CAMAGÜEY.- Con las primeras luces del amanecer, luego de ajustar los relojes por el cambio de horario, la familia Martínez Beltrán fue una de las primeras en acudir a su colegio electoral en el poblado de Jaronú, uno de los más afectados en septiembre último por el devastador huracán Irma.

Ubicado en el norteño municipio de Esmeralda, específicamente en el Consejo Popular Brasil, donde radica el central azucarero del mismo nombre, ese sitio Monumento Nacional, muestra una imagen totalmente renovada de su fondo habitacional, y otras edificaciones, afectado en más del 80 por ciento por Irma.

Haber venido bien temprano a votar es nuestra manera de dar gracias a la Revolución cubana, y honrar el legado de Fidel Castro, ese padre que siempre nos inspiró confianza y jamás dejó a nadie desamparado, comentó contactado vía telefónica Dagoberto Martínez Beltrán.

Acompañado de su esposa e hijastro, en el propio colegio, aseguró sentirse eternamente en deuda con la obra social de la Revolución, porque gracias a ella ya tiene nuevamente su vivienda con mejores condiciones estructurales.

Si yo no viniese a votar fuera un desagradecido, y eso jamás me lo perdonaría; yo casi perdí mi casa, sin embargo, ya vuelvo a tener hogar gracias al apoyo del Partido y del Gobierno, herederos de las enseñanzas del Comandante Fidel, aseveró.

La vivienda de Dagoberto es uno de los chalets ubicados en la entrada del poblado de Jaronú, sitio declarado Monumento Nacional en 2011 por ser uno de los bateyes mejor conservados del país, y por su singular arquitectura y estructura, características de las construcciones azucareras de los años 20 del siglo XIX.