Para encontrar un tesoro valioso hace falta más que un detector de metales y las ansias de riqueza. Para hallar la verdadera fortuna no se necesitan la dicha del Conde de Montecristo o que un brillo metálico nos golpee la vista tras cavar un hoyo. 

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Interrumpimos la tranquilidad en uno de los laboratorios del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey, donde hábilmente una muchacha se mueve de un lado a otro, y solo ella sabe lo que hace.

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A Lourdes Gómez Consuegra la conocí hace mucho tiempo a través de uno de sus alumnos: mi hermano. Ninguno puede recordarlo porque fue una presentación un tanto atípica: el otrora estudiante universitario hablaba de ella como una mujer que lo había hechizado...

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Ella es doctora, y a pesar de sus 34 años se dedica también a las cosas que normalmente los jóvenes no hacen, comparte el poco tiempo que le queda, tras una jornada agotadora en la consulta de Dermatología del hospital Amalia Simoni, a la mujer cubana...

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La maestra que aprende cuando enseña

Nominada al Premio de Investigaciones Gustavo Sed Nieves en el 2017, por la filial camagüeyana de la Unión de Historiadores de Cuba y, a pocas semanas de abrazar el Reconocimiento Honrar Honra, de la Junta Nacional de la Sociedad Cultural José Martí.


EN CLAVE DE... (Prefiero una clave/ sugerencia valora y adelante)

“Es algo cómico. El artista nace artista, que lo descubra antes o un poco después es cuestión de la vida, y eso pasó conmigo”, cuenta Nurielenis Estupiñán López, la profe de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz


Dentro de mi poca experiencia en el desempeño del oficio que el Gabo calificó como el mejor del mundo, esta entrevista constituye el mayor reto que he asumido como periodista en formación.


María Teresa, reina entre arrozales

Las uñas largas, rosadas, con dibujos y escarchas, debió darle más de 20 pesos a la manicure; el paso firme y ágil; el cuerpo robusto, presto al trajín arduo; la sonrisa amplia como la llanura; los ojos con su propio sol, chispeantes; un pañuelo para mantener fresca la cabeza y limpio el cabello, que se quita enseguida para la entrevista.


 Deysi se ríe bulliciosa como cuando el “Sevilla” en primavera corre veloz hacia los cauces de Amancio, en Las Tunas, mas no se equivoque de coger mangos bajitos con ella con eso de justificaciones vacías, porque del Entronque donde nació nadie le hace un cuento.