SANTA CRUZ DEL SUR, CAMAGÜEY.- El pepino de mar es una especie desconocida para la mayoría de los cubanos, pocos han visto uno y menos son los que se han atrevido a colocarlos en su mesa. Sin embargo, esta holoturia del grupo Echinodermata (pariente de los erizos y las estrellas de mar) es muy cotizado en el mercado internacional y la alta cocina asiática lo cuenta entre sus exquisiteces.

Por tal motivo, desde 1999 en Cuba comenzó a capturarse el exótico animal con fines comerciales. La industria pesquera del municipio Santa Cruz del Sur fue una de las elegidas para dicha labor por la abundancia del mismo en las aguas de Jardines de la Reina. En busca de las particularidades de esta actividad un equipo de Adelante emprendió viaje en el ferrocemento Argus VII perteneciente a la flota “pepinera” de la Empresa Pesquera Industrial Sureña (Episur).

El biólogo y otrora dirigente de la flota, Rubén Pérez Pérez, quién hizo de guía, nos explicó: “en los inicios poco se sabía sobre el pepino y su modo de captura, por ello recibimos capacitación de biólogos y especialistas extranjeros. La diversidad de métodos y las condiciones que teníamos para esta actividad nos llevó a experimentar bajo la premisa de prueba-error. Así descubrimos, por ejemplo, que era mejor conservarlos en agua helada y no salarlos después de su captura. Poco a poco hemos evolucionado hasta alcanzar niveles de rendimiento acorde a los parámetros internacionales”.

Sumergiéndonos con la flota

Debido a delicadas características morfológicas la primitiva especie exige condiciones especiales de captura que obligan a utilizar buzos recolectores. En el trayecto este reportero mordió el anzuelo de la ignorancia al imaginar que encontraría un grupo de curtidos hombres de mar, sin embargo, eran decenas de jóvenes que bromeaban con la misma intensidad que evisceraban, pesaban y entregaban la captura de la jornada.

Con edad promedio de 26 años, la flota cuenta con tres lanchas y dos barcos langosteros plásticos, cada uno con tripulación de cuatro buzos marineros y un patrón. Laboran en un ciclo de diez días con cinco de descanso en los cuales cada embarcación recolecta más de cuatro toneladas.

Solo 22 años tiene Ismael Zambrano Naranjo y ya lleva casi un lustro buscando Isostichopus en los fondos marinos de la costa sur camagüeyana. La rutina diaria de este muchacho y sus compañeros comienza con las primeras luces del amanecer cuando preparan trajes, caretas, patas de rana, mangueras, ganchos y demás artes para sumergirse. Casi sin tiempo para almorzar terminan en la tarde la captura y comienzan entonces a eviscerar y preparar el producto para que esté listo a la llegada de la enviada de carga de la tarde-noche. Luego de entregar la mercancía solo quedan ánimos para recoger y limpiar los equipos y sentarse a comer entre historias y jaranas.

“La pesca me corre por la sangre, casi toda mi familia pertenece a Episur. Mi abuelo es marinero en la enviada del camarón y mi papá en la de escama, desde niño estoy en el mar. Es un trabajo que te roba mucho tiempo y te desgasta físicamente, por eso los buzos son reubicados cuando pasan los 30 años. Tengo una niña de cuatro añitos con la que paso casi todas mis horas en tierra y por la que me sacrifico en cada jornada”, nos comentó Zambrano a quién solo le preocupa la insuficiente remuneración que recibirá cuando se retire.

El tema salarial es una constante en las conversaciones de marineros y pescadores pues, según ellos, “es injusto que los obreros del combinado, que solo procesan lo que ellos pescan, ganen igual o más. Sin menospreciar la excelente labor que realizan en la industria, el sistema de pago debe premiar a los más sacrificados”.

Y si de gente sacrificada e insustituible entre los pepineros se habla, el nombre de Rudy Morales Flores siempre sale a la superficie. A sus 42 años. El fundador de la flota del pepino cuenta que “a los seis meses de nacido, mi viejo me acomodó en una caja de pescado y me subió a su barco, desde entonces esta es mi vida. A partir de 1996 y hasta 2004 fui buzo, pero por mis conocimientos y algunos problemas de salud decidieron que pasara el curso de patrón en Manzanillo. Tuve varios accidentes buceando y hasta una apendicitis me cogió en alta mar y por poco me muero, pero la decisión de cambiar de actividad la tomaron por mis conocimientos porque todavía me tiro y ayudo a los muchachos a capturar”.

Lo cierto es que todos reconocen en Rudy el líder natural del colectivo. Para Yusnel Matos, Félix Herrera, Yuliesky López y Dalvir García, miembros de su actual tripulación, “navegar con él es un escuela. Cuando Rudy dice que ahí hay pepino puedes tirarte con confianza, se conoce la zona de memoria. Es una ventaja tener al mando a alguien que nos entiende y exige sobre la base del ejemplo”.

Buzos de puntería

Este equipo de prensa quedó impresionado por el ambiente distendido que se vive en el Argus VII, con un régimen disciplinario casi automático y niveles de producción por encima de la media. Apenas dos jornadas bastaron para reconocer en el colectivo excelencia, organización y voluntad a prueba de carencias y mal tiempo. Alguien podría pensar que los más de 120cuc que ingresan mensualmente por destajo productivo justifican el esfuerzo, pero todo el que los ve trabajar arriesgando hasta la vida sabe que se trata de una extraordinaria vocación de amor al mar y sus secretos.

En la pasada campaña -del 1 de noviembre de 2014 al 31 de mayo de 2015- ellos realizaron 218 días de pesca en los que capturaron 142,4 toneladas del producto para un 114% de cumplimiento del plan, lo que los colocó a la vanguardia productiva de Cuba. Este año mantienen un promedio diario cercano a los 500kg por lancha, superior a lo planificado. Tal cúmulo de virtudes motivó que el comité provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas los propusiera para que se les entregara la Bandera de Honor, máxima distinción que entrega esta organización política a nivel nacional. Mucho saben esas saladas aguas del sudor que brota de cada brazada en el bregar de estos muchachos; y Adelante.cu, que no entrega premios, ya los considera merecedores de todo respeto.

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