CAMAGÜEY.- A quien se le diagnostica el VIH se le dice persona viviendo con VIH (PVV), y a partir de su infección siempre será seropositivo al VIH, así comenzó su explicación el Dr. Aldo Antonio Trinquete Toledo, especialista en Medicina Interna, del Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología, con vasta experiencia en el tema que nos ocupa hoy, 1ro. de diciembre, precisamente Día Mundial de Lucha contra el VIH/sida.

¿Cómo clasifican los seropositivos?

—Uno puede ser seropositivo de muchas otras cosas, como de la sífilis…, y es un error clasificarlo así solo a quien padece del síndrome de inmunodeficiencia humana (VIH), debía decirse en estos casos que es seropositivo al VIH, porque serología quiere decir: logía es igual a estudio y sero de suero, estudio de suero.

¿Cuál es el concepto de sida?

—Es el síndrome de enfermedades oportunistas mayores y/o cánceres no habituales observados en individuos con un patrón de inmunodeficiencia caracterizado por linfopenia (cuando bajan los linfocitos), y depresión selectiva de las células CD4, son un tipo de linfocito (glóbulos blancos), que son parte importante del sistema inmune.

“O sea, para que una persona esté considerada enferma de sida, tiene que presentar una de las enfermedades oportunistas mayores o cánceres no habituales o una depresión selectiva de los CD4”.

¿Cómo puede denominarse la etapa sida?

—Es la etapa de la enfermedad de quien está infestado por VIH.

¿Podría relacionar esas enfermedades?

—Son 23, sería casi imposible.

¿Cuándo debe acudirse al médico por sospecha de VIH /sida?

—Todo aquel que tenga una conducta sexual inadecuada debe estudiarse al menos cada seis meses, por sí mismo, el que llamamos espontáneo y lo atienden en cualquier área de salud.

“El actor principal de todos los programas de salud y este no es la excepción, es el médico de la familia y él se encargaría de orientar cada paso a seguir. Es bueno conocer que muchos de los nuevos diagnosticados en la actualidad no responden la verdad en las encuestas y eso es un peligro. Mencionan como contacto a alguien que se conoce como seropositivo de VIH y no es así, lo sabemos al relacionar los casos epidemiológicamente nos damos cuenta de que mienten”.

¿Puede que alguien mantenga contacto con un seropositivo de VIH y no quede contagiado?

—Sí, y si llega a nosotros lo examinamos durante un año y al mantenerse negativo le damos el alta médica.

¿Son portadores?

—Otro error. Ser portador es algo que puedes soltar y ellos no pueden deshacerse del VIH y de esto es culpable la literatura médica, término que se eliminó.

“Quiere decir que si salgo, tengo sexo sin protección y me infecté, a las dos horas ya soy infectante hasta diez días después que muera, aun tomando medicamentos y estar entre los no detectables, porque esa potencialidad la llevo toda la vida”.

¿Entonces hay medicamentos que llevan al paciente a no detectársele el virus?

—No, siempre va a ser positivo al VIH, el análisis lo que detecta es el anticuerpo contra el VIH. Significa que hay pocos virus en sangre y el equipo no lo detecta, no que esté curado. El seguimiento es mensual y si presenta alguna dificultad antes, va a consulta y es atendido.

¿Cómo está englobado este padecimiento en términos de salud?

—Como una enfermedad crónica transmisible controlable. Sigue siendo potencialmente mortal, pero no como en los inicios porque si toma los medicamentos evita enfermar.

“Tenemos personas diagnosticadas desde 1986, ya han pasado 31 años y en el mundo se registran otras con más de 40 años de sobrevida”.

¿Cuál es el comportamiento ante el sexo?

—Se feminiza un poco, pese a que la mayor cantidad está en los hombres que hacen sexo con otros hombres y están los que, además, mantienen sus esposas. No quiere decir que los heterosexuales están exentos.

¿Y de acuerdo con la edad?

—Se envejece también un poco. Al vivirse más van cumpliendo años. Entre los casos nuevos hay gente de 72 años, de 68, y ellos vienen con sus enfermedades crónicas no transmisibles, propias de la edad, con este problema añadido.

“Es bueno aclarar que también nos han llegado otros muy jóvenes, inician temprano las relaciones sexuales sin el debido cuidado”.

¿Cómo se comporta este año?

—Con 141 nuevos diagnosticados y no se ha terminado el 2017, cuando empezaron a aparecer en el ’86 fueron seis, uno de los cuales vive; en el ’87, hubo uno solo reportado; en el ’88, cero; en el ’89, uno; en el ’90, tres; y así más o menos hasta que desde el año 2010 al actual todos han transcurrido con más de 100 cada año, algo preocupante.

¿Las mujeres seropositivas al VIH están preparadas para procrear?

—Es su derecho, solo que las orientamos, las atendemos y las seguimos, se ordena la cesárea para evitar que el bebé pase por el canal del parto, y otras medidas oportunas, como no lactarlo. Las camagüeyanas que han parido en esta situación son 68. El niño es chequeado al mes y al cuarto de nacido y si el resultado es negativo se le da el alta médica. En Cuba están eliminadas la sífilis y el VIH congénitos.

¿Los medicamentos son inocuos?

—No hay fármacos inofensivos. Hay que conocer sus interacciones, todo debe explicárseles bien y ellos ser disciplinados. Las personas no pueden ser atendidas apuradas, hay que atenderlas, entenderlas y orientarlas.

¿Son comprados?

—No. Se les facilita gratuitamente.

¿Las aspiraciones de la Salud Pública?

—Para el 2020 es del 90/90/90. Esto significa que debemos conocer el 90 % de las personas infectadas y en eso estamos bien, aquí y en Cuba de manera general; tener atendidas al 90 % de estas y de este el 90 % con carga viral no detectable, aún sin alcanzar, pues hay quienes interrumpen la terapia o no la siguen como es u otras causas como puede ser la falta de alguno de los medicamentos, ante lo que se buscan alternativas y en ocasiones no acuden al médico para conocerlas, no vienen a la consulta.

¿Cuál es el registro de fallecidos en los últimos años en la provincia?

—En el 2016 hubo 32, en el transcurso del actual 26. Desde que se detectaron los primeros casos en 1986 a la fecha suman 187.

¿Otro modo de transmisión?

—Mediante transfusiones de sangre, que a pesar de ser mínimas las incidencias pueden ocurrir, de hecho son tres las personas registradas y por muy chequeada que esté hay un período de ventana y si está contaminada consigue la transmisión.

¿Si observamos el total de defunciones y las registradas en estos dos últimos años podemos asegurar que van en aumento?

—Porque esas personas se negaron a ser atendidas o a ingerir los medicamentos, unos por el temor de ser estigmatizados. Desgraciadamente a veces son dos noticias las que deben dar a sus familiares; una, que están infestados y que son homosexuales o bisexuales.

“Si se desarrollan en una familia con franco comportamiento homofóbico pueden suceder estas cosas, lo que provoca que se hagan diagnósticos post mortem.

“Por eso digo que en esos casos no debemos ni siquiera cuestionarnos en qué fallamos, hay que seguir, luchar junto a ellos, porque si no lo haces entonces esa sí es una falla, tamaña falla. La experiencia de tantos años me dice que quien oculte el diagnóstico no evoluciona bien, hay que liberarse y enfrentar los escollos”.

¿En Cuba quedan sanatorios destinados a estas personas?

—No. En su momento se prestó en ellos un servicio incalculable, y como centro educativo, de tránsito, para los nuevos diagnosticados, tampoco sería una mala opción.

¿Alguna vacuna preventiva o terapéutica?

—Hasta ahora no. Seguimos insistiendo en la prevención. El sexo seguro es en el que no hay intercambios de fluidos corporales, no es como escuchamos a veces enmarcado solo cuando no hay penetración, no es así; y el protegido con condón desde el inicio de la relación.

“Y algo curioso. Las parejas infectadas tienen que protegerse igual, de lo contrario ese intercambio de cepas empeora la situación de los dos”.

Algo quedó claro en esta consulta: a los hijos o a quienes tengamos a nuestro abrigo hay que educarlos, enseñarlos a enfrentar la vida y a que cuiden de sí mismos; pero, si algo falla dentro de las archiconocidas normas de conducta, sea lo que fuere, hay que aceptarlos siempre, ayudarlos y esta es la única manera, como sucede en estos casos, de alargarles la vida y que esta sea más llevadera o como decimos, con una mejor calidad. Rechazarlos los llevaría a ocultar su actitud ante la vida y su dolencia, actuares que irremediablemente los conducirán a una muerte segura y prematura.