CAMAGÜEY.- Cuando uno no experimenta algunos sucesos en el transcurso de la vida se expone a no pensar en ellos siquiera, y es precisamente lo que me ocurrió con eso de la fobia escolar.

Este asunto, tan desconocido para mí, se caracteriza por un rechazo prolongado que un niño o adolescente experimenta al acudir a la escuela debido a algún tipo de miedo, según nos afirmó el doctor Rubén Demetrio Pérez Rodríguez, especialista en Medicina General Integral y en Psiquiatría Infanto-juvenil.

El también Profesor Asistente, jefe de servicio de Salud Mental del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de esta ciudad, y del Grupo Provincial de Salud Mental Infantil, tuvo la gentileza de explicarme cada una de mis interrogantes.

—¿Este problema se da por una o varias razones?

—Son diversas las causas que nosotros dividimos en tres orígenes fundamentales, como algunos relacionados con la personalidad del niño o el adolescente; la familia; o con la escuela directamente.

—¿Podría referirse a cada uno?

—En lo personal está vinculado con el niño tímido, el que aún no está preparado para iniciarse en la escuela y eso ocurre a menudo, cuando la familia no le habla de su importancia, además, cuando presenta un lento aprendizaje y son presionados. Algunos tienen otras dolencias asociadas, sobre todo el trastorno obsesivo compulsivo y otras fobias, no solo hacia la escuela, sino de tipo social, no son fáciles de hacer amistades.

“En el marco familiar con conflictos o donde son demasiado sobreprotegidos. En reiteradas ocasiones tienen miedo a ir a sus clases por sospecha de que ocurra un problema grave en su casa cuando él no esté, o sea, piensa que si se mantiene en el hogar evita tal situación. Puede ser que las dificultades sean tantas que lo lleven a la depresión y esa es su manera de expresarlo.

“Si nos referimos al entorno escolar nos encontramos con algún manejo inadecuado, como los castigos verbales, físicos; cuando un maestro no está bien preparado y comprometido con su deber y utiliza determinado lenguaje que hiere al alumno, le provoca fobia escolar. Hay casos de estudiantes que desean ir al baño, no los autorizan, se orinan en el asiento y esto es suficiente para cargar hasta con un sobrenombre y convertirse en el hazmerreír de los demás, quiere decir que el grupo también influye”.

—Entre las desventajas, ¿solo está el ser más lento en el aprendizaje, por ejemplo?

—No, qué va. Suceden cosas inimaginables. Hasta las marcas de las zapatillas, de las mochilas que cargan sus libros, sobre todo en los adolescentes, son cuestiones que encontramos en nuestras consultas; en esas edades a veces son hostiles con sus iguales al detectar alguna desventaja.

—¿Cómo los padres pueden darse cuenta de que su hijo padece de fobia escolar y no pensar sencillamente en una apatía pasajera?

—Está el rechazo manifiesto a ir a la escuela; en otros casos pueden ser más encubiertos con síntomas asociados a otras enfermedades como vómitos, diarreas, dolor de cabeza, fatiga, pero siempre de lunes a viernes, al querer prepararlos para asistir a clases.

—¿Estos síntomas pueden ser inventados por el niño?

—Por momentos pudiera simular, pero por lo general aparecen asociados a ese sentimiento.

“Es normal que un menor de un año y hasta de dos prefiera estar con sus padres, no separarse de ellos, y si esa ansiedad de separación se prolonga no es común, y en un caso así no es la escuela la causa, sino el apartarse de los padres. Igual tiende a confundirse con los cuadros obsesivos compulsivos, y menciono un ejemplo: atendimos a una niña que tenía muchas ideas de que a su mamá podía ocurrirle algo malo, salía corriendo hasta su casa a verla y eso es una enfermedad, es un trastorno que lleva medicamentos y hay que estar alertas para no confundirlo con la fobia. El paciente mejora con tratamiento médico”.

—Entonces, ¿qué aconsejaría a los padres ante cualquiera de estas dificultades?

—Siempre acercarse al equipo de Salud Mental, y hay uno en cada área de salud y en todos los municipios, y si en algunos no se cuenta con el psiquiatra infantil a tiempo completo, en los centros diagnósticos de los territorios están preparados para identificar la fobia, estudiarla y orientar acerca de qué hacer.

“En el Centro Diagnóstico y Orientación del Ministerio de Educación Municipal y Provincial tenemos consultas semanales, y cuando un niño padece de una fobia importante después de ser estudiado se define bien cuál es su situación y factores de riesgo, lo vital es lograr su inserción lo antes posible a la escuela, porque mientras más tiempo esté fuera se empeora la situación.

“Aquí es muy significativo el papel del Psicopedagogo, del Psicólogo, del Psiquiatra Infantil, es un equipo necesario para manejar adecuadamente estas situaciones”.

—¿Y si el problema está en la escuela?

—Luego de determinarlo, ese equipo va a la escuela. Tuvimos una niña que como único entraba al centro escolar era con la mamá sentada a su lado, trabajamos en equipo y conseguimos sacarla de eso, ya es una adolescente y la encontré hace muy poco, ya estudia una carrera de nivel medio con buenos resultados.

—¿Puede afirmarse que ante una fobia escolar siempre hay una causa?

—Sí, hay que buscarla y encontrarla, indicar el tratamiento psicoterapéutico o medicamentoso si lo llevara. Así es cómo se resuelve.

—¿Son muchos los casos llegados a consulta?

—Todos los años atendemos niños que debutan con este problema en la escuela primaria a inicio de curso, y en su gran mayoría evolucionan favorablemente, y si comienzan bien y presentan la situación en segundo o tercer grados, por ejemplo, hay que buscar qué pasó, siempre hay un porqué.

“El niño tiene que saberse aceptado en su escuela. Todos no pueden estimularse por notas brillantes, pues no todos pueden serlo; sin embargo, sí por un lindo gesto, un buen comportamiento, y hay que saber discernir, y el buen maestro lo logra, conoce a sus alumnos y sabe motivarlos de acuerdo con sus características”.

—¿Es buena la comunicación de esos niños con ustedes?

—Por supuesto, y más si conseguimos estudiarlos y entrevistarlos bien, esa entrevista es diferente a la de los mayores, sin apuro, con privacidad, y el profesional debe situarse a su altura, en dependencia a su edad. Uno debe lograr que el niño esté relajado.

—¿Esas familias son cooperativas?

—Por lo general, ella pide ayuda y se le asignan tareas, y la escuela prepara el sistema de reinserción escolar, sobre todo en correspondencia con las características de cada uno de estos niños.

—¿Puede haber algo de herencia?

—Determinados rasgos de personalidad sí, como ser tímidos o esquizoides.

—¿Cómo es el comportamiento entre los sexos?

—Es similar en hembras y varones.

—Entre las cuestiones a tener en cuenta para evitar esta situación…

—Evadir los comportamientos inadecuados que mencionamos y preparar atinadamente a los niños para enfrentar el inicio escolar, hay que hablarles mucho, explicarles cuán importante es leer y escribir para su desarrollo, y antes de esta etapa hay que dejarlos jugar con sus iguales, compartir… y explicarles la gran ventaja de estudiar hasta donde puedan o quieran de manera gratuita, eso tienen que conocerlo, y los padres estar conscientes de que esos problemas se resuelven, los especialistas los tienen a su alcance y buscar ayuda temprano.