CAMAGÜEY.- Cuando una mujer desea tener un hijo y pasa un mes tras otro y no lo logra comienza a inquietarse. Traigo este tema, y como de momento no se trataba de un caso de urgencia, esperé al paso del huracán Matthew por nuestro país y aquí está la consulta de hoy un poco retrasada.

La Dra. Orisel Rodríguez Ábalo, especialista en Ginecobstetricia, Profesora Instructora y Máster en Atención Integral a la Mujer, está al frente del Centro Provincial de Atención a la Familia Infértil en la provincia de Camagüey, destinado al efecto y adscrito al hospital materno-infantil Ana Betancourt.

Solicitamos de sus saberes para dar a conocer este asunto tan sensible para las parejas que enfrenten dificultades a la hora de concebir su bebé.

¿A quiénes incluye el programa de reproducción asistida?

—A todas las mujeres entre los 18 y 40 años de edad, desde luego, a aquellas que no han logrado el embarazo pasado un año de relaciones estables, con una frecuencia adecuada, y sin usar métodos anticonceptivos, o sea, que estén preparándose para ser madres.

¿Solo tener en cuenta el tiempo sin alcanzar el estado de gestación?

—No, hay que pensar en una historia anterior, por ejemplo, si le han practicado alguna cirugía sobre las trompas de Falopio, o si padeció de un embarazo ectópico (óvulo fecundado se implanta fuera del útero, especialmente en la trompa de Falopio). En casos así ni siquiera esperamos al año, empezamos las investigaciones en cuanto llegan a consulta.

¿Cómo llegan a esta consulta?

—El Programa está muy bien estructurado y comienza desde la Atención Primaria de Salud (APS) donde se le realiza un expediente clínico. Hay un representante de este en cada área de Salud y como mantienen sus consultas programadas, al encontrarse casos con criterios y en exámenes a los que ellos no tienen acceso a ese nivel, nos los envían y los apoyamos, y está muy bien establecido cuándo los remiten desde el inicio porque saben que allí no tendrán solución.

¿Cuáles son los especialistas vinculados a este tipo de asistencia?

—Es todo un equipo que se comporta mediante un perfecto engranaje, y ocurre igual tanto en la atención secundaria como terciaria, constituido por ginecobstetras, genetistas, endocrinólogos, psicólogos, trabajadora social y urólogos. En nuestro caso tratamos de que todos tributen al centro, sin dudas, ese mecanismo le proporciona a la pareja una mayor confidencialidad y confiabilidad. Aquí se siente más protegida.

¿Tiene ventajas pertenecer al hospital Materno Infantil?

—Claro que sí. Hay procederes muy vinculados con la ginecobstetricia y dependen de los servicios de mínimo acceso, de Rayos X, de medicina natural y tradicional, y la ultrasonografía.

¿Cuáles son las consultas ofrecidas?

—De infertilidad o ginecología de la reproducción, de ultrasonografía con frecuencia diaria, de cirugía de mínimo acceso, y las de los especialistas mencionados antes.

— ¿Y los resultados a nivel de la provincia?

— Pese a limitaciones de recursos nos fuimos auxiliando con equipos de otros servicios, y hemos avanzado. Desde el segundo semestre del año 2014 hasta la fecha hemos dado felicidad a más de cien familias porque lograron el embarazo tan deseado, dos de estos gemelares. A partir de diciembre del pasado año comenzaron a llegarnos otros equipos de alta tecnología, por eso mejoraremos aún más.

¿En quién predomina más la infertilidad en la mujer o el hombre?

—En la mujer, en un 60 %; y en el hombre, en el 40, y los estudiamos a ambos al unísono.

Al transitar por estas y no lograrse el objetivo, ¿queda algo por hacer?

—Sí. Tenemos institucionalizada la de fallo reproductivo, porque no solo se trata de concebir el embarazo sino de llegar a feliz término. Hay quienes enfrentan abortos espontáneos, o aquellas mujeres con muertes fetales anteriores, partos pretérminos o con malos pronósticos como muertes fetales a términos sin causas específicas, entre otros casos.

“En estas personas buscamos factores de riesgo, con acciones muy organizadas para dirigir y orientar estudios, las enlazamos con las consultas de genética, porque en ocasiones llevan esos estudios o al tener la mujer más de 35 años de edad. Incluso, para algunos de los exámenes las remitimos a la capital del país.

“También ofrecemos otra consulta de seguimiento del embarazo, con vista a quienes lo logren, las atendemos y mantenemos una comunicación directa con el área de salud a la que pertenece, es muy riguroso y así garantizar que llegue con buena calidad a feliz término de la gestación, supervisada por los diferentes especialistas.

“Sin olvidar la consulta de casos nuevos. Allí son recibidas las parejas atendidas en la Atención Primaria de Salud y que no tuvieron solución”.

¿Cómo llega esa paciente?

—Con un resumen de esa atención primaria, acompañada de evaluaciones psicosocial y de riesgo preconcepcional. Son inscriptos y los incluimos en el proyecto.

Imaginemos que ya las personas están dentro del Programa, ¿hasta dónde se llega en Camagüey?

—Una vez que la pareja acude tratamos de priorizar el factor, que para nosotros, es el más dañado, porque la infertilidad lleva implícita múltiples causas. Puede obedecer a problemas en los ovarios, en las trompas, en el útero, la vagina e incluso, inmunológicas. Sin pasar por alto que estudiamos al hombre, pues el factor masculino puede ser el afectado. Si es de carácter endocrino hacia allí se lleva, aunque no paralizamos el estudio, porque contamos con una serie de tecnologías y medios diagnósticos que facilitan permanecer menos tiempo en consulta, es decir que logre el embarazo con una evolución menor, que al final esta es la finalidad.

“Diagnosticar el problema, tratarlo y solucionarlo lo antes posible para alcanzar el embarazo. De lo contrario, si no tiene solución a este nivel, entonces comenzamos a pensar en la reproducción asistida de alta tecnología”.

¿Cómo denominaríamos los procedimientos a la mano aquí?

—De reproducción asistida de baja complejidad, que son la estimulación ovárica controlada —utilizar medicamentos para inducir la ovulación bajo seguimiento ecográfico—, y de manera individualizada, no todas las personas necesitan igual dosis, de acuerdo con los resultados programamos el contacto sexual o su inseminación intrauterina, este último un procedimiento terapéutico, entre otras indicaciones.

Si necesitara de ese tipo de reproducción asistida, ¿qué hacer?

—Esa no la brindamos nosotros.

¿Quedaría entonces sin su bebé?

—No, diagnosticamos el caso en la comisión territorial para la reproducción asistida, de las que hay tres en el país; una para la región de occidente que radica en el hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, con apoyo del ‘Hermanos Ameijeiras’; otra, en Cienfuegos, en el hospital Gustavo Aldereguía, para el territorio central, a la que pertenece Camagüey; y la del hospital Lenin, de Holguín, para los orientales.

¿Si hubiera alguna traba para el traslado a Cienfuegos?

—Van hacia Holguín, y desde allí le reportan a Cienfuegos.

¿Pueden dirigirse a esas provincias directamente?

—No, tienen que llevar las indicaciones precisas desde aquí, luego de una serie de estudios realizados, que afirmen y justifiquen la remisión, con el criterio, incluso de la técnica a emplear, algo que, por supuesto, puede ser renovada.

¿En esos tres hospitales se llega a los bebés in vitro?

—Sí, bajo indicación médica y consentimiento informado.

¿Algunas de las causas de infertilidad pudieran evitarse?

—Sí. El inicio de las relaciones sexuales precoces y el asiduo cambio de pareja, lo que trae consigo infecciones mediante gérmenes de transmisión sexual y la obesidad por sus trastornos endocrino-metabólicos que provocan la anovulación (cesación espontánea o provocada de la ovulación).

¿Tienen registradas las causas más frecuentes de infertilidad?

—Por supuesto, los factores tuboperitoneal, el ovulatorio y el masculino.

¿Cuál es el mensaje que recibe la pareja que no consigue concebir a su hijo?

—De optimismo y esperanza siempre, por eso no puedo pasar por alto el Programa de Ovodonación o Donación de óvulos aprobado en Cuba, que comenzó en el 2014. Esa es otra opción para mujeres, por ejemplo, que sobrepasan los 40 años. Consiste en la utilización del óvulo de un donante, que puede ser familiar de esta o un donante altruista y anónimo.

“Es un proceder estructurado con todas las implicaciones médico-legales, al que puede accederse en La Habana, con la perspectiva de comenzar en los centros territoriales”.

¿Cómo sucede con las donantes?

—Ellas firman y renuncian todos sus derechos legales y maternales sobre ese bebé, y aceptadas previos requisitos. Son personas sanas, de entre 20 a 34 años de edad, con algunas características fenotípicas similares a la portadora, que tiene plena conciencia de que su niño tendrá un 50 % de la información genética del papá y el otro 50 de la donante.

¿Será una mamá biológica?

—Sí, pero no genética y lo más importante porque quiere tenerlo, lo desea, y lograrlo es su mayor felicidad.