en el curso de los dos o tres meses siguientes; debido a la caída de hemoglobina una gran cantidad del metal se recupera y se almacena, y es suficiente para los primeros seis y hasta nueve meses de edad en niños a término y con buen peso al nacer; no obstante, diferentes situaciones hacen que la reserva se agote mucho antes. Tal es el caso de pérdidas sanguíneas en el curso del parto y en los recién nacidos con bajo peso.

“En los lactantes tiene mucho valor la alimentación, se sabe que los niños con lactancia materna se benefician del hierro contenido en esta leche, a diferencia de los mantenidos con la de vaca que sufren las consecuencias del bajo contenido en hierro y pérdidas de sangre por inflamación del colon como secuela de las proteínas de este alimento.

“En niños mayores de un año deben considerarse otras causas como las pérdidas por hemorragias ocultas producidas por lesiones del tracto gastrointestinal, dentro de ellas la úlcera péptica, el divertículo de Meckel (pequeño saco ciego presente en el intestino delgado tras el nacimiento), pólipos, hemangiomas (neoplasia, generalmente benigna, de los vasos sanguíneos caracterizada por la aparición de un gran número de vasos normales y anormales sobre la piel u otros órganos internos), enfermedades inflamatorias intestinales.

“En nuestro medio toman mucho valor las infecciones por parasitismo intestinal y la infección por Helycobacter pylori, este último como agente productor de la úlcera péptica ya mencionada.

“La adolescencia es otro momento a tener en cuenta, sobre todo debido a ese conocido estirón puberal adolescente, mas en el caso de las hembras se suman las pérdidas menstruales”.

¿Cuáles son las manifestaciones clínicas?

—Los síntomas y signos imputables a la anemia dependen de su severidad, la velocidad de instalación y los mecanismos de compensación del organismo. La mayor parte de los pacientes no ofrecen datos al inicio, en el caso de los infantes de nuestro país, casi siempre son identificados mediante las pruebas de laboratorio que responden al Programa de Atención Materno Infantil (Pami).

“Sin embargo, el signo más frecuente es la palidez que generalmente no se observa hasta que la hemoglobina desciende a menos de 70 u 80 gramos por litro, y son muchos los casos en que los padres no se percatan del problema por ser lenta la instalación del proceso”.

¿Qué ocurre cuando la carencia de hierro es un hecho?

—Es importante conocer que la carencia de hierro produce efectos sistémicos no hematológicos, incluso sin establecerse la anemia; los perjuicios más significativos en las edades pediátricas son el retraso intelectual y las alteraciones motoras, sobre todo porque algunos estudios han mostrado que este efecto no es reversible completamente con la administración del hierro, de ahí se deriva la importancia en la prevención.

“También se exteriorizan otras alteraciones como: mayor susceptibilidad a las infecciones, fragilidad del cabello, cambios inflamatorios y atróficas en el tubo digestivo alto (desde la boca hasta la tercera porción del duodeno), modificaciones en el apetito con la necesidad de ingestión de tierra, hielo y otras sustancias no alimenticias, igual la baja tolerancia al frío, somnolencia o irritabilidad, cansancio, baja capacidad de concentración, disminución de la memoria y la atención y hasta calambres y alteraciones en el fondo de ojo”.

¿Cómo y adónde acudir para diagnosticarla?

—Los padres llevan a los niños a sus consultas muy bien concebidas, sobre todo en los menores de una año, y de ser detectada alguna dificultad el médico de la familia se encarga de resolver la situación o ponerlos en manos del especialista, quien determina el diagnóstico apoyado en el interrogatorio, el examen físico y estudios de laboratorio, desde los más simples hasta los complejos, con el objetivo de encontrar la causa de la carencia de hierro, y a su vez descartar otros orígenes de anemias que en alguna medida guardan similitud.

“Los estudios de laboratorio más simples son la hemoglobina, el extendido de sangre periférica, el conteo de retículos o hematíes jóvenes y el recuento de hematíes, pero pueden realizarse estudios de hierro sérico y de ferritina, electroforesis (es una técnica para la separación de moléculas según la movilidad de estas en un campo eléctrico), entre otros, sobre todo para desechar distintos tipos de anemias que llevarían otra consulta de este tipo, presentadas precisamente por la diversidad genética de nuestra población. Se incluye con menos frecuencia en los niños el saturnismo por ingesta de plomo”.

No mencionamos medicamentos porque estos deben ser orientados in situ; no obstante, ¿requeriría de algún tratamiento difícil?

—Se impone en primer lugar educar a la población, sobre todo en las acciones de prevención, más aún conociendo los efectos y consecuencias del déficit de hierro. Cada país tiene sus programas y metas, en el nuestro se realizan varias acciones que en ocasiones la población no conoce y en otras no valora la grandeza de las mismas.

“Cabe mencionar la fortificación con hierro en las leches para niños menores de un año, en las compotas de la canasta básica, las tabletas de hierro y ácido fólico que se entregan gratuitamente a las gestantes y adolescentes en los consultorios; con mayor repercusión tenemos, que toda la harina molinada en Cuba para producir pan es enriquecida con hierro y gran parte de la que se adquiere fuera del país lo está del mismo modo.

“Hay que considerar como prevención la atención a la embarazada, lactantes y población en general. En las consultas de puericultura está indicado un estudio de hemoglobina diagnóstica a los seis meses de edad, además, el médico de familia y el pediatra deben considerar los factores de riesgo de cada infante para comenzar con el tratamiento de hierro que en este caso significan bajas dosis del medicamento, generalmente bien toleradas.

“En nuestra nación contamos con los productos necesarios y por lo general estos medicamentos se recetan junto a otros como la vitamina C para aumentar su absorción y los folatos como prevención de este déficit, todos a un costo ínfimo.

“Utilizamos el hierro para uso parenteral (aporta al paciente por vía intravenosa los nutrientes básicos que necesita), reservado para aquellas personas con intolerancia al oral y en pacientes con trastornos hereditarios relacionados con producción exagerada de Hepcidina, que es una hormona que está implicada en la absorción y la incorporación del hierro para la formación de la hemoglobina”.

¿Cuál sería su mensaje?

—Dar la importancia real a la prevención y al tratamiento del déficit de hierro para contribuir a una vida sana y a un futuro mejor en nuestra población, la atención está en los consultorios y cuando es necesario en la consulta de hematología. Nunca los pacientes quedarán desprotegidos.