CAMAGÜEY.- El servicio, de carácter provincial, radica en el hospital universitario Manuel Ascunce Domench, de esta ciudad, donde se mantiene la dermatoscopia desde hace alrededor de nueve años, y para adentrarnos en este mundo nos acercamos a la Dra. Beatriz Mantecón Fernández, especialista de Segundo Grado en Dermatología, Profesora Auxiliar y Máster en Infectología y Enfermedades Tropicales.

¿Puede describir este tipo de tecnología?

—Es como un microscopio en vivo, evita llegar a la biopsia innecesaria, entra dentro de la clínica para inspeccionar al paciente, pues se adiciona al examen a ojo desnudo, y se detecta tempranamente el cáncer de piel.

“Es un sistema óptico, inocuo. Se aplica un aceite para favorecer la visualización de las lesiones del enfermo al provocar una mejor superficie de contacto, y así pueden ser identificadas unas cien estructuras histológicas (estudia lo relacionado con los tejidos orgánicos: su estructura microscópica, desarrollo y funciones), las que a simple vista no se ven, con este equipo observamos la unión dermoepidérmica, pues son varias las capas de la piel y uno siempre alcanza a ver la superficial, y esto constituye como un intermediario entre lo que vemos a simple vista y la biopsia de piel.

“Quiere decir que no llega hasta donde lo hace la biopsia, pero va más allá del ojo desnudo”.

¿Esas cien estructuras indicarían la posibilidad de células malignas?

—Las visualiza en forma de patrones, o sea, es el lenguaje dermatoscópico dado por imágenes y es una rama de amplio contenido porque la piel no es igual en todo el cuerpo, es por eso que la de la cara, las del cuero cabelludo, las de las palmas de las manos y los pies, todas son diferentes.

“Lo primero radica en determinar, mediante el método de Soyer, en las lesiones pigmentadas si son benignas o malignas y de acuerdo con las imágenes dermatoscópicas y si están presentes se ofrecen diversos puntajes, que sería de uno, dos o tres. De ser dos o tres se orienta exéresis, quitar la lesión por diferentes vías. Si es cero no hay sospecha de malignidad.

“De malignizarse estaríamos en presencia de un melanoma, uno de los más agresivos; sin embargo, al detectarlo así sería siempre más a tiempo. Ante el carcinoma basocelular es más efectivo identificarlo mediante el método Stolz que por la clínica y viceversa, porque a simple vista creemos lo es y resulta lo contrario”.

¿Solo sirve para identificar las células malignas?

—No, también las infecciosas, solo que priorizamos el cáncer por el efecto que trae consigo si no se encuentra temprano.

“Tenemos un megaproyecto en la determinación de lesiones vasculares, sus orígenes y si lo son o no y nos ayuda la consulta de genodermatosis, que igual es provincial en el Centro de Genética en este nivel”.

¿Los lunares pueden malignizarse de la misma manera en todas partes del cuerpo?

—Aquellos que están en las palmas de las manos y los pies permanecen más expuestos a roces y es por eso que la dermatoscopia en esas zonas hace patrones en paralelo y la especificidad de ser maligno o no es del 100 % por las características anatómicas regionales. Nos aumenta la sensibilidad y especificidad diagnóstica en comparación con el método clínico, sin dejar de ser clínico, pero es un auxiliar”.

¿Cómo lo acogen los pacientes?

—Tiene mucha aceptación, se sienten más confiados, porque conocen de manera precisa qué y cómo se va a proceder, y se acude a la cirugía con un cálculo más eficaz de cuál sería el margen de seguridad oncológico, y qué técnica quirúrgica emplear.

¿Acuden los hombres por encima de las mujeres?

—En el diagnóstico precoz se comporta por igual.

¿Y pacientes jóvenes?

—Sí, es otro de los beneficios, al ser más preciso el diagnóstico se evita la cicatriz de la biopsia ante la falsa imagen a ojo desnudo en los más jóvenes.

¿En general qué edades predominan?

—En dependencia de la afección. Comenzó con muchas personas mayores. Se conoce que la piel tiene memoria y mientras más tiempo esté a la exposición de los rayos solares, mayor es la acumulación de los daños.

“El envejecimiento es progresivo, y aquellas de fototipo cutáneo tipo uno, dos y tres, son las más susceptibles al deterioro, que son los de piel blanca, ojos claros.

“Como se ha difundido más el quehacer de la consulta ha aumentado y vemos hasta a niños recién nacidos y lactantes. Sus padres los traen a revisarles los lunares y los que son congénitos tienen sus riesgos de malignidad, y es algo ideal porque se le da seguimiento, retiramos las lesiones de sospecha, mantenemos informadas a las familias y al paso de los años se evita el cáncer de piel”.