CAMAGÜEY.- Francisco López –Paquito para los camagüeyanos y para muchas personas en el mundo integrantes de movimientos de solidaridad con Cuba—retiene en la mente la vez que Fidel, con su largo paso accedió al Palacio Provincial de Pioneros Camilo Cienfuegos aquella tarde del 17 de diciembre de 1974.

Hoy, disfrutando de la jubilación como delegado del ICAP, institución a la que aun vive apegado como colaborador, quiso contar las vivencias del inolvidable encuentro de Fidel con los niños.

 A los 73 años Francisco López no pierde su espíritu revolucionario. Foto: Enrique Atiénzar Rivero /Adelante A los 73 años Francisco López no pierde su espíritu revolucionario. Foto: Enrique Atiénzar Rivero /Adelante

El palacio, recién inaugurado, era un complejo en el que se unieron el Palacio Provincial de Pioneros, llamado Jesús Suárez Gayol, la escuela provincial de guías y el campamento provincial de los pioneros.

A la voz: ¡Fidel entró! corrieron a su encuentro, mientras con la comitiva que lo acompañaba, se dirigía directamente al área del sector de la azúcar.

"Empezó indagando con la profesora sobre las particularidades de ese pabellón, observó las maquetas del proceso de producción de azúcar de un central en miniatura y, como siempre, realizó preguntas todo el tiempo sobre el funcionamiento de la institución, incluso, les habló a los niños de la importancia del azúcar para la economía del país”.

Luego se incorporaría Mendiola, el director general. Paquito, quien tenía la responsabilidad de subdirector general y director del palacio también interactuó con Fidel.

Una pregunta que nos hizo fue de cuántos círculos había y especialidades. En aquella época existían 21 especialidades y como 300 grupos que después crecieron.

“Fidel había mandado una flotilla de ómnibus para que los niños asistieran al palacio y garantizar el funcionamiento de la institución, estableciéndose una base de transporte para el traslado de los pioneros desde las escuelas".

“Recuerdo que durante el recorrido Robertico (Roberto Valdés, jefe del sector de la construcción en Camagüey), un hombre de muchas ideas y que impulsó importantes planes en la provincia, indagó con Fidel sobre la posibilidad de un parque de diversiones, concebido en el proyecto".

“A las pocas semanas empezaron a llegar rastras, ¡los aparatos del parque!, fue un corre-corre el que se armó, por parte nuestra de alegría”, argumentó Paquito.

El entrevistado se anticipa a una de las preguntas y ofrece las impresiones del Líder Histórico: “Es un hombre extraordinario que llegó a impresionar al Che por su justeza, tenacidad, visión y certeza en la victoria.

“Pienso que como él han nacido muy pocos en el mundo, preocupado por la humanidad, en resolver el hambre y la miseria de los que no tienen nada y curar a los enfermos, no solo de nuestro país y por la supervivencia humana frente al cambio climático”.

Paquito confirmó que estar junto con él constituye uno de los acontecimientos más grandes de su vida y resaltó la heroicidad de Fidel de ascender a la cima de la Sierra Maestra, El Turquino, que conquistó en la guerra revolucionaria.

Inspirado en Fidel, aunque cuando joven no lo hizo, a los 57 años, luego de una operación de la columna vertebral, subió hasta la cúspide y lo repitió un lustro después. “Completé mi meta como revolucionario de llegar al Turquino”.

No fue la única vez que vio a Fidel. Con apenas 17 años viviendo en las cercanías del aeropuerto “Ignacio Agramonte”, lugar en el que vivió desde los cuatro años al venir de La Habana, donde nació, coincidió con una estancia del Comandante en Jefe en la terminal aérea a los pocos días del triunfo de la Revolución.

“Ese día almorzó en un salón del bar restaurante El Verdum y junto con los compañeros del Minint me tocó sentarme frente a él, a menos de dos metros, ¡coincidencia de la vida!".

“Me impresionó y que sus ojos no se están tranquilos, pendiente de todo, no como un ventilador, sino como un radar a una velocidad increíble. Y otra cuestión que me impacta: es temerario, no le tiene miedo a nada por eso triunfa en la vida y ha enfrentado al imperialismo como nadie en este mundo. Estamos en el 2016 y aquí está la Revolución y Fidel a quien le vamos a celebrar los 90 años el 13 de agosto'.

“Es una persona que no debía de morir nunca, pero nos deja sus enseñanzas”.

Conserva también como una reliquia una foto de Fidel que Sonia Castillo, una activa pionera de aquella época, le obsequiara de un intercambio que sostuvo con él. Y no puede sustraerse de señalar los valores infantiles de aquella niña inteligente, muy capaz y quien llegó a ser jefa de los pioneros del círculo provincial y atendía a las delegaciones extranjeras que visitaban el centro, como otros muchos infantes, explicando la capacidad, cuántas escuelas iban y las especialidades.

Una anécdota de esa pionera sella la entrevista. Tocó explicarle a una delegación norteamericana acerca del arme y desarme de un fusil AK-M, realizado por otro infante con los ojos tapados, en el cubículo de Guardafronteras y cómo finalmente el arma se rastrillaba hacia el aire y se hacia un disparo en seco para comprobar si quedaba una bala en la recámara.

Uno de los estadounidense exclamó: ¿Pero si usted está en guerra y en combate y usted se pone a limpiar el arma, cómo va a hacer un disparo al aire y el enemigo se entera. Sonia respondió sorprendentemente de inmediato: “A usted no se le ocurriría si estamos en combate limpiar el arma”.

Fidel en el encuentro con los niños. Paquito es el primer de izquierda a derecha. Fotocopia: Alejandro Bonet /Adelante Piñón/AdelanteFidel en el encuentro con los niños. Paquito es el primer de izquierda a derecha. Fotocopia: Alejandro Bonet /Adelante Piñón/Adelante

 Fidel y Sonia Castillo. Fotocopia: Alejandro Bonet Piñón/AdelanteFidel y Sonia Castillo. Fotocopia: Alejandro Bonet Piñón/Adelante

Fidel inscribió en el libro de visitante que el círculo constituyó una gran creación revolucionaria. Fascímil .Fotocopia: Alejandro Bonet Piñón/AdelanteFidel inscribió en el libro de visitante que el círculo constituyó una gran creación revolucionaria. Fascímil .Fotocopia: Alejandro Bonet Piñón/Adelante