CAMAGÜEY.- En la escuela de Melany Acosta faltan maestros, “pero nunca hemos dejado de dar clases”, contesta rápido para que no queden dudas. Ella estudia en la secundaria básica Javier de la Vega Basulto, una de las enseñanzas más afectadas en Camagüey por el déficit de profesores.

Al cierre del pasado abril en las aulas de la provincia faltaban más de 1 400 docentes. Según Mercedes Escuredo Olazábal, directora de Educación Provincial, la situación se hace más compleja por la baja retención en la escuela pedagógica y la disminución de la matrícula de esas carreras en la Universidad.

“De forma inmediata la solución no está en las aulas universitarias. Este año se gradúan desde allí 115 profesores para todas las educaciones, pero ninguno en Matemática, Geografía y Química, que son de las asignaturas con mayores dificultades”, explicó.

Hasta el momento, Nuevitas, Sibanicú y el municipio cabecera son los territorios con la situación más compleja en Preescolar, Secundaria Básica, Preuniversitario, Enseñanza Técnico-Profesional y Oficios.

Dedicarse entonces al magisterio, más que otra opción para continuar estudios, se vuelve una necesidad.

REALIDADES

Con una matrícula actual de 1 524 alumnos, la escuela pedagógica Nicolás Guillén Batista es el centro que más profesores gradúa en el país. Sin embargo, la eficiencia en el ciclo oscila entre 53 y 54 %. Esto quiere decir que al finalizar los cuatro años de estudio solo reciben el título poco más de la mitad de los que entraron en primero.

En julio, por ejemplo, se graduarán 322 estudiantes de una matrícula inicial de 600. “Esto demuestra que debemos potenciar más las actividades asociadas al proceso de reafirmación profesional con el fin de contribuir a la retención escolar, y que de nuestras aulas egresen más maestros”, advirtió Idalberto Reyes Porro, director de la escuela.

Los análisis realizados hasta la fecha demuestran que la mayor cantidad de bajas se concentra en el primer curso.

Sobre el tema, Escuredo Olazábal reconoce una realidad. “Es que entran de noveno grado a carreras pedagógicas sin definir bien su formación vocacional. La mayoría, con promedios en el escalafón de 80 a 87 puntos, optan por el magisterio por una motivación que creamos a partir de mucho esfuerzo”.

Y para que las soluciones no vengan siempre “desde arriba”, los profesores de la escuela, de conjunto con los estudiantes de cuarto año, se han propuesto realizar el trabajo de orientación profesional no solo con los muchachos de noveno grado. En sus charlas incluyen también a los dos grados anteriores.

 Laura Elena Serjahan Cepeda Laura Elena Serjahan CepedaPara Laura Elena Serjahan Cepeda, quien cursa el último año en la “Nicolás Guillén”, “explicar bien las características de la escuela, de las clases y la importancia de esta hermosa profesión, hace que los jóvenes se motiven más y ganen claridad de la verdadera función del maestro en la sociedad cubana actual”.

“Este método —asegura el profesor Arquímedes Malpica Medero— nos ha dado resultados, al igual que el trabajo en conjunto con las direcciones municipales de Educación y la estructura provincial, en lo referido al seguimiento de los alumnos que ya no continúan sus estudios en nuestro centro”.

Buscar entonces vías alternativas que permitan la calidad del servicio y aceleren la solución, más que un reto se vuelve una necesidad.

SOLUCIONES

El déficit de maestros no es un problema solo de Camagüey. Esta urgencia afecta a la mayoría de las provincias cubanas, razón por la cual el Ministerio de Educación aprobó que por primera vez los alumnos de noveno grado se formaran como profesores de Secundaria Básica en la Escuela Pedagógica.

El próximo curso escolar, además de las cuatro especialidades que se estudian en la Escuela Pedagógica (primaria, preescolar, maestro primario de inglés y especial), comenzarán dos nuevas para Secundaria Básica: Matemática y Química, también con alumnos procedentes de noveno grado.

“Los grupos estarán conformados por 40 estudiantes cada uno. Ya tenemos el claustro que trabajará con ellos, y serán los profesores de mayor experiencia. Tratamos de aumentar la retención escolar y asegurar mayor calidad en la preparación”, puntualizó Reyes Porro.

Sin embargo, esta no será la única estrategia para el curso 2017-2018. A partir de septiembre, los egresados de la especialidad de primaria podrán iniciar en la Universidad un curso de licenciatura por cuatro años para dar clases en Secundaria Básica de Matemática, Física e Historia.

“Desde el primer año, los 105 jóvenes que decidieron acogerse voluntariamente a esta opción se vincularían a una Secundaria. Al inicio del curso no impartirán clases para concentrarse en la familiarización con la nueva enseñanza, la escuela y las características de los alumnos”, declaró la directora de Educación Provincial, quien explicó además que esta puede ser la solución más rápida a la baja cobertura docente en el territorio.

A la vista muchos retos para el sector educacional en Camagüey, pero es prioritario resolver la carencia de docentes, que en esta ecuación resulta la variable más definitoria.