CAMAGÜEY .- Casi acabado de llegar de Namibia, donde ofreció sus servicios por tres años, tenemos la satisfacción de consultar al doctor Raúl Romay Buitrago, especialista de 2do. Grado en Angiología y Cirugía Vascular y Profesor Asistente, quien se desempeña en el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de esta ciudad.

Comenzamos con la interrogante obligada de, ¿qué es la enfermedad arterial periférica (EAP)?

—El déficit o la interrupción gradual y progresiva del aporte sanguíneo a los miembros inferiores, que sucede cuando hay una oclusión (obstrucción) total del sistema arterial o una oclusión parcial, en este caso una estenosis (estrechez) de las arterias que llevan la sangre hacia los miembros inferiores, o a cualquier sector del cuerpo con necesidad de irrigación sanguínea, debido a la arterioesclerosis. Esto sucede cuando una sustancia compuesta por grasa y colesterol (placa) provoca en los miembros que las arterias se estrechen o se obstruyan.

¿Por qué sucede?

—Por diferentes causas, como embolismo, trombo, disección de la arteria, presencia de un cuerpo extraño como heridas por arma de fuego, y la enfermedad se ve como una complicación tardía de estos accidentes.

“El embolismo es la obstrucción aguda de la arteria, que en un segundo tiempo o a largo plazo se convierte en un proceso crónico, pero su causa original fue esa, un embolismo. El trombo constituye una arteria previamente dañada que con el tiempo ha ido obstruyendo su luz hasta que un día ocurra el cierre total de esa luz y traiga como consecuencia todas las manifestaciones que acompañan esta enfermedad”.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

—Son múltiples, todos muy de moda en la actualidad porque son consecuencia de la sociedad moderna, en la cual nos encontramos con el mal hábito o la adicción al fumar, una verdadera epidemia en el mundo; la obesidad, dada por las comidas chatarra, algo que abunda en los países desarrollados y llevan a las personas a un aumento de peso inadecuado.

“También otros agentes, algunos no tan dependientes de las personas, como son: la diabetes mellitus, el aumento de las grasas en la sangre (triglicéridos, colesterol y otras), que en algunos casos dependen del metabolismo de cada quien”.

Entre los factores de riesgos, ¿puede estar presente la herencia o genética?

—Cuando alguien tiene un trastorno metabólico ante el colesterol o las grasas de la sangre sus familiares pueden heredarlo y padecerlo, pero la enfermedad por sí sola no es hereditaria, sí los factores de riesgo que influyen sobre la aparición de la dolencia.

¿Y si alguien conoce de estos padecimientos en su familia y evita esos factores de riesgo?

—Puede que nunca la padezca.

¿Cuál es el Cuadro clínico?

—La manifestación de esta enfermedad está dividida en cuatro estadios; el I, el II (A y B), el III y el IV. El I es cuando el médico diagnostica el caso en consulta porque explora al paciente y encuentra ciertas expresiones que lo intuyen; el II, representado por la claudicación a la marcha.

Disculpe que lo interrumpa, ¿Qué significa claudicación a la marcha?

—El lamento de un músculo porque no le llega el suficiente aporte sanguíneo, o sea, cuando la persona camina determinada distancia y comienzan a dolerles las piernas, fundamentalmente en la región de la pantorrilla o los gemelos porque no llega allí el aporte sanguíneo requerido, y se divide en dos grupos para determinar, sobre todo, la conducta a seguir. El II-A, refleja a la persona que puede caminar sin dolor y desarrolla todas sus actividades normales, y el II-B, cuando el dolor aparece antes de caminar la distancia que el individuo necesita para desempeñar lo cotidiano; y el III es al alcanzar el dolor de reposo, aquel sentido sin caminar siquiera. Ocurre preferiblemente en las noches y va acompañado de otras manifestaciones conocidas como cucas, y los calambres, que responden igual a otras causas.

“Hay distintas formas de la enfermedad diagnosticadas por el médico ante el examen físico, como el cambio de coloración de la piel, frialdad de la extremidad”.

¿Frialdad de la extremidad?

—Sí, porque dentro de la función de la sangre está la regulación térmica y al ser poco el aporte sanguíneo, esa extremidad no tiene la temperatura como el resto del cuerpo que sí recibe el aporte sanguíneo adecuado. Por lo tanto es una extremidad fría, a veces oscura, con un tinte cianótico.

“Incluso, esta piel empieza a ser reseca e hiper pigmentada donde el vello no crece y así otras revelaciones; también encontramos el poco crecimiento de las uñas, pérdida de su brillo y el engrosamiento en estas”.

Por lo general, ¿cuándo el paciente acude a consulta?

—Cuando comienza la claudicación a la marcha, porque el dolor no le permite hacer lo cotidiano.

Desde su experiencia, ¿predomina en algún sexo por encima de otro?

—En el masculino en una proporción aproximada de tres casos en los varones a uno en las hembras.

¿A qué se debe?

—Por lo general los hombres fuman más, transgreden la dieta, y les sube el colesterol porque a esto se le suman las hormonas masculinas con gran responsabilidad en el metabolismo de las grasas.

¿Y en relación con las edades?

—Por encima de los 50 años. No quiere esto decir que no pueda encontrarse en edades tempranas de la vida, pero es menos frecuente.

Cuando aparecen los síntomas y se atiende por el facultativo, ¿qué ocurre?, ¿mejora o cura?

—Es difícil lograr que la persona regrese a la normalidad, solo si fueran las de casos inflamatorios producidos por ciertos factores de riesgo y al suprimirlos el paciente vuelve a ser el mismo, como sucede en la arteritis, que es inflamatoria y algún caso exclusiva debido a los tóxicos del tabaco, si se deja de fumar se dice que al poco tiempo puede ser quien era antes, pero solo en ese caso.

“En las EAP, se logra con la medicación, detener el progreso de la enfermedad y mejorarle su calidad de vida. Las complicaciones se evitan e incluso puede desarrollar sus actividades como antes de…, eso sí, con un árbol arterial afectado o enfermo. Bajo un régimen terapéutico de ejercicios, y suprimiendo los factores de riesgo puede desarrollar una circulación sanguínea colateral capaz de suplir a las arterias ya ocluidas, sin solución porque estas no vuelven a la normalidad.

“El médico puede hacer prácticamente el 50 % del diagnóstico mediante la clínica, tanto por la historia referida por el enfermo como por el examen físico, dentro del cual está el de los pulsos arteriales de la extremidad, en estos casos ausente o disminuido; luego, si el médico lo cree necesario le siguen otras pruebas no invasivas que lo orientan hacia el estado real del árbol arterial de esa persona y determina entonces el tratamiento o conducta a seguir. Hay otros exámenes un poco más invasivos que reflejan al cirujano vascular qué hacer para desobstruir o, al menos, mejorar su estado circulatorio”.

¿Qué aconseja a alguien con síntomas y no ha acudido al médico?

—Primero que vaya a su médico y nunca se auto medique.

En el caso de los camagüeyanos, ¿cómo llegar y a qué médico?

—En todas las áreas de Salud hay servicio de angiología y cirugía vascular y hacia allí pueden dirigirse; también exhortamos a los médicos de la familia y de otras especialidades que reconozcan algunos de estos síntomas en sus pacientes, que los remitan a las consultas vinculadas, lo mismo a las áreas de Salud o a alguno de los hospitales con este servicio, porque, insisto, un diagnóstico precoz puede determinar un tratamiento oportuno, mejorarle su calidad de vida, ayudarle a mantener su independencia y movilidad, y así reducir el riesgo de ataque al corazón o al cerebro, la amputación de las piernas, e incluso la muerte.