CAMAGÜEY.- El sistema político cubano es singular, distinto a otros del orbe, por el protagonismo y unidad popular en la construcción del presente y destino nacional, y porque el Partido Comunista de Cuba es único, no es electoral, aunque sus miembros —como parte misma de la población— pueden ser nominados y elegidos, al igual que los alistados a los cuerpos armados.

Tampoco es extraño encontrarse en la circunscripción urbana o rural a delegados de Gobierno jóvenes comunistas, estudiantes, empresarios, campesinos, oficiales de las FAR, del Ministerio del Interior, amas de casa, jubilados… hombro con hombro en pos del bienestar de la comunidad.

No por joven el sistema político cubano (1976-2017) deja de ser una máxima expresión de democracia participativa, ética constitucional y legalidad, donde cualquier ciudadano declarado capaz física y mentalmente para ejercer el derecho al voto voluntario, puede ser nominado y elegido para representar a los electores en las asambleas municipales, provincial y el Parlamento cubano y del mismo modo ser revocado por las masas en caso de violar el juramento de lealtad, honradez y conducta que rubrica.

En los días que corren de agosto se trabaja en la actualización de los listados de electores, la creación de áreas para la postulación y la habilitación de colegios electorales, paralelamente con la capacitación de las autoridades electorales en todas las instancias del Poder Popular.

En nuestra provincia se crearon 3 279 áreas para la postulación de candidatos a delegados, radicadas en unas 871 circunscripciones electorales, con el objetivo de que, además de que los vecinos consideren que su actual delegado debe ser reelegido, otros compañeros y compañeras capaces con ricas trayectorias a favor de la comunidad y la Revolución sean propuestos también en reconocimiento a sus méritos laborales y sociales.

La nominación es un paso decisivo y muy democrático, toda vez que los proponentes, al postular, exponen las cualidades de su candidato, en una tribuna pública donde todos los electores tienen igual derecho a voz y voto y cuyo resultado, sin dudas, es la elección del que más manos alzadas obtenga.

De la calidad ética y participativa de estas asambleas depende el éxito futuro de los sufragios que se realizarán en 1 757 colegios habilitados en toda la llanura agramontina. La asistencia a los actos públicos de nominación y a las urnas debe ser físicamente real, por lo que el apoyo de las organizaciones de masa en las cuadras y de los niños pioneros a las comisiones electorales de circunscripción debe ser lo más práctico posible ante el constante movimiento poblacional; tener en cuenta, incluso, a las personas de mayor edad, enfermos, hospitalizados y acompañantes… que desean proponer y votar y, sin embargo, no pueden acudir al proceso de nominación ni a los colegios electorales.

Después de los comicios de delegados a las 13 asambleas municipales para un nuevo mandato de dos años y medio, continuarán los preparativos con la postulación de candidatos a la Asamblea Provincial y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular para un período de cinco años.

En Camagüey participan jóvenes no solo como delegados a las referidas instancias de Gobierno, sino en el proceso vigente intervienen más de 1 000 estudiantes universitarios, de preuniversitarios y de los politécnicos de la provincia como autoridades y colaboradores de los preparativos electorales y, junto a sus profesores de la carrera de Derecho, otros actuarán como supervisores de la legalidad socialista para mantener inmaculada la transparencia y ética constitucional que caracterizan las elecciones en Cuba.