Maestro ¿por necesidad?

Al principio parecía un hombre tímido, de esos a los que le cuesta trabajo hablar de sí mismo. No paraba de moverse en la silla y le daba vueltas al lapicero que tenía en la mano, una y otra vez. Estar de pie delante de decenas de estudiantes ya no lo pone nervioso, pero las entrevistas sí.