Dentro de las aspiraciones formuladas por la anterior cita partidista ocupó un lugar preponderante el tema de la salud y ella espera, en lo posible, dar sus criterios para hacer más efectiva la labor del sector y elevarlo a niveles de excelencia.

“Nosotros, desde el punto de vista médico, debemos comprometernos, sobre todo, a utilizar la medicina natural y tradicional, emplear racionalmente los recursos, no formular exámenes complementarios innecesarios, sin descuidar el método clínico”.

No me has hablado de la mortalidad infantil

“Sobre todo eso, mantener los índices nacionales y mundial. Cuba exhibe valores, comparables con países desarrollados. Camagüey debe aspirar a mantenerse en la actual tasa, por debajo de la media del país”.

¿Y Guáimaro donde desarrollas su trabajo cómo anda?

Y nos sorprende con una respuesta sencilla, pero profunda:

--En cero.

Es natural del poblado tunero de Colombia, a 12 kilómetros de la cuna del constitucionalismo cubano. Estudió en Camagüey la carrera de medicina, de la que se graduó en 1987 y tres años más tarde finalizó la preparación como especialista de primer grado en pediatría en el hospital “Eduardo Agramonte Piña”.

No se ha mostrado estática en sus funciones en la salud. Desempeñó, entre otras responsabilidades, la dirección de la policlínica “Victoria de Girón”, de Guáimaro, donde mantiene la consulta de su especialidad, independientemente a desarrollar guardias periódicas en el hospital municipal “Armando Cardoso”.

Háblame de los jóvenes.

“Nosotros en el comité del Partido de la policlínica tenemos la ardua tarea de motivar a los jóvenes y guiarlos para que modifiquen la conducta que mantienen en estos tiempos”.

Selló la conversación recordando que antes del triunfo de la Revolución era imposible llegar a ser médico por su origen de pobre y negra.

“Y de esa historia hay que hablarle a nuestros jóvenes, de dónde nacimos, de dónde somos y hacia dónde vamos”, exclamó, mientras dejó escapar una sonrisa.

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