La entrada de negros y pobres a la antigua clínica conocida como la Colonia Española, en la ciudad de Camagüey, estaba prohibida. Allí solo tenían acceso a los servicios de salud los socios de nacionalidad ibérica o extranjera, damas asociadas o niños de familias pudientes, o quienes pagaban una cuota para recibir la asistencia médica.