CAMAGÜEY.- La vida moderna, a veces, nos lleva hacia caminos incorrectos, cuando de enfermedades se trata, y la enfermedad úlcero-péptica puede ser una de ellas. Es por eso que precisamos de la sapiencia del Dr. Alfredo Enrique Arredondo Bruce, especialista de Segundo Grado en Medicina Interna, Profesor Consultante e Investigador Auxiliar del hospital clínico quirúrgico Amalia Simoni, de esta ciudad.

El también Máster en Enfermedades Infecciosas y en Humanidades Médicas nos dio a conocer que cerca de un 10 % de la población mundial sufre de este padecimiento, consistente en una lesión que aparece en el tubo digestivo, generalmente el estómago y duodeno, como una ulceración por pérdidas de las mucosas, o sea, una lesión erosiva crónica del revestimiento del estómago o del duodeno, que es el principio del intestino delgado. No así las erosiones, que son más superficiales.

Foto: Tomada de medlineplus.gov

¿Cuáles serían sus características a los ojos del médico?

—La lesión es mayor de cinco milímetros, y tiene dos grandes variantes: una es la infección Helicobacter pylori, transmitida por aguas no hervidas, alimentos mal cocinados, no lavar las verduras con aguas limpias; y la otra es producida por los antiinflamatorios no esteroideos muy frecuente en los ancianos, porque se automedican ante dolores osteoarticulares y terminan con este tipo de dolencia, muchas veces con un sangramiento agudo e, incluso, con desenlaces fatales.

¿Algunos factores externos pueden agravarla?

—Sin lugar a dudas, la ingestión de bebidas alcohólicas, el fumar, y aunque este último hábito no se registra como una de sus causas, sí disminuye las posibilidades de curación.

¿Y las comidas?

—Los excesos de picantes, las muy condimentadas, y junto a este problema se manejan las dispepsias funcionales —de causas múltiples—, seguido por el estrés, dietas inadecuadas con abundantes grasas, frijoles…

¿Cuáles son los síntomas?

—El dolor del epigastrio, que es la región superior del abdomen que va desde la punta del esternón hasta el ombligo, y que identificamos como la boca del estómago; también produce náuseas, acidez, puede acompañarse de vómitos, diarreas, incluso hasta sangramiento, y en ocasiones se corrige negro, lo que conocemos como melena, que es secundario a un sangrado elevado.

¿Ante los síntomas?

—Debe asistir a su médico de familia y cuando este lo crea necesario lo remite al gastroenterólogo para ser valorado mediante una endoscopia, que es una maniobra intervencionista y ofrece cierto grado de positividad, y seguido al diagnóstico, de ser afirmativo, se le manda el tratamiento adecuado. Este examen resulta extremadamente caro y en ocasiones no se indica en el momento oportuno.

“Es necesario ser certero en las investigaciones, porque fíjese que el costo de un endoscopio llega a los 70 000 dólares el equipo como tal, y en un país desarrollado donde se cobren los servicios médicos el hacerlo cuesta unos mil dólares, y nosotros tenemos que cuidarlos y darles el uso necesario”.

¿Tiene esta enfermedad preferencia de sexo?

—Más en el hombre, aunque ojo, en Cuba el hábito tabáquico en las mujeres ha aumentado, aparejado a esa indisciplina social que se fuma dondequiera, el elevado índice de personas que acuden a las bebidas alcohólicas y el exceso de ingestión de café.

Entonces, ¿qué es lo más atinado?

—Primero, prevenir la enfermedad mediante la educación sanitaria; segundo, si ya están los síntomas que sean captados por el médico de familia. Por otra parte, acerca de la úlcera gástrica o péptica hay grandes disquisiciones porque no siempre se manifiesta igual y el diagnóstico debe ser muy precoz.

“El dolor abdominal siempre es un aviso de que algo no anda bien y el médico de familia tiene que valorar al paciente enseguida”.

Para prevenir la enfermedad…

—Evitar el uso de medicamentos no indicados por el facultativo, el consumo de alcohol y el tabaquismo.

¿Cuándo se acude a la cirugía?

—Ante un sangramiento importante que no revierte.

¿Puede haber un factor hereditario?

—En la medicina actual se tiene muy en cuenta la susceptibilidad de padecerla, lo mismo esta que otras enfermedades, pero si el medio circundante no es agresivo, no la desarrolla; sin embargo, si sucede lo contrario, las probabilidades aumentan hasta que llega el detonante.

¿Tiene cura?

—Sí, por supuesto, si se cumple con el tratamiento requerido y son eliminadas las causas.