SANTA CRUZ DEL SUR, CAMAGÜEY.- No se confunda, estas líneas no tratan sobre el calentamiento global, el deshielo o la recuperación del Polo Sur; ojalá fuéramos capaces de detener tal daño. Estas líneas van más a lo local, a lo alcanzable con el empeño de miles de hombres y mujeres dispuestos. La noticia es que Santa Cruz del Sur ha reencontrado el camino hacia el florecimiento económico y social. Si bien el municipio fue otrora paraíso de la caña de azúcar, del mango, el plátano y de la ganadería… hace unos años solo puede reverenciarse allí la actividad pesquera.

En el debate popular, las culpas recaen en decisiones administrativas a nivel de país, mal manejo de recursos e incapacidad de quienes dirigían cada programa. Sin embargo, para Rolando Esquivel, primer secretario del Partido en el territorio, buscar culpables —más allá de las precariedades que el período especial impuso— es ilógico. Él prefiere que le hablen de gente dispuesta a revertir el daño.

Bajo tal premisa, los santacruceños vierten su esfuerzo y ganas sobre los olvidados surcos como parte de un ambicioso programa de recuperación de sus principales polos productivos. Adelante digital constató cómo ya florecen.

NACYM NO COME MIEDO

Hace unos meses en estas páginas lamentábamos la desaparición de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Monte Grande II, otrora coloso que con el tiempo sembró más deudas que plátano. Aquella derrota se revierte de manos de hombres de trabajo como Nacym Musle, un genio en eso de hacer la tierra parir. En cinco meses, este descendiente de palestinos le quitó “la comodidad al marabú” en seis caballerías de la finca Las Delicias, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida (CCSF) Cándido González, donde ya tiene sembradas 16 hectáreas de plátano macho guantanamero y otras 15 de mango.

“Junto a mi sobrino Nacir Serrano, el otro propietario del terreno, espero revitalizar el plan platanero en el municipio, y no somos los únicos. Hemos ido varias veces a la empresa La Cuba, la Meca del cultivo en el país, a aprender ‘lo último’ en técnicas y, de paso, comprar las mejores cepas. De aquí solo saldrá lo mejor, estoy en guerra con el ‘fongo’, dijo Musle entre carcajadas.

Y lo que parecieran pretensiones ya toma verde forma bajo la mirada celosa de su socio, el ingeniero agrónomo Alexander del Toro, quien en el momento de nuestra visita regaba el sembrado por aniego. “En lo que llega mayo ya comenzamos a sacarle frutos a la tierra. Hace poco cosechamos diez hectáreas de maíz, casi 70 quintales de maní y calabaza y pepino. En cuanto al plátano, esperamos alcanzar un rendimiento de 500 quintales por hectárea, que irán a las placitas por el sistema de Acopio”.

Nacym resalta por sus ganas de trabajar: “Aquí no se come miedo”, dice mientras se confiesa enemigo de los papeles. “Más organizados y legales que yo hay pocos, pero no se imaginan las veces que un trámite burocrático me ha frenado alguna iniciativa. Me preocupan los productores que no tienen tanta cultura en ese sentido. A la gente del campo hay que ayudarla y no ponerle freno”.

LA LUZ AL FINAL DEL MONTE

Junto a “Las Delicias”, también reciben atención personalizada los polos de El Prado (100 hectáreas) y San Daniel (5 caballerías), donde se espera potenciar yuca, maíz y tomate; en este último Santa Cruz del Sur fue segundo en la pasada cosecha con 120 toneladas.

Para salir del fatal túnel se avistan otras luces de empeño. Apoyados en un contingente de la Obe, trabajan para llevar el servicio eléctrico a intrincadas zonas de importancia agrícola, por ejemplo, Sabanilla I, protagonistas de la mayor inversión de la provincia en materia de producción de alimentos; la CCS frutícola Pepito Tey; Monte Grande I, donde se instalarán sistemas de riego para 200 hectáreas, y echarán a andar las turbinas de los pozos en la zona de Los Raúles, próspera en arroz.

Con brigadas de cinco municipios, los eléctricos respondieron al llamado de la máxima dirección de la provincia, y casi sin tiempo para recuperarse del esfuerzo realizado en Guantánamo, tras el paso del huracán Matthew, partieron hacia Santa Cruz del Sur.

Otra iniciativa plausible es la que desarrollan militantes del Partido en respuesta a un acuerdo del Comité Provincial de formar brigadas de apoyo para las labores agrícolas. Según Esquivel, “la experiencia ha sido enriquecedora porque no hay mejor manera de comprometer a los cuadros administrativos y políticos que en el surco. Actualmente trabajamos en la Unidad Empresarial de Base (UEB) El Prado, de la empresa agropecuaria Jesús Suárez Gayol, y en la comunidad del mismo nombre”.

Para Maisel la Rosa, administradora de la UEB, “el impacto de los 45 compañeros se vio de inmediato. Trabajan hasta el mediodía y después de almuerzo ayudan en obras sociales. Han apoyado la siembra de maíz y yuca y la preparación de tierras; remozaron la tienda de víveres y la escuelita rural Braudilio Álvarez”.

Propuestas como estas hablan muy bien de la voluntad de un pueblo que lucha para ocupar, otra vez, el reinado agropecuario que nunca debió perder. Así comienza el largo renacer productivo en los fértiles polos del sur.