CAMAGÜEY.- Un bache en la comercialización de la vacuna recombinante antigarrapaticida Gavac, producida en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Camagüey, pone en riesgo la aplicación del tratamiento de ese inmunógeno a miles de cabezas de bovinos en el occidente del país.

La alerta llegó de esa institución, encargada de elaborarla para el consumo interno y la exportación, con una capacidad productiva actual de más de 15 millones de dosis en el año.

El salto en la producción fabril obedece a la incorporación de nuevos equipos y a la adecuación de las instalaciones, con la perspectiva de aumentar, de cara al futuro, fruto de la modernización continua de la planta y de la maquinaria especializada.

La cadena de distribución sigue dos caminos, el de HeberBiotec S.A para la exportación y de LabioFam, con destino al consumo nacional.

Según Rafael Pimentel Pérez, especialista principal del Grupo Comercial del CIGB, la demanda foránea ha crecido por la oferta productiva, sin embargo, en el mercado nacional no se logra un salto y mantiene una cantidad que no supera el millón de dosis, suficiente solo para apenas un 10% de la masa ganadera del país.

Durante las indagaciones periodísticas supimos que LabioFam ha tenido dificultades por dos razones, una la falta de promoción y de prioridad del programa integrado contra la garrapata.

¿Resultado? No asegura la distribución de la vacuna a las bases productivas en detrimento de que crezca el programa de inmunización y a la no asimilación del fármaco en las unidades ganaderas, incorporadas a la prevención de la salud animal.

NOTIFICACIONES, PERO AL FINAL: NADA

LabioFam en su gestión comercializadora llega nada más a la cabecera provincial por carecer de cadena de frío en los municipios, razón por la que resulta difícil a las bases productivas adquirir el producto muchas veces a decenas de kilómetros.

Para sortear los obstáculos, el CIGB de Camagüey emprendió la iniciativa de la distribución municipalizada o el acercamiento del producto a sus clientes.

“Una vez que facturamos la vacuna a LabioFam continuamos haciendo promoción con los clientes, mantenemos el producto en consignación, realizamos coordinaciones con los actores de cada municipio para realizar pequeñas ferias comerciales, en cuyo escenario se origina una capacitación por especialistas nuestros, los cuales transportan el producto, mientras que la gestión de venta LabioFam asegura a los interesados comprar el producto”, explicó Pimentel.

El CIGB mediante estas acciones ha llegado a los tenentes de ganado de la provincia de Camagüey con 109 665 dosis y en Ciego de Ávila 58 100, con las que cubren solo el 58 y el 71% de la masa de ambos territorios.

El desabastecimiento en las provincias occidentales es marcado desde octubre. La Empresa Comercializadora de LabioFam en La Habana (UP7) no adquiere el producto pese a los pedidos de sus clientes.

En poder de Pimentel obran las notificaciones de las reiteradas veces que han comunicado el problema y sin solución feliz.

El 3 de diciembre pasado el especialista estableció comunicación con Pedro Acosta, director de producción de UP7, en funciones de director general, por encontrarse el máximo directivo fuera del país.

El interlocutor de Pimentel se dio por enterado en ese momento y pidió un plazo de 24 horas para dar respuesta, la que aún hasta hoy 10 de diciembre no se había concretado.

Es doloroso que se pierdan estas oportunidades con un producto nacional, de excelente calidad, y que influye en que el país evite erogaciones financieras por concepto de importaciones.

Añadamos, además, que si el programa sigue como es la tendencia va a producirse un giro negativo hacia el incremento de enfermedades hemoparasitarias y otras que aparecen con las garrapatas. Cada una de ellas cuando chupa sangre causa estrés y debilita al animal. A partir de unas 20-30 por ejemplar el daño empieza a tener efectos económicos (merma del aumento de peso o de la producción de leche, posible daño sobre la fertilidad, debilitamiento que favorece otras enfermedades, etc.).

Fuentes consultadas señalan que se ha calculado que una infestación de 50 o más hembras repletas de garrapatas Boophilus causan una reducción anual del aumento de peso de cerca de 500 gramos por garrapata. En ganado lechero la reducción de la producción láctea anual de un animal puede ser de 200 litros o más.

Pimentel comentó que una de las medidas para contrarrestar la situación los llevará a realizar contratos con empresas distribuidoras en cada provincia y poder exigir, mediante ese cuerpo legal, que atiendan el programa.

Quienes conocen de logística y dominan el ciclo por el que transita ese modelo de gestión, desde la producción, transportación, almacenamiento y distribución saben que hay un eslabón perdido de esta cadena que no contribuye, en modo alguno, a desarrollar la ganadería ni a favorecer el modelo económico cubano.