CAMAGÜEY.- Por razones obvias el tema de las enfermedades diarreicas agudas, sobre todo en los niños menores de un año, no debe faltar en esta época tan calurosa, en la que todas las medidas parecen pocas para evitarlas.

La doctora Zailli Herrera Prieto, especialista en Pediatría, Máster en Atención Integral al Niño, del hospital pediátrico provincial Eduardo Agramonte Piña y Profesora Instructora de la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, de esta ciudad, nos dijo que las enfermedades diarreicas agudas son consideradas un proceso morboso, cuyo síntoma fundamental es la diarrea, que puede acompañarse de vómitos, fiebre, un estado general afectado, rechazo a los alimentos, pero el síntoma vital, es la diarrea.

Agregó, además, a propósito de esta Consulta... que consiste en todo cambio en la consistencia o variaciones de las deposiciones, el número de estas al día que habitualmente hace un niño, en el caso que nos ocupa, porque puede padecerlo cualquiera.

¿Es prevenible?

– Perfectamente, pues se transmite por vía digestiva; hay que mantener un buen manejo higiénico y dietético. La higiene de los alimentos es fundamental, como son: el lavado correcto de las manos para manipularlos, hacerlo con los vegetales, las frutas, la adecuada cocción de las carnes y de otros; hervir el agua y la leche, y no dejar de practicarlo nunca para los niños menores de un año.

¿Qué opinión le merece la lactancia materna?

– Los bebés deben tomar leche de pecho exclusiva hasta el sexto mes de vida, e incluso después, mantenérsele, juntamente con los alimentos que debe ir incorporando de acuerdo con su ablactación, que es la manera en que se van incorporando progresivamente, y así no prescindir de la lactancia natural hasta los dos años, o sea, no es obligatorio quitarla a los seis meses, todo lo contrario.

Si se decide incorporar otra leche, ¿cómo hacerlo?

– Esperar al momento correcto, prepararla y manipularla adecuadamente. Los padres tienen que saber qué no se les da a los niños pequeños, como los alimentos vendidos en la calle, los lactantes deben tener su comida diferenciada.

Cuando se dice incorporar la leche artificial en el momento adecuado, ¿a qué se refiere?

– Si hay alguna dificultad con la materna hay que recibir orientación del médico de familia o del pediatra, ellos son los encargados de indicarla y cómo elaborarla, en fin, no por iniciativa ni capricho de la familia, le orientarán si le toca la maternizada, o la fortificada, depende la edad del pequeño y qué le imposibilita alimentarse de su madre, porque es la esencial.

¿Cuándo una mamá debe ir al médico si su bebé tiene diarreas?

– Lo primero es evitar el episodio mediante una correcta higiene, pero ya una vez instalada, la madre debe saber cuándo hay un cambio del organismo de su hijo en este comportamiento. En ocasiones no se presentan diarreas líquidas en abundancia; pero ella tiene que ser capaz de notar si las deposiciones han perdido la consistencia habitual, y si varía el número de estas, sobre todo en los niños menores de tres meses.

“Debe tener en cuenta si está decaído, orina menos, la aparición de la fiebre, o su boquita está seca, llora sin lágrimas, y si su carita tiene aspecto de estar enfermito”.

¿Cuándo llega al especialista?

– Los pediatras van a sus consultas en las policlínicas y pertenecen a su equipo básico de trabajo; pero si la madre lo lleva a su médico de familia y no está el pediatra, los mecanismos no pueden fallar, incluso, él está apto para tratar una enfermedad diarreica aguda, y de considerarlo necesario, lo valoraría un especialista y es ingresado, la otra opción es remitirlo al hospital y aquí se atiende.

Si la madre decide traerlo a este hospital sin previa remisión, ¿qué pasa?

– Se atiende sin problema alguno. Hay una consulta en el cuerpo de guardia para estos casos, con un residente las 24 horas, eso sí, todos los niños menores de un año o que van a ser ingresados son valorados por el especialista.

¿Y si aparte de estas diarreas, el niño padece de una enfermedad crónica?

– Eso se tiene en cuenta, parte de lo manifestado por sus padres, el examen clínico es integral, con la seguridad de tener presente los factores de riesgo, y el pediatra sabe qué hacer ante cardiópatas o si tiene una nefropatía, en fin, se mantienen ingresados y controlados hasta que pase el episodio.

“Fíjese que se tiene en cuenta hasta si el niño nació antes de tiempo, o con bajo peso al nacer, o manifiesta trastornos en su alimentación, son muchas las cosas a tener en cuenta, incluso si vive alejado o no está su médico de familia por esos días, si ha sido ingresado recientemente por diarrea u otra enfermedad, o necesitado de antibióticos”.

Quiere decir que el sistema de Salud Pública está concebido de una manera que evita las sorpresas desagradables...

– Por supuesto, y esto depende mucho de los padres.

¿Por qué de los padres?

– Primero, porque para evitarlas hay que mantenerlos con la higiene requerida y la alimentación indicada por el facultativo, y luego ellos también son los responsables de determinar cuándo hay cambios en sus hijos, esos ocurren en casa, y deben estar prestos para acudir al médico en el momento oportuno.

¿Qué opina del suministro de té negro u otros cocimientos para los niños?, a mí me han dicho que el primero mencionado puede ocasionar convulsiones, ¿es cierto eso?

– Sí, ocurre. Y no deben suministrarle cocimiento alguno, así sea recomendado por la persona más cercana a la familia. Eso no es correcto.

Esta sala, ¿tiene resultados favorables?

Sí, y fueran mejores si los padres cumplieran las orientaciones al pie de la letra, por el bien de sus hijos y no siempre es así, insisto.

¿Cuál es el medicamento más recurrente aquí?

– No mucho medicamento, lo fundamental es la higiene, la dieta y líquidos, además, orientamos y educamos, ofrecemos charlas a las madres y al resto de la familia, al que esté.

No es ocioso decir que a veces las familias pierden tiempo ante la presencia de diarreas en sus bebitos porque se las atañen a parásitos, por ejemplo, y no lo relacionan con la falta de higiene porque es muy difícil reconocer este mal actuar, y más aún con el manejo de los hijos.